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MAESTROS

 

¿QUÉ ES UN MAESTRO Ó UNA MAESTRA?

Según el diccionario Anaya de La Lengua, maestro es: "Persona que enseña alguna ciencia, oficio o arte y , en particular, quién imparte la primera enseñanza. Persona que posee habilidad o conocimiento extraordinario en alguna ciencia o arte. En órdenes monásticas o instituciones religiosas, aplíquese como apuesto a la persona encargada de enseñar o de ir formando a los religiosos novicios. Persona que ha alcanzado un alto grado en su oficio. Los sinónimos a esta palabra es: Profesor, pedagogo, instructor, educador, diestro, perito, ducho, avanzado."

Conforme al Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado el maestro es: "Uno de los dones establecidos en la iglesia." "Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sana, los que ayudan, los que administran, los que tiene don de lenguas." (1 Cor. 12:28). "Y el mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo." (Efes. 4:11). "Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llama Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo." (Hechos 13:1)

El maestro es exhortado a ocuparse en la enseñanza "...o el que enseña en la enseñanza" (Rom. 12:7). La enseñanza es la exposición inteligente de la verdad mediante el Espíritu Santo, y ello no deja lugar a la mente y opinión del hombre. Pablo dejó a Timoteo en Efeso para que ordenare a algunos que no enseñaran otra doctrina que lo que enseñaban los apóstoles; y de los que persistían en enseñar de manera diferente dijo que estaban envanecidos, no sabiendo nada, y estaban delirando. "Cómo te rogué que te quedases en Efeso, cuando fue a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora." (1 Tim. 1:3-4) "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancias; apártate de los tales." (1 Tim. 6:3-5)

En Santiago 3:1 se da una palabra de advertencia: "No os hagáis muchos maestros." Ello se debe a la mayor responsabilidad implicada. El mismo término (didaskalao) aparece en Juan 13:13, donde el Señor manifiesta que es verdaderamente el Maestro, título que frecuentemente le daban los discípulos. Su enseñanza era de autoridad directa, y no como la de los escribas." Mateo 7:29.

Hasta ahora, hemos probado por las Escrituras que el maestro de la Palabra de Dios tiene que ser mediante llamado divino. y que no nos podemos hacer maestros nosotros mismos. Además de este divino requisito el maestro debe cumplir con otros requisitos muy importante.

Muchos maestros de Escuela Bíblica han sido culpables de errar al distribuir el alimento, espiritual, por no saber adoptar la enseñanza a las necesidades y a los conocimientos de los alumnos. A fin de emplear los mejores métodos para los alumnos de cada edad se debe conocer ciertos principios fundamentales que rigen enseñanza.

 

DEBEMOS CONOCER

 

1. ¿Qué es la enseñanza?

Impartir conocimiento. El maestro presenta a los alumnos los conocimientos que él tiene de la lección. El impartir conocimiento equivale a alimentar a otra persona. En la enseñanza debe haber aprendizaje. El enseñar es despertar la mente del alumno para recibir y retener una verdad. La tarea del maestro es despertar el interés del estudiante en las grandes verdades bíblicas que le pueden hacer sabio para la salvación. "Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas." Mat. 7:28-29.

2. ¿Por qué enseño yo?

Enseño porque amo fervientemente al Señor y quiero servirle, y porque arde en mi alma el mandamiento: "Id y doctrinad a todos..." enseñándoles. Enseño porque siento una verdadera pasión por las almas que se pierden y quiero hacer todo lo posible por salvarlas? El motivo que inspira al maestro dará los resultados verdaderos de su enseñanza. "Hechos 8:26-38.

3. ¿Cuál es mi propósito?

Los propósitos de la clase bíblica son tres, el maestro que los tiene presentes y dirige todos sus esfuerzos para lograrlos verá resultados.

a.) Ganar almas para Cristo: Ningún maestro debe estar satisfecho mientras no haya logrado la conversión de los alumnos de su clase. Debe orar y trabajar a ese fin. (Hechos 16:11-14)

b) Desarrollar la vida espiritual de los alumnos: tienen que ser edificados en la fe del Señor. Darle seguimiento en su caminar en el Señor. "Y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias." (Hechos 15:4041)

c) Prepararlos para la obra del Señor. Es tarea del maestro enseñar a los discípulos a reconocer su deber y hacer su parte en la obra del Señor, porque sólo así podrá la iglesia cumplir su tarea de evangelizar al mundo. "Lo que haz oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros." (2 Tm. 2:2) "Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes." (2 Tm. 2:14)

Sin la consagración personal del maestro, comunión con Dios y su dirección, será imposible lograr estos propósitos.

4. ¿Qué enseñaré?

La Biblia. "Luego a fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios." (Rom. 10:17). "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." (Mt. 28:20). No se puede impartir a otro lo que no se tiene. Para impartir conocimientos de Dios y de su Palabra, es absolutamente necesario que se conozca a Dios y a la Biblia.

Se debe estudiar sus doctrinas, la historia, la geografía bíblica, y las costumbres de aquel entonces. Es buena práctica leer la Biblia entera cada año, lo que se puede hacer leyendo un poco más de tres capítulos al día. "Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas era así." (Hec. 17:11)

5. ¿A quién enseñar?

El maestro tiene que conocer a sus alumnos, sus características e intereses, para poder enseñar bien. No olvide el maestro la importancia de la graduación de la escuela conforme a la edad de los alumnos, para poder determinarle a cada uno lo que necesita. La iglesia tiene la responsabilidad de llevar el evangelio a los de toda edad, y tiene que tomar las medidas necesarias para incluir a todos en su programa de enseñanza. "Harás congregar el pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprenda, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley." (Deut. 31:12).

La graduación de la escuela es flexible y depende de condiciones locales, del número de maestros y del número de alumnos. Se recomienda que cuando el promedio de asistencia de una clase de niños es de doce o más, se divida en dos. Si no hay suficientes maestros o lugar para dividir la clase, nómbrese un ayudante para cada clase para que ayude en el mantenimiento de la disciplina y vaya observando y adiestrándose para ser maestro.

6. ¿Cómo voy a enseñar?

Los cinco sentidos son las cinco puertas por las cuales el conocimiento llega a la mente. El maestro tiene que conocer distintos métodos de enseñanza y cómo emplearlos.

Si usamos el discurso, o la narración, preguntas y respuestas y explicaciones. Apelamos al sentido del oído. Se recuerda el 10% de lo que se oye.

Usando el método de diagramas y efectos visuales, se recuerda el 50% de lo que se ve. El ojo es más eficiente que el oído pero necesita la ayuda de éste para interpretar lo que ve.

Al usar el método del tacto, lo que se hace se graba más en la mente que lo que se oye o se ve. Se recuerda el 80% de lo que se hace. Este sentido lo utilizamos en trabajos manuales relacionados con la lección...etc.

El olfato le predispone a uno inconscientemente a rechazar la enseñanza que se imparte en ciertos lugares. Por ello es importante la buena ventilación del aula, el aseo personal del maestro y de los alumnos, y el cuidado en cuanto al servicio higiénico de la iglesia.

Lo que el alumno habla tiene para sí más importancia que lo que dicen los demás. Se recuerda el 90% de lo se habla.

La tarea del maestro es presentar la lección de la manera más eficaz para que se quede grabada en el alma y logre resultados de eterno valor. Procure que los alumnos utilicen el oído, el ojo, el tacto y la boca para la percepción de la verdad que quiere enseñar.

7. ¿Cuándo voy a enseñar?

El que sabe enseñar bien encuentra un sin fin de oportunidades en Escuelas Bíblicas de Verano, en los cultos infantiles, en una parte del culto evangelístico dedicada a los niños, en la liga juvenil, en el concilio misionero femenil, en cultos al aire libre, en cultos de barrio, etc.

8. ¿Dónde voy a enseñar?

Seguimos a un Maestro que enseñaba ya en el templo. (Lc. 4:15), en un barco (Mt. 13:2-3); a la orilla del mar (Mr. 2:13); sentado a la orilla de un pozo (Jn. 4:5-26); rodeado de una multitud en un monte (Mt. 5:1); en las calles y plazas de la ciudad. "Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste."; andando por los caminos polvorientos (Mr. 10:46-52).

Existen buenas clases bíblicas que se reúnen en parques, en portales, en solares, en patios, junto al camino a la sombra de los árboles, en casas particulares de convertidos y de inconversos, en la acera al aire libre, en plazas, en carpas, en escuelas privadas, en la iglesia y en todos los cuartos de la casa pastoral.

La única manera de pesca es ir primeramente donde se encuentran los peces. Si nos preparamos y estamos dispuestos a enseñar dondequiera que las almas mueren de hambre espiritual, Dios nos abrirá las puertas para llevarles el pan de vida.

Conociendo ya lo que es el maestro, que debe enseñar, a quién debe enseñar, etc., pasemos entonces a conocer a nuestros alumnos.

 

¿QUÉ ES UN ALUMNO?

 

Persona que recibe enseñanza de otro. Persona que asiste a un centro de enseñanza para recibir instrucción o que simplemente está matriculado y tiene derecho a examen sinónimos: Discípulo, Estudiante, escolar, colegial. Discípulo es la persona que recibe y sigue las enseñanzas de un maestro. El diccionario bíblico ilustrado describe al discípulo como aquel que sigue a un profeta, maestro, etc.; es enseñado por él y es partidario de esta enseñanza.

"Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos." (Isa. 8:16); "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor." (Mt. 10:24); "Y los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunaban; y vinieron y le dijeron, ¿por que los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan?" (Mar. 2:18) Los doce apóstoles son llamados discípulos. "Entonces llamado a sus doce discípulos les dio autoridad..."(Mt. 10:1). Al igual que otro grupos más numerosos de partidarios de Jesús. "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él." (Jn. 6:66)

El encargo de Mt. 18:19 dice literalmente, haced discípulos de todos los pueblos.

Para el maestro como pescador de almas es de suma importancia conocer a sus alumnos. Hay ciertas características generales que señalan épocas de la vida. El maestro sabio las estudiará y adoptará sus métodos de maner5a que la enseñanza sea más aceptable y beneficiosa para los alumnos. Para cada grupo y edad debemos utilizar el método apropiado según su edad, las cuales podemos dividir de la siguiente manera:

1) Clase de cuna--2 y 3 años de edad y Los Párvulos de 4 a 5 años de edad. Estos grupos tienen características muy similares. Son inquietos. al ser inquietos en vez de regañarlos y tratar de reprimir su actividad natural, la debemos utilizar de diversas maneras para llevar la enseñanza. Son imitadores. Ponga énfasis en lo bueno de la historia porque los niños imitan lo que más le impresiona sea bueno o sea malo. Tiene escaso poder de concentración. El maestro debe ser breve y variar bastante el programa con momentos de descanso y de actividad intercalados con la presentación de las verdades bíblicas. Tienen mucha imaginación. Se pueden utilizar dibujos toscos en el pizarrón y dramatización y estos les hace vivir la lección. Tienen muy corta memoria. Escoja lo más esencial de las historias y trate de hacerlo vívido e inolvidable. Los gusta la repetición de lo familiar. Repásense a menudo las historias que ya conocen y los textos aprendidos. Tienen muy poco vocabulario. Úsense palabras sencillas y frases cortas. El maestro debe usar casos concretos en lugar de términos generales. Son muy crédulos. Creen todo lo que se le dice. Es una oportunidad magnifica de dirigirlos para que pongan su fe en Dios. Hay que ser sincero y cumplir todas las promesas. El párvulo piensa de si mismo. Relaciónese toda la enseñanza con él personalmente. El párvulo necesita ayuda. Tratarlo con amor, ayudarlo cuando lo necesita y enseñarle del cuidado que Dios tiene de él. Es muy Impresionable. Por medio de una buena enseñanza estos niñitos pueden ser llevados a aceptar a Cristo como Su Salvador.

2) Los principiantes son niños de 6 a 8 años de edad. Las características de estos son muy parecidas a la de los párvulos. El principiante no piensa en sí mismo como el párvulo. Se le puede enseñar a interesarse por el bien de los demás. Es muy sensible. El maestro que no ama a los niños no sirve para maestro de niños. Es sensible también al medio ambiente. Un lugar limpio y bien arreglado los ayudará en su aprendizaje. Ellos mismos pueden interesarse en traer flores y hojas con que hacer bonita la casa de Dios. Tiene mucha curiosidad. No les permita ver las ayudas visuales antes de tiempo. Puede convertirse. El maestro debe orar por los alumnos individualmente y prepararlos para la conversión. Enséñeles de memoria los textos fundamentales sobre el pecado, la salvación, el arrepentimiento y la fe, repasándolos a menudo para que no se les olviden. Que todos sepan bien como pueden ser salvos. Posiblemente su conversión tendrá para ellos la importancia que el maestro le atribuya en su propio corazón. Están formando sus ideales y sus normas para la vida. La actitud que adoptan hacia Dios y hacia su prójimo ahora puede determinar el rumbo de su vida.

3) Los primarios son niños de 9 a 11 años de edad. Existe aversión entre los sexos. Si es posible los muchachos deben estar en una clase con un varón como maestro, y las niñas en otra con una maestra. Los muchachos harán más caso a lo que les dice un varón. Es edad de culto a los héroes. Los impresionan especialmente el valor, la fuerza, y la aventura. El maestro debe ser ejemplo en su vida particular tanto como en la clase. Inspire a sus alumnos con el relato de los héroes y mártires de la Biblia y de la iglesia cristiana. Tienen memoria excelente. Su capacidad para aprender de memoria verbalmente, es mayor ahora que en cualquier otra época de la vida, y lo que aprendan ahora lo recordarán mejor que lo aprendido más tarde. Tienen mucha energía física y mental. Permítale participar de la lección buscando textos, etc. Es la edad de las pandillas. Procure fomentar el compañerismo entre los alumnos. Forman ahora hábitos estables. Ayudarlos a fomentar costumbres buenas. Se aficionan a la lectura. El maestro los debe estimular a la lectura de la Biblia y de libros buenos. Y si es posible tener una buena biblioteca de Escuela Dominical. El primario es preguntón. Anímesele a hacer preguntas sobre la lección. Presente grandes oportunidades evangelísticas. Es de suma importancia que se haga todo lo posible para lograr la conversión de los primarios porque la edad que sigue es una de crisis espiritual. La salvación del primario y su formación de hábitos cristianos le ayudarán a pasar sin sentir los años peligrosos que siguen.

4) Los intermedios, son chicos de 12 a 14 años de edad.

5) Los jóvenes-- son chicos de 15 a 17 años de edad. Las características de estos dos grupos son parecidas. Esta es la edad de torbellino, de mucho conflicto emocional. El intermedio no es ni niño ni adulto y no se entiende a si mismo. Los intermedios son muy variables pero hay que tratarlos siempre con amabilidad aunque pongan a prueba la paciencia de todos. Demuéstrese fe en ellos. Son independientes. Resisten el sermonear y no quieren recibir el consejo directo. Hay que guiarlos con tino, procurando que ellos se convenzan por sí mismos de lo que deben y de lo que no deben hacer. Buscan la razón de todo. Ya no aceptan como la verdad todo lo que se les dice. Se les presentan muchas dudas. Este mismo deseo de convencerse por sí mismo. A veces lleva al adolescente a "probar no más" cosas impropias para un cristiano. El regañar sólo le hará más porfiado, pero la oración y verdadero amor para el alumno pueden mucho. Son entusiastas y tienen instinto social. Darles oportunidad de trabajar en la obra del Señor. Es época de crisis espiritual. Hay que hacer todo lo posible para contrarrestar esta tendencia total. La mayoría de las conversiones o ocurren con esta edad de crisis espiritual. Son azotados por tendencias juveniles de placeres mundanos. En lugar de presentarles una religión negativa que todo lo prohíbe, hay que presentar el evangelio de una manera positiva, guiándolos al gozo verdadero en el servicio del Señor. Los jóvenes que luchan por librar a otros del pecado no caen tan fácilmente en él.

6) Los jóvenes mayores--son chicos de 18 a 24 años de edad. Es muy importante tener una clase de jóvenes en lugar de juntarlos con los adultos, pues sus problemas y sus intereses son distintos. Son más estables emocionalmente que los intermedios. Se les puede confiar cargos de más responsabilidad. Más que en ninguna otra época de la vida son altruistas, listos para hacer cualquier sacrificio por la causa que aman. Están tomando rumbo. Manténgase el espíritu misionero en la clase por frecuentes informes de distintos campo, peticiones de oración, relatos de la obra misionera, y estudio sobre la necesidad en los diferentes ramos de la obra evangélica. La razón está plenamente desarrollada. Deben de estudiar más a fondo las doctrinas cristianas, los símbolos y profecías y sus cumplimientos. Deben hacer estudios bíblicos sistemáticos y prepararse para el servicio cristiano. El amor hacia los del sexo opuesto es natural en esta edad, y es de desear que formen hogares cristianos. El maestro no se ha de constituir en agente de matrimonio de ninguna manera, pero debe precaver a sus alumnos de los amores ciegos y pasiones impetuosas que con tanta frecuencia resultan en el yugo desigual acompañado por el fracaso espiritual y a menudo seguido por el divorcio o la separación.

7) Los adultos. Se interesan mayormente en el hogar y en sus hijos. Hay que enseñarle los deberes cristianos del padre de familia, y la importancia de proveer para el bienestar espiritual de sus hijos tanto como para sus necesidades materiales. Tiene resistencia. Su ayuda trabajando con los jóvenes es muy valiosa. Tienen experiencia. En la clase de adultos es donde mejor se le pueden aclarar sus responsabilidades. Cuentan con medios propios. El sostén de la iglesia depende mayormente de los adultos. El maestro debe guiarlos a una plena confianza en Dios, que El suplirá sus necesidades tal como ha prometido cuando ellos pagan sus diezmos. Hay muchos que nunca salen de sus dificultades económicos precisamente porque desobedecen y desconfían de Dios en este punto. Tales puntos pueden tratarse con más éxito en la clase que ante todo el público. Tienen muchos y distintos problemas. Los problemas de la mujer tienen que ver mayormente con el hogar y la enseñanza de los hijos, y los de los hombre con el trabajo y sus trato con sus compañeros. Se ve que una enseñanza más eficaz puede darse si hay una clase para mujeres y otra para varones. El maestro tratará siempre de relacionar la lección con la vida y problemas diarios de los alumnos y los puede ayudar grandemente. Son capaces. Pueden desarrollar estudios y diversos temas. Deben estudiar más a fondo que en las edades anteriores. No permita que uno o dos monopolicen todo el tiempo con comentarios interminables y acontecimientos muy detallados que se relacionen vagamente con la lección. Procúrese que todos tomen parte en la discusión de la lección. No malgasten el tiempo en detalles de poca importancia. No se convierten tantos adultos como jóvenes, pero en muchos casos es porque habiendo oído y rechazado el evangelio en su niñez y juventud ya están endurecidos contra la Palabra de Dios. Los cristianos deben traer a sus amigos inconversos a la Escuela Dominical pues muchas veces éstos lo encuentran más fácil entregarse al Señor en la clase que el culto público.

Luego de este análisis sobre el maestro y el alumno, ¿Estás tú seguro que quieres ser maestro? ¿Cuál clase te gustaría enseñar?

Aun para ser un maestro secular, la persona debe sentir el "vivo deseo" de la enseñanza. El maestro más que dirigir sus esfuerzos en mantener un grupo en orden y atentos a la enseñanza, o para mantenerlos así y que ellos aprendan, debe primero conocer a sus alumnos, demostrarles amor, que confíe en ellos, ser amigo de los alumnos y así podrá cumplir con su propósito; que los alumnos aprendan.

 

 

¿Cómo el maestro puede mejorar el aprendizaje?

 

Ayude al discípulo a descubrir lo que él quiere a lo que necesita aprender. Estas son algunas formas: Despierte su interés presentándole un problema. Pídale que escriba lo que desea aprender. Cerciórese de que la lección llena las necesidades del discípulo. Por lo general en nuestras iglesias utilizamos los Expositores para llevar la lección. Pero hay momentos en que debido a la necesidad de los discípulos, el maestro tiene que desviarse un poco de la regla, pero no sin salirse de ella, para poder satisfacer la necesidad de dicho discípulo. El maestro bíblico no se puede enmarcar a lo escrito en el Expositor debe ayudar al discípulo, y para eso debe estar siempre preparado en oración y estudio de la Palabra para saber que responder en el momento preciso. Pregúntele cuál es su problema. En este sentido, el maestro debe ser prudente. Sométalo a una prueba. Use buenos métodos. El método depende de los propósitos que se tengan. El método depende de la habilidad del maestro o líder. El método depende de la habilidad del discípulo. El método depende del tamaño del grupo. El método depende del tiempo disponible. El método depende de las facilidades disponibles.

Hay muchos métodos entre los cuales escoger:

1) La conferencia: discurso de un orador ante un auditorio. Este método tiene ventajas y desventajas. Las desventajas son más que las ventajas. ¿por qué? Veamos. Al impedir la participación del alumno limita el poder de retención y si el orador no es muy bueno y no conoce bien el asunto a tratarse se puede perder el interés en la clase. Además no se puede utilizar con los niños.

2) La discusión en grupo: conversación planeada entre tres o más personas sobre un tema especial y bajo dirección. A través de este método, se comparten ideas, se estimula el interés en los problemas a consideración. Ayuda a los miembros a expresar sus propias ideas. Se pueden identificar y analizar los problemas. Crea un ambiente informal y se consigue opiniones de personas que son parcas (cortas) en el hablar.

3) El método de jurado: consiste en una conversación delante de una audiencia sobre un tema elegido de antemano; requiere tres o más personas y un líder. Se utiliza cuando se presentan diferentes puntos de vista. Se debe contar con excelentes controversistas. Cuando el asunto es demasiado extenso para discutirse por todo el grupo. Cuando es mejor para la audiencia "observar" y no participar en la discusión. Se examinan las ventajas y desventajas de la solución a un problema. Los controversistas y el líder deben estas dispuestos a prepararse bien.

4) Método de discusiones de mesa redonda: consiste en controversias en las cuales participa la audiencia. Este método se puede utilizar cuando desee combinar la presentación de la materia en cuestión con la reacción de la audiencia. Cuando desee que el grupo reaccione para la discusión. Cuando ideas difíciles deban ser aclaradas correctamente antes de ser discutidas abiertamente. Cuando se disponga de tiempo suficiente. Cuando se desee pesar las ventajas y desventajas de la solución a un problema. Cuando cuente con magníficos controversistas. Cuando presente diferentes puntos de vista.

5) Método de estudio por equipos: Los equipos se constituyen con las divisiones de un grupo grande. Estos equipos discuten problemas que se han asignado con anterioridad, generalmente con el propósito de informar después a un grupo mayor. Este método se utiliza cuando el grupo es demasiado grande para que todos los miembros participen. Cuando se exploren varios aspectos de un asunto. Cuando algunos miembros del grupo son retraídos en su participación. Cuando el tiempo es limitado. Para crear un ambiente de calurosa amistad entre el grupo.

6) Método de la representación: la representación de una papel es la dramatización, sin ensayo, de un conflicto, llevada a cabo por dos o más personas con el propósito de que tal conflicto sea analizado por el grupo. Este método se puede utilizar cuando los miembros necesitan aumentar su conocimiento sobre puntos de vista opuestos. Cuando el grupo de miembros tenga habilidad para el uso del método. Cuando se trate de ayudar a los miembros para identificarse con un problema. Cuando se trate de cambiar actitudes. Cuando el empleo de emociones ayude para la presentación del problema; y para resolver un problema.

7) Método sobre el estudio de un caso: consiste en el relato de un problema o un caso, incluyendo detalles suficientes para facilitar a los grupos analizar los detalles. Se puede utilizar cuando sea un problema en algunos aspectos de la vida. Cuando analice un problema. Cuando los miembros no tengan habilidad para representar un papel. Para ayudar a los miembros a identificarse con su problema y cuando se analice el peso de las verdades sobre determinado problema.

8) Método de discusión informal: para resolver un problema en el cual el grupo sugiere en un orden rápido, todas las soluciones que vienen a las mentes de sus miembros. Este método es útil para estimular ideas creativas. Para estimular la participación. Cuando se determinan soluciones posibles a los problemas. Se debe utilizar en conexión con otros métodos. Útil para estimular la presentación de nuevas ideas y para crear un ambiente agradable de amistad en el grupo.

9) Método equipos de oyentes: Se divide la audiencia con anterioridad a una reunión. A cada equipo se le pide que en dicha reunión escuche teniendo un asunto específico en mente. Luego los equipos informan de ese asunto. Este método es útil cuando ideas importantes pueden pasar inadvertidas de otra manera. Cuando varios aspectos de un problema requieren énfasis. Cuando el grupo es grande. para dar un propósito a la discusión y presentar información.

 


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