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Texto clave: "No
os dejaré huérfanos, vendré a vosotros"
1. Desde la caída
Nos dice claramente Efesios 2:1-3 que nosotros los gentiles estábamos
sin Cristo, sin Dios y alejados de la ciudadanía de Israel. Extraños a
los pactos de Dios y su misericordia. En estos versos escritos por
Pablo se retrata nuestra triste condición por causa del pecado de Adán
y su herencia a toda la humanidad:
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Estábamos muertos en
nuestros delitos y pecados
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Siguiendo la corriente de
este mundo
-
Conforme al príncipe de la
potestad del aire
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Vivíamos en los deseos de
la carne
-
Haciendo la voluntad de la
carne
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Éramos por naturaleza
hijos de ira, lo mismo que los demás.
2. Llamados por misericordia
Establece el apóstol Pablo en Romanos 11:29: "Porque irrevocables son
los dones y el llamamiento de Dios" El cielo en su misericordia, nos
llamó para que formásemos parte de la familia de Dios, viviendo sin
Dios y sin ciudadanía, vagando sin rumbo en este mundo oscuro y
lóbrego, Dios tuvo compasión de sus hijos huérfanos, los que ahora
formamos parte de la familia de Dios y del cuerpo de Cristo. En
Romanos 11:32 se nos dice que este llamado fue por misericordia. Esta
palabra significa tener compasión por alguien que tiene necesidad.
3. El proceso de la adopción
La adopción no era practicada por los judíos sino por los romanos y
griegos. La persona beneficiada no escogía ser adoptada sino que que
era un regalo por parte de los padres que adoptaban. Los que recibían
la adopción eran huérfanos, abandonados, sus padres eran desconocidos.
Pablo dice acerca de este proceso:
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"Venido el cumplimiento
del tiempo
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Dios envió a su Hijo
nacido bajo mujer y bajo la ley
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Para que redimiese a los
que estaban bajo la ley
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A fin de recibir la
adopción de hijos
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Siendo hijos, Dios envía
su Espíritu a sus hijos
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Podemos decir: Abba Padre
-
No mas esclavitud, sino
hijos y herederos"
La bendición de la adopción
En Romanos 8.1.17 el apóstol Pablo describe las bendiciones recibidas
de nuestra adopción en la familia de Dios:
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Ninguna condenación hay
para los que están en Cristo
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La ley del Espíritu de
vida nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte
-
Cristo condenó al pecado
en la carne
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La justicia de la ley se
cumpliese en nosotros
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No vivimos según la carne,
sino según el Espíritu
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Somos guiados por el
Espíritu
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Somos hijos de Dios
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Hemos recibido el espíritu
de adopción
-
Podemos decir: ¡Abba
Padre!
Todas estas bendiciones las
han recibido aquellos que han sido adoptados en la familia de Dios, en
el cuerpo de Cristo.
La adopción es permanente
Esto produce gozo, alegría y paz eterna en nuestros corazones, así
como la adopción practicada por los romanos y griegos era
irreversible, así mismo nuestra adopción celestial es eterna,
inmutable, incambiable. Nadie podrá arrebatarnos de la mano de nuestro
Padre y de las manos sagradas de nuestro Salvador Jesucristo.
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