Todos los creyentes tienen dones y llamamientos de parte del Señor para su servicio y servir a los demás. Dios es el que prepara a los cristianos para el ministerio al que los llama; y les imparte esos dones espirituales para que los usemos en servir a los demás. También Dios ha provisto medios para que crezcamos en nuestra relación con El y nos preparemos para la obra de servicio mediante el ministerio a la iglesia. Dios espera que usted haga su parte en el cumplimiento de la misión de la iglesia mediante los dones espirituales que le ha dado.

Cuando preguntamos a algunas personas cuál es tu talento o ministerio, ellos dicen que no saben. Aún personas que llevan muchos años en el evangelio, tienen dudas de que es lo que Dios quiere que ellos hagan en su obra. La Biblia es el medio perfecto para nosotros comprender cual es nuestra labor en el Señor, pero para ello tenemos que leerla y sacar nuestro tiempo para escudriñar.

Los dones del Espíritu Santo describen las habilidades sobrenaturales impartidas por el Espíritu para cada ministerio especial. El propósito principal de los dones del Espíritu es capacitar nuestro carácter espiritual para el fin de edificar la iglesia de Dios por medio de la instrucción de los creyentes y la salvación de los inconversos. Los dones del Espíritu son descriptos como "la manifestación del Espíritu", que ha sido dada para "provecho". Los dones del Espíritu deben ser manifestados en unidad. Parte de la voluntad de Dios es la operación de los dones espirituales en la iglesia. Estos dones deben usarse con la actitud apropiada. El usarlos con una actitud incorrecta puede anular su eficacia (1 Cor. 13:1-3). Algunos creyentes se vanaglorian de tener dones y de la manifestación por medio de ellos. Pablo exhortó a estos creyentes y a sus lectores a no tener un concepto de sí más alto del que debe tener. (Rom. 12:3). Sino que pensaran "con cordura", teniendo una mente sana y ser santos en lo que hacemos.

El creyente debe evaluarse conforme a la medida de fe dada por Dios. Reconoce que los dones y la fe para usarlos viene de Dios; que no provienen de nosotros y no podemos reclamarlos como nuestros.

Aunque no todos los miembros del cuerpo tienen el mismo don, pero cada miembro sí tiene algo con qué contribuir. Y cada don es importante para la función de toda la iglesia. La iglesia no puede funcionar debidamente sin que todos sus miembros usen sus dones. Los cristianos no somos partidarios del aislamiento; cada miembro se pertenece el uno al otro. (Rom. 12:5). Como miembros del cuerpo de Cristo, lo que hace cada uno de nosotros afecta a toda la iglesia. Es por lo tanto importante que cada persona debe usar los dones que Dios le ha dado. A todos se nos ha dado algo que ofrecer en el servicio a los demás.

Una función importante de la iglesia es ayudar a los cristianos a reconocer y a usar los dones espirituales que Dios les ha dado. A cada cristiano se le confía un don y se le debe alentar a que use el don que Dios le ha dado para edificar la iglesia.

Hay diversidad de dones (Romanos 12:6-8; 1 Cor. 12), y hay diversidad de medios para usarlos en la iglesia. Cuando los creyentes permiten que estos dones se manifiesten edifican a sus hermanos en la fe.