Liturgia I

 Principios básicos

A.   Adoración

1.  Adoración es la acción de reconocer la grandeza de nuestro Señor del Pacto.

1.   En la Escritura Hay dos grupos de palabras Hebreas y Griegas que se traducen como "adorar".

1.  El primer grupo se refieren a un servicio o trabajo para Dios.  Especialmente las palabras abodah (Hebreo) y latreia (Griego)

2.  El segundo grupo se refiere a Doblar la rodilla, honrar, rendir homenaje.  Las palabras Shachah (Hebreo) y proskuneo (Griego)

    La adoración entonces,es algo activo.  No es entretenimiento.  En la adoración no somos pasivos sino activos.

    La adoración entonces, no es algo para agradarnos a nosotros mismos, sino estamos agradando a alguien superior a nosotros

2.   Reconocer la Grandeza.

1.  Vivimos en una época en la que se ha perdido el sentido de la majestad de Dios.  Nuestros avances tecnológicos nos hacen ciegos a lo que Dios hace a nuestro alrededor.

2.  Dios ha venido a ser un objeto de estudio, al cual puedo describir y meter en una cajita.

3.  Nos olvidamos quién es Dios.  Debemos adorarlo simplemente porque el es Dios. Cuando le adoramos no estamos haciendole ningún favor, simplemente estamos reconociendo su gloria.

    El es todopoderoso.  Hemos perdido el asombro y expectativa por lo sobrenatural.

    El es Santo.  Isaías 6

    Dios es trascendente.  Por encima de todo.

    Dios es inmanente.  Está presente con nosotros.

3.   Del Señor del Pacto

1.  Muchas de las cosas que hacemos al adorar las hacemos en la vida común.  Hablamos, cantamos, honramos a personas.  Pero en la adoración estas acciones comunes toman un sentido muy especial porque son hechas al Señor del Pacto.

2.  Concepto del Pacto.  Un Emperador hacía pactos con sus reyes súbditos.  El requería lealtad absoluta.  Dios en Exodo 20.  Deut. 6.

2.  La Adoración debe estar centrada en Dios

1.   El centro de la adoración es Dios.  Honramos a Dios en la adoración.  Debe estar centrada en el Dios del pacto

2.   Podemos notar tres aspectos del Señorío del Pacto:

1.  Su Control.

    El gobierna soberanamente su creación: Actos portentosos en su creación, providencia y redención.

2.  Su Autoridad.

    Adoramos su autoridad absoluta y final.

3.  Su presencia.

    En la adoración tenemos un encuentro con él.

    Honramos sus obras portentosas, escuchamos su voz de autoridad y tenemos comunión con Él.

    Cuando desviamos la atención de Dios y la centramos en nosotros, algo malo está pasando.  No se trata de qué obtuve de la adoración, sino mas bien de qué di para honrar mejor a Dios

3.  La adoración debe estar centrada en el Evangelio

1.   Antes de la Caída Adán y Eva gozaban de una adoración perfecta y directa con Dios.

2.   Después de la caída, la realidad del pecado estaba siempre presente.  Vemos entonces el surgimiento de los sacrificios. El elemento del pecado y el perdón estaban siempre presentes.

3.   Ahora en Cristo nosotros tenemos comunión nuevamente con Dios, pero es únicamente en virtud de la obra de Jesucristo.  Por lo tanto, en nuestra adoración las buenas nuevas y el mensaje de la cruz debe estar presente.

      4.  La Adoración debe ser trinitaria

1.   La Trinidad estuvo incluída en el Plan de Salvación.  Por lo tanto debe ser adorada.  El Padre Eljije, El Hijo Redime, El Espíritu Aplica.

5.  Enfoque vertical y dimensión Horizontal

1.   Ciertamente la adoración es a Dios (Vertical), pero no debemos estar tan absortos en Dios que olvidemos a nuestros hermano.

1.  No olvidar las necesidades de los pobres. (Is. 1:10-17)

2.  Adoración inteligible (1 Cor. 14:25-26)

2.   La adoración debe ser edificante y evangelística

3.   Sin embargo, apesar de la dimensión horizontal, no debe ser entretenimiento, sino debe mantener su enfoque vertical.

6.  Sentido Amplio y Estricto

1.   Sentido amplio.  Toda la vida es Adoración.  Rom. 12:1

2.   Sentido Estricto.  Culto, asamblea del Pueblo en Adoración. Visiones de Apocalipsis.

7.  Importancia de la Adoración

1.   Fin principal del hombre.  Dios busca adoradores.  La redención es el medio.  La adoración es el fin.  Es el propósito final de la Iglesia.