Concilio Internacional Jesucristo Soberano

ESTUDIO DESTACADO:

 

El siguiente estudio nos inspira en la tarea de CÓMO FORMAR UNA CÉLULA, SUS INTEGRANTES, SUS FUNCIONES... Y SI DIRIGES UNA IGLESIA, ESTE MATERIAL TE PUEDE AYUDAR GRANDEMENTE, SI ES QUE NO HAS PUESTO AUN EN EJECUCIÓN LAS CÉLULAS O GRUPOS EN LA IGLESIA.

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El Reino avanza mediante la oración y las visiones |  El Tribunal de Cristo, la Iglesia y el Reino   |  El Evangelio del Reino por testimonio a los gentiles  |  El Espíritu Santo y el Reino  

Jesucristo Rey, establece su reino en su primera venida  |  El Evangelio del Reino   |   Pablo pregonero del Evangelio del Reino  |  Jesucristo y las Llaves del Reino   

En lo que no consiste el Reino de Dios  Todo el Consejo de Dios en el Reino de Jesucristo  |   En el reino espiritual predomina el  espíritu

Estudios

 

JESUCRISTO REY, ESTABLECE SU REINO EN SU PRIMERA VENIDA

 


Por Apóstol Domingo Hernández


El estudio del  Reino de Jesucristo es de suma importancia, y lo es , por la sencilla razón de que existen otros reinos que quieren y han competido con el de Jesucristo para destronar al Soberano Dios y poner a hombres caídos e impíos, como los dirigentes máximos de sus organizaciones, instituciones y religiones.

Esta serie de temas concernientes al Reino de Dios en la tierra entre los vivientes, está compuesta de estudios por separado el uno del otro; pero eslabonados como una cadena, como un rompe cabezas que al poner cada una de sus partes en el lugar que corresponde, podemos llegar a ver todo el contenido desde cualquier ángulo que se mire.

Amados lectores y estudiosos de los  “misterios de Dios,” deseamos que el Espíritu Santo os guíen en la comprensión y entendimiento del Reino, así podrán situarse en el lugar que les corresponden como reyes y sacerdotes de Dios y de su Cristo. Bendecidos.

El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, al venir por primera vez a la tierra, cuando Dios fue hecho carne (Grande misterio de la piedad)  Lo que Jesucristo respondió a Pilato, militar Romano que gobernaba sobre los israelitas en el tiempo de Jesús de Nazaret, es contundente, leamos:  “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Dícele Pilato: ¿Qué es verdad? Y como hubo dicho esto, salió otra vez a los Judíos…” Juan 18:37,38 Jesús nació para ser Rey y los sabios de Oriente vinieron a Belén en busca del Rey que había nacido. Esta pregunta que hicieron los sabios al rey Herodes, confirma que Jesús nació siendo Rey, miren bien que Mateo menciona a Herodes como un rey en minúscula pero de Jesús se refieren como el Rey  de los Judíos. Mateo 2:2 Herodes dice a los sabios que cuando encontraran al niño en Bethlehem , él quería ir a adorarle vs. 8 Jesucristo no era un rey en minúscula, era el Cristo que vendría a apacentar a su pueblo, el Mesías enviado de Dios como el Libertador que vendría de Sión.

Es necesario que atendamos con profunda seriedad este estudio, estamos mirando al Rey de reyes y Señor de señores, que vino del cielo a morar en la carne, a poner su tienda junto a la del hombre; Dios vino a establecer su  Reino entre los vivos de su tiempo, aquellos que son su mies, que son el trigo santo, que son sus hijos predestinados desde antes de la fundación del mundo.

El profeta Daniel, cinco siglos antes que naciera el niño Rey, profetizó del reino como la gran piedra que no fue cortada con mano humana, piedra que vino del cielo para establecerse como un reino incorruptible y eterno. Daniel 2:44

Pedro nos dice de esta piedra lo siguiente:  “La piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa…la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa…Esta fue hecha cabeza del ángulo…

1 Pedro 2:3-8 y Hechos de los Apóstoles 4:10-12 “Jesucristo, es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo, y en ningún otro hay salvación…”

Jesucristo dijo: Mateo 16:18 y Efesios 2:20  “…sobre esta piedra edificaré mi iglesia (congregación)  Jesucristo mismo la Piedra. “Edificaré” Yo Jesucristo, ningún otro.

Jesucristo, la  principal piedra y el reino,  están vinculados entre sí.

Jesucristo anunciando el reino

Mateo 4:23 “Jesucristo predicando el evangelio del reino.” Marcos 1:14 “Predicando el evangelio del reino.”

Lucas 9:11 “Y les hablaba del reino de Dios.”

Lucas 10:9 “Se ha llegado a vosotros el reino de Dios.” Lucas 17:21 “Helo aquí, o helo allí:  porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.”

Allí entre los Judíos estaba el Rey  y el  Reino. Dios mismo vino a libertarlos del pecado y de la muerte. El Reino de Jesucristo traía luz e inmortalidad por el evangelio. El Reino es para los que viven, el Reino está en la tierra y permanecerá en la tierra, en su territorio, no es un espacio desde el Eufrates hasta el  río de Egipto, ahora es desde el norte hasta el sur y desde el oeste hasta el este, toda la tierra y en su redondez.    

Jesús comenzó su ministerio terrenal siendo como de treinta años. Durante tres años y medio, anunció y estableció su reino. En el año 70 después de Cristo, los Romanos vinieron a Jerusalem  y la destruyeron, llevando cautivos a muchos Judíos que fueron esparcidos por muchas tierras lejanas. Hasta el día de hoy de lo que fue Jerusalem en tiempos de Cristo, solo permanecen ruinas y más ruinas.

La predicción de Jesucristo en cuanto al reino  que estaba entre ellos

Mateo 21:43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él.’   8:12 “Mas los  hijos del reino serán hechados a las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.’

Mateo 23:36-38 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. “He aquí vuestra casa os es dejada desierta.” Lucas 21:19-24  “Jerusalem rodeada de ejércitos, serán llevados cautivos a todas las naciones..’

Mateo 24:2 “No quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.”

Cumplida profecía y el reino  es dado a quiénes hagan los frutos de él.     

“Por sus frutos los conoceréis

Mateo 7:15-23   “nunca os conocí”…

25:11,12 “no os conozco.”   

Romanos 8:29 “Porque a los que antes conoció…”

Mateo 15:12,13 “…los Fariseos se ofendieron y Jesús respondió: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

Juan 15:1-8 Estar en Jesucristo para llevar mucho fruto.

Dios conoce sus plantas que dan fruto

Nadie plantó los árboles que dan buen fruto, sino solamente Dios el Rey de reyes y Señor de señores.

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ESTUDIO # 2  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

EL EVANGELIO DEL REINO

 

Por Apóstol Domingo Hernández | 6-6-2012


 

Textos claves para introducir el reino

Marcos 1:14 “…Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.”

Mateo 4:23 “...Jesús predicando en la sinagoga de ellos el evangelio del reino.”

La palabra evangelio significa: buenas noticias de gran gozo. Esta palabra fue pronunciada por el ángel a los pastores en Belehem , las siguientes: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo. Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor…” Lucas 2:8-17

Las buenas noticias de gran gozo, se esperaron por muchos siglos  que fueran pronunciadas. El Mesías profetizado había nacido en Belén, el Libertador había venido de Sión. Romanos 11;26,.27 para quitar el pecado de su pueblo.

El Reino de Jesucristo ya fue establecido por el mismo Rey, el Rey Jesucristo enseñaba en las sinagogas de los judíos pero también les predicaba del evangelio de Reino y junto con la predicación, los sanaba de enfermedades y los liberaba de los malos espíritus que los atormentaban.

Los Judíos iban al templo y a las sinagogas (casa de oración) En el templo oficiaban los sacerdotes y en las sinagogas estaban los príncipes y rabinos como maestros del pueblo. En una ocasión Jesús en una sinagoga sanó a una mujer que estaba atada por el enemigo por dieciocho  años. Lucas 13:11-17

En los libros históricos de Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos de los Apóstoles, encontramos muchos casos similares, los cuales están registrados para que creamos que Jesús es el Cristo.

Juan 20:30,31 “…Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. “

Jesucristo a donde hiciera acto de presencia, lo impregnaba todo de vida, salud, alegría y gozo. Jesús mismo es el evangelio, las buenas noticias de gran gozo.

Estas grandiosas noticias de gran gozo, fueron asignadas por el Señor a sus discípulos para que fueran a esparcirlas ellos también.

A los que estuvieron con Jesucristo durante su ministerio terrenal les dijo:  Mateo 10:1-8 “…A estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no irés, y en ciudad de Samaritanos no entréis. Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo:

El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.

Esto es lo que se llama por el Apóstol Pablo “el evangelio de la circuncisión.” Gálatas 2:7

Recordemos que a los discípulos Jesús no los envió a predicar a los Gentiles e incluyendo los Samaritanos. El evangelio de la circuncisión estaba aun ligado a las doctrinas, mandamientos y tradiciones judías, es por eso que Jesucristo envió a sus discípulos judíos a los israelitas que por mil quinientos años estaban envueltos en el manto del antiguo pacto.

Dios escogió a Pablo de Tarso para que fuera el Apóstol, predicador  y maestro de los Gentiles 2 Timoteo 1:11 y en Gálatas 2:7 A Pablo le fue encargado el evangelio de la incircuncisión.

El antiguo pacto fue puesto para que el pecado se viera horrible, pues lo mostraba tal y como era. Romanos 7:12,13 Como los Judíos estaban muy arraigados a todos los rudimentos, leyes y mandamientos de hombres, lo único que los discípulos tenían que añadir, era que el Mesías-Libertador había venido, además, hacer las obras que Jesús hizo como prueba de que ellos eran los verdaderos enviados a las ovejas perdidas de Israel.

Para el Señor Jesucristo era mucho mejor comenzar con  gentes que tenían sus mentes sin la contaminación farisaica. Los Gentiles estaban en cero y al reconocer y recibir a Jesucristo como su salvador personal, no les era necesario circuncidarse ni guardar las leyes dadas a los Judíos. Hechos 15:1-24 (Especialmente los vs. 22-24 “…por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, a los cuales no mandamos… vs 21 “Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leído cada sábado.’

Para los Gentiles, las prácticas Judaicas no eran exigidas por la iglesia cristiana naciente. En el nuevo pacto quedaban libres del encierro del antiguo pacto, al cual estaban sujetos los Judíos. Es muy importante que estudiemos el evangelio de la incircuncisión, el evangelio del reino y este estudio por supuesto a través del Apóstol de los Gentiles, Pablo. Hebreo de Hebreos, Fariseo, irreprensible en cuanto a la ley, que para Pablo y por ganar a Jesucristo, tuvo todo esto por estiércol (escubala=estiércol de perro) Filipenses 3:1-8

El evangelio del reino en el evangelio de Pablo

El evangelio de Dios Romanos 1:1

El evangelio de Jesucristo el Hijo de Dios Romanos 1:9

El evangelio de Pablo Romanos 2:16

Esto significa que el evangelio de Dios, de Jesucristo y el de Pablo, es el mismo evangelio. El evangelio que Dios le dio a su Hijo y el mismo evangelio que el Hijo dio a Pablo.

Las Escrituras anunciaron la muerte de Jesucristo por causa de nuestros pecados y también su resurrección.    1.Cor. 15:1-4 “…Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.”

Notemos ahora lo que dice Pablo en 2 Timoteo 2:8 “…Jesucristo resucitó de los muertos conforme a mi evangelio.”

Lo que quiere decir Pablo es que cuando el evangelio llega a tu vida, ahora es tu evangelio, es parte de tu espíritu y vida. Ya lo sabes para comunicarlo y hacerlo saber a los que no lo conocen. Es tu evangelio como también ahora es mío. Es el evangelio de Dios, de su amado Hijo, del Apóstol Pablo, tuyo y mío. Gloria a Dios!

Estudiaremos las buenas noticias de gran gozo (evangelio) y lo haremos en las epístolas (cartas escritas por Pablo)

Pablo dice que leyendo sus epístolas podemos entenderlas y esto no permite de parte nuestra, excusa alguna. Efesios 3:1-7 “Por revelación me fue declarado el misterio, como antes he escrito en breve. Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo.’

Los discípulos de Jesús recibieron el evangelio de la circuncisión por Jesús de Nazaret. Jesús “era hecho súbdito a la ley,” Gálatas 4:4

Jesús fue circuncidado al octavo día de nacido, guardaba el sábado Judío, guardaba también todas las fiestas del año, las cuales eran siete de ellas; en otras palabras, era un verdadero Judío y esto por ser de la tribu de Judá, de la casa del rey David.

 Pablo recibe el evangelio de la incircuncisión. Recordemos que Pablo fue circuncidado, era de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos, Fariseo, no tenía que pasar por todo esto cuando él ya había vivido dentro de toda la tradición Hebrea.

Ahora, Jesucristo lo llama desde que se le aparece Hechos de los Apóstoles cap. 9: 22: y 26: en estos capítulos Pablo narra en cada uno de ellos, lo que sucedió en el camino de Damasco, las instrucciones que recibió y como fue enviado a los Gentiles, para que les predicase el evangelio del reino, evangelio de la incircuncisión.

Comencemos en la carta a los Gálatas capítulo 1: en este capítulo, Pablo describe como recibió el evangelio directamente de Jesucristo, no de ningún hombre, sino de Dios mismo. En este capítulo advierte que el evangelio no se puede cambiar por nada, si aun un ángel viene con otro evangelio que no sea el que Dios le reveló, sea anatema, maldecido.

 2 Cor. 11:4 “Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, u otro evangelio del que habéis aceptado, lo sufrierais bien.

Pablo estaba bien seguro de lo que Dios le reveló, y sus advertencias están bien claras para que el santo que tiene acceso a esta verdad del evangelio, no sea desviado como fueron los Gálatas.

Colosenses 2:6 “Por lo tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.” Gálatas 2:16

El evangelio es la verdad Efesios 1:13

El evangelio es potencia de Dios para Salvación  Romanos 1:16

Colosenses 1:5 La palabra verdadera del evangelio nos habla de la esperanza guardada en los cielos.

Predicar y enseñar trazando bien la palabra de verdad, el evangelio del reino.

El reino, el evangelio y para los Gentiles la incircuncisión.

La verdadera circuncisión ahora es la del corazón. Romanos 2:26-29

Filipenses 3:3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu a Dios, y nos gloriamos  en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”

“Adoramos en espíritu y verdad”      Juan 4:23,24

Seas siempre bendecido y enriquecido en todas las cosas.

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ESTUDIO # 3  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

 

PABLO PREGONERO DEL EVANGELIO DEL REINO

 

Por Apóstol Domingo Hernández | 6-12-2012


Saulo, (Pablo después) aparece frente a  las ropas del joven Esteban cuando este fue apedreado. Hechos  7:48

1)   Gamaliel Entonces levantándose en el concilio… un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable a todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco a los apóstoles. Hechos 5:34 Hechos 22:3 (Pablo) Yo de cierto soy Judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, enseñado conforme a la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy.

2)   (Rom. 2:28,29 Judío en lo interior)

3)   Filipenses 3:5-7 “De la tribu de Benjamín…Cuanto a la ley, Fariseo, por el celo: perseguidor de la iglesia, cuanto a la justicia que es que es en la ley, irreprensible. Creía que estas cosas eran ganancia…”

Jesucristo establece a Pablo en el ministerio Hechos 9: 22, y 26:16-19 Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré a ti: Librándote del pueblo y de los Gentiles, a los cuales ahora te envío. Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados.                                                                                             

Jesucristo revela el evangelio a Pablo

Gálatas 1:11-16 Mas os hago saber hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mi no es según hombre: pues ni yo lo recibí, ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaísmo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía. Y aprovechaba en el Judaísmo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo muy más celador que todos de las tradiciones de mis padres.

Mas cuando plugo a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mi, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre.”

Efesios 3:1-7 “Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los Gentiles. Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros.

A saber, que por revelación me fue declarado el misterio, como antes he escrito en breve. Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo. El cual misterio en los otros siglos no se dio a conocer a los hijos de los hombres como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu: Que los Gentiles sean juntamente herederos, e incorporados y, consortes de su promesa en Cristo por el evangelio.”

1 Cor. 15:8-10 “Y el postrero de todos, como a un abortivo, me apareció a mi. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la iglesia de Dios.

Empero por la gracia de Dios, soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo

 

Pablo apóstol de Jesucristo pone el Fundamento

1 Cor. 4:9-15 “Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea como sobreedifica…

Pablo para los Gentiles

Romanos 15:15-21 “…la gracia de Dios que es dada. Para ser ministro de Jesucristo a los Gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo…”

2 Timoteo 1:7-12 “….el evangelio, del cual yo soy puesto predicador, apóstol, y maestro de los Gentiles.

“Ministro del espíritu y suficiente del Nuevo Pacto hecho por Dios.”  2 Cor. 3:4-6

 

Pablo nos habla del reino

Hechos 14:22 “ Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.’

Hechos 19:8 Pablo habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

Hechos 20:25 “Y ahora, he aquí, yo se que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, no verá más mi rostro.”

Hechos 28:23,24 “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios, desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían.

El reino y Jesucristo van vinculados para predicarse ahora aquí en este planeta en rebelión.

Las evidencias expuestas de lo que Pablo era para Dios y para los Gentiles, son suficientes para probar la posición de apóstol, maestro, predicador, evangelista, pastor y profeta. Analizando los ministerios que Pablo ejerció para la Iglesia de Jesucristo de acuerdo a Efesios 4:10-12 ejerció los cinco. Era apóstol de Jesucristo, era profeta, era evangelista, era pastor y era maestro. En todas las áreas de los cinco ministerios, Pablo se desenvolvió claramente como el dotado para poner el fundamento que es Jesucristo. Pablo profetizó sobre los últimos tiempos, evangelizó en muchas partes de Asia y Europa. Pablo pastoreó en Efeso por tres años y allí como maestro, enseñó todo el consejo de Dios. Hechos 20:24,27,31 Pablo como apóstol, fue enviado por los dirigentes de la iglesia Hechos 13:1-4 “…Enviado por el Espíritu Santo.’ (Apósto=enviado)

Para la santa obra que Pablo tendría que llevar a cabo, tendría que poseer los ministerios que equipararían a la iglesia y la edificarían Efesios 4;10-12 Así fue y esto quedó registrado para que todo lector del evangelio de Pablo pueda entenderlo y hacerlo parte de su propia vida, como lo hizo Jesucristo y lo hizo Pablo.

Te recomendamos de todo corazón que estudies los escritos sagrados del apóstol Pablo, que los leas y vuelvas a leer. Recuerda estimado hermano, que al estudiar estas catorce epístolas (cartas) hazlo con oración y mucha humildad, sometidos a la dirección del Santo Espíritu de Dios.

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ESTUDIO # 4  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

TODO EL CONSEJO DE DIOS EN EL REINO DE JESUCRISTO

Por Apóstol Domingo Hernández | 06-30-2012


Pablo en Efeso por tres años

Hechos 20:31 “ Por tanto, velad, acordándose que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.”

Vs 25-30 “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá mi rostro. Por tanto, os protesto  el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos: Porque no he rehuido  de anunciaros todo el consejo de Dios.

“Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado; y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para llevar discípulos tras sí.”                               -1-

Como nos daremos cuenta, todo el consejo de Dios está completamente vinculado al reino de Dios. Para enseñar predicando todo el consejo de Dios, tiene que ser en el contexto de reino. La existencia del reino espiritual de Jesucristo, está vigente desde que el Señor comenzó a establecerlo entre el pueblo de los Hebreos.

El apóstol Pablo tomó el tiempo necesario para enseñar lo que Jesucristo le reveló después de su conversión. Por unos tres años Pablo fue enseñado por el mismo Dios Jesucristo y fue enseñado de todo lo concerniente al reino de los cielos (reino espiritual) Notemos que el apóstol Pablo tomó el mismo tiempo que Jesucristo empleó con él para dar todo el consejo de Dios a los hermanos de Efeso. Es muy importante darse cuenta que para dar todo el consejo de Dios, no se puede tomar a la ligera ni tampoco interpretar el consejo divino con particular interpretación.

 

Pablo en Roma

Hechos 28:23,24 “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente a Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde. Y algunos asentían a lo que se decía, mas algunos no creían.

Vs. 28-31 “Séaos pues notorio que a los Gentiles es enviada esta salud de Dios: y ellos oirán. Y habiendo dicho esto, los Judíos salieron teniendo entre sí gran contienda.

Pablo empero, quedó dos años enteros en su casa de alquiler, y recibía a todos los que a él venían. Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento.”

 

Jesucristo resucitado

Hechos 1:1-4 “…A los cuales después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios…”

Dios, en cuarenta días de lluvia, destruye a los hombres y sus poderes de aquel entonces. (Diluvio)

Moisés, en cuarenta días allá en el Monte Sinaí, recibe las 613 leyes del antiguo pacto.

Jesucristo, en cuarenta días de ayuno en el desierto, es tentado y sale victorioso.

Jesucristo vino a establecer un reino espiritual y el enemigo le ofreció los reinos del mundo que según él se le habían entregado. El Señor venció a las tinieblas, Jesucristo sabía que era el Hijo de Dios y que había nacido para ser Rey pero no un rey más como los otros que habían perecido como perece toda carne.                      -4-

 Su reino no fue entendido por el enemigo. El misterio del reino de los cielos estaba oculto para el padre de la mentira y su simiente. Dieron coces contra el aguijón. Cuidado con hacer lo mismo.

 

Pablo sigue exponiendo el reino

Colosenses 1:13

“Trasladados al reino de Jesucristo”

2 Tesa. 1:5 “Se padece por el reino de Dios.”

1 Tesa. 2:12 “Llamados por Dios a su reino de gloria.”

Hechos 19:8 “Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses disputando y persuadiendo del reino de Dios.”

Vs 9-11 Y en la escuela de Tyranno por dos años, en Asia Judíos y Griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.”

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ESTUDIO # 5  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

JESUCRISTO Y LAS LLAVES DEL REINO

Por Apóstol Domingo Hernández | 07-03-2012


Las llaves concedidas a la Iglesia de Jesucristo

Mateo 16:13-19

“…Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”

También las llaves han sido dadas a cada uno de los hijos de Dios. Vemos que al resto de los discípulos Jesús les da las llaves.

Mateo 18:18-20

De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo…”

Para atar y desatar se necesitan llaves específicas para lograrlo, y y también a todos los demás discípulos de Jesucristo fueron autorizados para utilizar las mismas llaves que le fueron otorgadas a Pedro. Hoy en día, la amada iglesia de Jesucristo, sigue poseyendo las mismas llaves que otros han utilizado en el pasado.

 

Dos ejemplos del uso de las llaves

Las llaves están supuestas a abrir puertas y en este sentido veremos como se puede abrir primero: la puerta de la palabra de Dios. Colosenses 4:3-6 “Orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso, para que lo manifieste como me conviene hablar…”

El Señor Jesucristo enseñó a orar a los discípulos por palabra y por ejemplo. Recuerdan el Padre nuestro? Recuerdan el Getsemaní? El propio apóstol Pablo nos escribió diciendo: “Orad sin cesar.” 1 Tes. 5:17 y Efesios 6:18 “Orando en el Espíritu en todo tiempo…” Esta llave es una de las más eficientes que se nos ha otorgado pues aunque no sepamos usarla hay Uno que sí sabe usarla y lo hace a nuestro favor: “El Espíritu Santo.”

Romanos 8:26-28  “…el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.” Gloria al Atísimo Dios!

  Segundo: “Ofrendar a Dios de nuestros bienes” Malaquías 3:10- “…y Dios abrirá las ventanas de los cielos derramando bendiciones sobre nosotros hasta que sobreabunde” Esta forma de dar abría las ventanas de los cielos y era bajo las condiciones del Antiguo Pacto. En el Nuevo Pacto dice Pablo que Dios ama al dador alegre y que cada uno dé como propuso en su corazón. 2 Cor. 9:6-15

Notemos que el que no traía los diezmos y las ofrendas al alfolí era maldecido; esta maldición fue quitada por Jesucristo al morir crucificado en el madero. Gálatas 3:13

En el nuevo pacto se menciona a Dios amando al dador alegre el cual no estaba bajo la condición de dar para ser bendecido y bajo la advertencia de que si no traía lo exigido por la ley, era un maldecido. Creemos que los dadores alegres poseen las verdaderas llaves del reino de Dios que pueden abrir muchas puertas desde los cielos y en la tierra. Sea Dios bendito por los siglos.

Ahora veremos otra llave dada por Jesucristo a su Iglesia, que al ser usada correctamente, puede desatar todo lo malo y terrible que tiene atado en cadenas infernales a muchos, incluso hijos de Dios.

 

Jesucristo un día de sábado en la sinagoga.

Lucas 13:10-17 “…Y a esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? …

Esta grandiosa llave del Poder de Dios, rompe las cadenas, deshace las ligaduras de las tinieblas. Esta llave es un “don” que solo viene del cielo para romper con todo yugo del enemigo.

Notemos esta tremenda experiencia que identifica este don haciendo milagros desligando a los oprimidos del diablo.

Marcos 9:38-40 “…uno que en tu nombre echa fuera los demonios, el cual …Y Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí.”

Según 1 Cor. 12:10 el don de hacer milagro está incluido en los dones espirituales y esto quiere decir que hacer milagros echando demonios, levantar un paralítico, resucitar un muerto, etc. Es con la llave espiritual dada por Dios a la Iglesia Amada.                                                

Estimados que están leyendo sobre las llaves del reino de Jesucristo, todo lo que tiene que ver con los dones espirituales, los cinco ministerios de Efesios 4:11-…orar, dar con alegría y andar en las buenas obras que Dios preparó para que andemos en ellas Efesios 2:10 son llaves divinas que al usarlas no hay puerta cerrada que no se abra.

En este santo y grandioso reino del Rey de reyes y Señor de señores, se pueden poseer todas llaves que se necesiten, todo está condicionado a que seamos parte del reino, que estemos haciendo los frutos del mismo, que dejemos que el Espíritu Santo nos enseñe las directrices y leyes que rigen su Único y verdadero Reino.

Sean todos iluminados con estas grandiosas verdades.

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ESTUDIO # 6  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

En el reino espiritual predomina el  espíritu

Por Apóstol Domingo Hernández | 07-05-2012


El Señor Jesucristo estableció su reino invisible, con razón dijo: “mi reino no es de este mundo

Dios encarnado en el cuerpo de su Hijo Jesús, no formó ni organizó un reino carnal-terrenal, si así hubiera sido, nunca hubiera ascendido a los cielos dejando sus súbditos sin gobierno y sin gobernante. El reino establecido por Dios mismo es un reino espiritual, un reino invisible, que aunque no tiene sede ni edificios con oficinas administrativas, existe y existirá perpetuamente.

El Apóstol Pablo quien describe el reino como inamovible, como reino de vida y con su Rey invisible, describe a los que son hijos del Rey como nacidos del Espíritu Romanos 8:16

 

Jesucristo le dijo a Nicodemo: “Para entrar en el reino, es necesario nacer del Espíritu Juan 3:3-6

Por ser engendrados por Dios mismo, nos dio autoridad de ser llamados hijos de Dios. Juan 1:12-14

El Espíritu, el nacido de nuevo y la carne

En este reino de gloria, ‘no se confía en la carne” Filip. 3:3 ‘Se sirve en el espíritu’

En este reino inamovible, se posee un nuevo corazón Rom. 2:28,29

En este reino de vida, la carne está muerta por causa del pecado y el espíritu vive por causa de la justicia. Romanos 8:10

“La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” 1 Cor. 15:50

En este reino eterno los espíritus nacidos de Dios, “somos uno con el Espíritu Santo.  1 Cor. 6:17

En este reino de vida, Dios no es Dios de muertos sino de vivos. Mateo 22:32

En este reino de vida, la simiente de Dios no peca ni puede pecar.  1 Juan 3:9

En este reino, el Buen Pastor es el Rey y las Ovejas son las de  su prado. Este reino fue  preparado desde antes de la fundación del mundo. Mateo 25:31-34

El reino de Jesucristo es: santo, limpio, justo, inocente, apartado de los pecadores y más sublime que los cielos Hebreos 7:26

Cristo es el Rey, el Reino es Cristo, la Vida del Reino es Cristo, La Puerta del Reino es Cristo, el Camino del Reino es Cristo, el Agua del Reino es Cristo, la Luz del Reino es Cristo y el Pan del Reino es Cristo.

Gloria sea al Rey de reyes y Señor de señores!!!

Para establecer este grandioso reino espiritual lleno de gloria, qué hizo Jesucristo con la carne y el pecado  que impedía pertenecer al reino espiritual?

Juan 1:29 “El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.’

Romanos 11:27 “Este es mi pacto con ellos, cuando quitare sus pecados.

Hebreos 9:28 Así también Cristo fue ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos…”

Isaías 53:11 “…llevará las iniquidades de ellos.”

Zacarías 3:9 “…y quitaré el pecado de la tierra en un día.

Dios condenó el pecado en nuestra carne…Romanos 8:3 y todo porque Romanos 6:23 “porque la paga del pecado es muerte…”

“Hemos muerto al pecado” Romanos 6:2

“El cuerpo a la verdad está muerto por causa del pecado.” Romanos 8:10

“Dios no es Dios de muertos sino de vivos.” Mateo 22:32

Cuando Jesús murió, nosotros también morimos.” 2 Cor. 5:14 “Por todos murió”

En la cruz del Calvario sobre el cuerpo santo de Jesucristo, fueron puestos todos nuestros pecados: pasados, presentes y futuros y también todo lo que nos era contrario. Colosenses 2:13-17

Gálatas 3:13 “Cristo nos redimió de la maldición de la ley.”

Romanos 7:6 Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto a aquella en la cual estábamos detenidos…es vejez de letra.”

Vs 4 “…estáis muertos a la ley por el cuerpo de Cristo…somos ahora del que resucitó. Romanos 6:18 “Libertados del pecado sois hechos siervos de la justicia.”

“El espíritu vive por causa de la justicia.” Rom. 8:10

Ahora podemos ser parte del reino espiritual de Jesucristo, pues estamos reconciliados con Dios, estamos santificados, justificados, glorificados, resucitados, sentados con Cristo en su trono. Efesios 2:1-6 Rom. 8:29-32

Ahora como somos nuevas criaturas 2 Cor. 5:17 por hechura de Dios, le pertenecemos por el precio que se pagó. Somos del Reino Eterno de Jesucristo.

Somos de la creación a la imagen del de arriba.

Somos hijos de Dios con poder y para siempre.

Pertenecemos al Reino incorruptible y eterno.

Bendecidos todos los hijos de Dios, mis hermanos.  

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ESTUDIO # 7  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

el espíritu SANTO Y el  REINO

Por Apóstol Domingo Hernández | 07-09-2012


Jesucristo dijo: “Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:23,24

Dios es invisible según el Apóstol Pablo 1 Timoteo 1:17 “Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Dios es invisible porque es Espíritu. Dios es el Rey de los siglos. Al Dios Invisible y Espíritu es al que los verdaderos adoradores adoran porque lo hacen en espíritu y verdad. Jesús le llama Padre Juan 4:23

Innegable es el Reino invisible y espiritual. El Reino de Dios Espíritu, Padre y Cristo, existe y vive en cada iglesia cristiana, en cada iglesia que invoca el nombre de Jesucristo. No podemos particularizar el reino a una denominación o religión específica.

Por supuesto que de acuerdo con los frutos que hagan como hijos de Dios, es como disfrutan del reino de vida con abundancia de gracia y don de justicia. Romanos 5:17 y Gálatas 5:22

Recordemos que al pueblo Hebreo, Dios lo hizo partícipe del “un solo pueblo,” el pueblo compuesto por Judíos y Gentiles Efesios 2:15-18

Notemos el versículo 18 “Que por Jesucristo los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.”                          

Si ya entramos al Rey como sus hijos adoptados, engendrados, nuevas criaturas, estamos en su reino invisible adorando al Padre en espíritu y en verdad. Hemos entrado al Reino espiritual porque hemos nacido del Espíritu Santo, somos hijos del Padre Espíritu, por eso le decimos Abba, Padre. Romanos 8:16 y Gálatas 4:6 “Y por cuando sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo, en vuestros corazones, el cual clama: Abba Padre.”

Cuando nace la Amada Iglesia en el Reino del Espíritu. Hechos 2:1-47

Los apóstoles y discípulos esperando la promesa en el aposento alto,(Los cuales era 120 ) el día de la fiesta del Pentecostés, reciben el poder de lo Alto, para comenzar a extender el Reino del cual Jesucristo por cuarenta días con pruebas indubitables les habló después que resucitó.

Después que Pedro predicó aclarando que ellos no estaban borrachos por los efectos producidos por el lleno del Espíritu Santo, se convierten 3,000 personas las cuales fueron todas bautizadas.

El tema que Pedro predicó sobre Jesucristo y los beneficios de su muerte y resurrección, haciendo énfasis que Dios lo hizo Cristo y Señor, arrancó de los labios de los oyentes “Qué haremos?  Pedro les dice cuatro cosas que todavía pertenecían al antiguo pacto: Primero: Arrepentíos, Segundo: Bautícese cada uno Tercero: Para perdón de los pecados y Cuarto: Recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Pedro estaba entre las ovejas perdidas de Israel, y esto Jesucristo les había ordenado: vayan a las ovejas perdidas de Israel.”

Los apóstoles oyeron a Jesucristo hablar de arrepentimiento, ellos mismos bautizaron donde había muchas aguas, “no peques más no vaya ser que te venga algo peor. De ahí que Pedro sin la revelación del evangelio de la incircuncisión, predicó del evangelio de la circuncisión. Gálatas 2:7

La predica de Pedro en el día del Pentecostés, hizo que se compungieran de corazón. Los oyentes se sintieron culpables de la muerte de Jesucristo, como los que habían derramado sangre inocente en la cruenta cruz, por eso cuando oyeron que Dios hizo Señor y Cristo a Jesús, con mucha más razón probablemente lloraron y gimieron por el crimen cometido. Pedro los hizo sentir remordimiento. 

Aclaramos que el arrepentimiento, el perdón, el bautismo y el dón del Espíritu Santo, se efectúan en la cruz del Calvario, en el momento que recibimos un bautismo de sangre, el perdón por nuestros pecados, el don del arrepentimiendo (Hechos 5:31) “A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados.”

Ahora predicamos como reconciliadores la reconciliación, no el arrepentimiento, ni tampoco perdón de pecado. Todos nuestros pecados fueron puestos sobre el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Ahora en el nuevo pacto se muestra “Un bautismo” el de fuego no el de agua.

No tenemos que compungir corazones, no tenemos que amedrentar las mentes de los predestinados, solo concientizarlos. Ya todos nuestros pecados han sido perdonados y  ya estamos sellados con el Espíritu Santo de la promesa hasta el día de nuestra redención. Efesios 1:13 y 4:30

 

El Espíritu Santo (Dios)

En el Reino, en el Nuevo Pacto, en el Gobierno de Dios

Guía, enseña, revela, da dones a la Amada Iglesia, edifica y equipara a los santos para la obra del ministerio.

La obra que no puede hacer y nunca hará la carne caída e inmunda, la realiza el Espíritu Santo a través de nuestro espíritu. Cuando el Espíritu de Dios hace la obra, y la hace grandiosa y abarcante, se ven sus señales y maravillas.

En el día de la fiesta del Pentecostés, se derramó la promesa sobre todos los que estaban reunidos en el aposento alto. Los 120 que allí estaban reunidos, recibieron de lo Alto el bautismo del Espíritu Santo y sin haber hablado nunca antes el idioma que le correspondió a cada uno hablar para dar a conocer el misterio de Dios, hablaron todos los idiomas que en ese momento estaban representados en Jerusalem, en aquel día memorable.

Hechos 2:1-47

“Lenguas de fuego asentadas sobre cada uno de ellos”

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo.’

“El Espíritu daba que hablasen de las lenguas representadas allí.”

Recibieron la palabra.

Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión…

“…y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.” Hechos 4:31 (por segunda ocasión)

Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.’

La llave de la oración trae un lleno del Espíritu Santo. 4:8 “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo:…

Testimonio con el poder de Dios.

Esteban lleno del Espíritu Santo Hechos 7:55 Vio…

6:5 Esteban varón lleno de fe y de Espíritu Santo…

Vs 6 Los apóstoles orando les pusieron las manos encima.”

8:17 “Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo..

Vs18 se vio que al poner las manos se recibía el Espíritu Santo.”

9:17 “…poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús que te apareció  en el camino  por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”

Vs 18 al punto recibió la vista y levantándose, fue bautizado.

 

Pablo lleno del Espíritu Santo

Hechos 13:9 “Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo en él los ojos…”

 Pablo en su tercer viaje  y los doce hombres

Hechos 19:1-10

¿Habéis recibido el Espíritu Santo?

Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo.

Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban.

Casa de Cornelio

Hechos 10:44-48 “Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón…”

Oyendo, con imposición de manos, orando por el Espíritu Santo.

En el Reino de Jesucristo se sobreentiende que exista un mover del Espíritu Santo. Dios vuelve a ser soberano en su Amada Iglesia, ahora el Todo Poderoso tiene todo bajo su control, todo es el querer como el hacer por su buena voluntad.

Amados hermanos, reyes de Dios.

Este imperio glorioso al cual pertenecemos, jamás se corromperá Daniel 2:44,45

Este glorioso Reino no es por urnas y votos, es un reino formado por un Rey que siempre lo será, un Rey que nunca ha mentido, que es limpio, santo, inocente, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos. Hebreos 7;26

Jesucristo es un Rey que nunca será sustituido por otro.

Jesucristo es Rey, es Buen Pastor y por sobre todo, es Dios.

Jesucristo es el General que nunca ha perdido una batalla. Jesucristo es el que condecora a sus reyes y los viste a la vez de sacerdotes, con el propósito de que reconcilien ministrando con poder de lo alto.

No tenemos que esperar a que Jesucristo regrese para pertenecer a su Reino, ya somos sus hijos herederos. Ya poseemos todas las cosas que son nuestras.

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ESTUDIO # 8  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

EL EVANGELIO DEL REINO POR TESTIMONIO A LOS GENTILES

Por Apóstol Domingo Hernández | 08-05-2012


El Reino de Dios, el Evangelio del Reino y los Gentiles, encierran  misterios que solamente por revelación dada por Jesucristo, puede aclarar y enseñar el Reino  y su Evangelio.

Comencemos con Mateo 24:14 “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los Gentiles;  y entonces vendrá el fin.

El fin al que se refirió nuestro Señor Jesucristo, no fue la destrucción de la ciudad de Jerusalén, ni la caída del imperio Romano, y mucho menos la caída del comunismo. El fin al cual se refirió Dios, es el fin de la continuidad del reino de la muerte, la corrupción, el dolor, las lágrimas, los gobiernos terrenales y todo lo que prolongue la vida mortal.

Los seguidores del Rey Jesucristo que hemos quedado edificando el evangelio del reino, tenemos que conocer y vivir de acuerdo a las leyes y mandamientos del reino de los cielos. Solamente viviendo como un hijo del Rey en su reino, podemos dar testimonio que significa: practicar lo que se predica, vivir en la vida del reino y ser ejemplo para ser imitado por otros que se unan al reino.

Será predicado en el contexto tiempo, significa que ya en el fin del mundo, se da a conocer exactamente lo que significa el evangelio del reino.

No pretendemos decirte que los que predicamos y enseñamos reino, somos los únicos que vivimos en el reino y los demás que no lo conocen, no están disfrutando de todos los beneficios de ser un rey en el reino.

Multitudes participan del reino de Dios y lo predican en parte. Las llaves del reino están en plural y estamos seguros que pocos conocen cual es la llave que abre la puerta de la Palabra, a si como las otras muchas llaves que nos fueron dadas por el Rey para atar y desatar.

Este estudio no es exhaustivo con muchos detalles, textos y contextos, pero en su sencillez esperamos que te haga pensar, pensar, pensar, orar, orar y orar, para entonces investigar lo concerniente al “testimonio” para que llegue el anhelado fin.

Vayamos al Sermón del Monte donde Jesucristo entre otros importantes mensajes menciona al reino de los cielos.

Mateo 6:19-34

En estos 15 versículos aclararemos el secreto para poderlo vivir y dar el buen testimonio como un hijo del reino de Jesucristo.

Vs.19 “No os hagáis tesoros en la tierra…” “Mas haceos tesoros en el cielo…”

Vs. 21 “Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.”

Vs. 24 Ninguno puede servir a dos señores: porque aborrecerá al uno y amará al otro…”

Vs.25-30  “No te preocupes por la vida…comida, vestido, etc.”

Vs. 31-34 “No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué beberemos, o con qué nos cubriremos? Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

¿Se dieron cuenta de la revelación?

Lo que los Gentiles buscaban como buscan en nuestros días, son las mismas cosas materiales para subsistir. Las preocupaciones de las gentes han sido iguales desde que el hombre fue expulsado del Edén. Todo aquel que no conoce que el reino de Dios existe y existe con todos sus bienes y beneficios, ignora como disfrutar de ellos.

Jesucristo hablando a los hijos del reino,  les enfatiza que no se preocupen, todo está

 suplido para ellos, nada les faltará, todo lo podrán en Cristo que los fortalece. Dios nos compara con las aves, las flores, la hierba del campo y en la comparación hace resaltar el hecho de que somos sus hijos, más que un gorrión, una flor, etc.

Jesucristo dice: el día tiene 12 horas y esas horas son para obrar, las 12 horas de la noche no son para obrar. Muchos se preocupan por las 24 horas del día y peor aun se preocupan por las 24 venideras el día de mañana. El Señor dice Basta el día su afán (12 horas no 24) “No te congojes” “No te fatigues” “No te preocupes”

Los hijos de Dios sean descendientes de los “Judíos o Gentiles” vivimos en el “reino con abundancia de gracia y don de justicia” Romanos 5:17

Los hijos del reino somos más valiosos que un gorrión. Todas las cosas son añadidas a los hijos de Dios que primeramente buscan su reino y su justicia.

El testimonio que vamos a dar a los Gentiles que aun no han disfrutado del reino y sus beneficios, es que una vez ya en el reino todo lo demás Dios lo añade y no hay que buscarlo. Dios añade. Cuando conocemos la existencia del reino de Dios, las leyes y mandamientos del reino, como opera el gobierno del Santísimo y como somos más que vencedores, entonces estamos capacitados para usar las llaves del reino y producir los frutos que hacen que los Gentiles nos conozcan.

Cuando todo el mundo que busca lo material, lo que perece, las cosas de la tierra y no las de los cielos, vea que hay un reino y que los reyes de ese glorioso reino, no se preocupan por lo de la vida, lo que se bebe y come sino primeramente lo del reino de Dios y todo les es suplido. No olviden del maná y las proteínas de las carnes voladoras (aves) que les llegaban del cielo providencialmente durante cuarenta años. El pueblo de Dios de aquel entonces no se preocupó por el vestido ni por la ropa. Nunca envejeció  el calzado, nunca se pudrió la tela de sus vestidos y nunca faltó alimento en sus vientres. Dios suplió todo al reino de sus sacerdotes. Gloria a Dios.

Recuerden amados lectores que el fin del mundo acontecerá cuando nosotros los hijos del reino demos testimonio que estamos esperando en Dios el cien por ciento, completamente y aun hasta con los ojos cerrados.

El fin del mundo acontecerá cuando el Rey de reyes pueda contar con una nación de reyes y sacerdotes ejerciendo su señorío, utilizando todas las llaves recibidas de Jesucristo y haciendo los frutos del reino.

Mateo 25:31-41 El reino desde antes de la fundación del mundo, las ovejas que están a la derecha del Gran Rey Jesucristo y lo que las ovejas hicieron porque eran ovejas no cabritos. Esto está requetebién claro.

El testimonio entonces es dar a conocer nuestra posición de hijos del Padre de las luces. Hijos que imitamos a Dios como hijos amados Efesios 5:1-…

Hijos que andamos como El anduvo “haciendo bienes, sanando a todos los oprimidos del diablo, porque Dios era con él.” Hechos 10:38

Hijos que ponemos la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra

Colo. 3:1-

Hijos que buscamos primeramente el reino de Dios y su justicia.

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ESTUDIO # 9  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

EN LO QUE NO CONSISTE EL REINO DE DIOS

Por Apóstol Domingo Hernández | 08-01-2012


Para entender y vivir en el Reino de Dios, primero es necesario conocer al Rey, segundo: estudiar, entender y conocer todo el consejo de Dios. Tercero, saber cuales son las llaves que Jesucristo concedió a la Amada Iglesia y cuarto, dar los correctos frutos que se poseen en el Reino.

Al reino que estableció el gran Rey Jesucristo, no se le puede añadir ni quitar lo que ya el reino posee.

Tomemos como base tres declaraciones del Apóstol Pablo que nos pueden introducir para conocer en lo que no consiste el reino de Dios.

La primera la encontramos en Romanos 14:17,18 “Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es acepto a los hombres.”

En la carne no se agrada a Dios

Sin fe no se puede agradar a Dios

Agradamos a Dios en Justicia, Paz y Gozo por el Espíritu Santo

Recuerden:  los injustos no pueden heredar el Reino de Dios

La segunda la leemos en 1 Cor. 4:20 “ Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud.

1 Tes. 1:5 Por cuanto nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu.”

Romanos 1:16 “…el evangelio es potencia de Dios para salvación a todo aquel que cree;

En el Reino de Jesucristo no se toleran palabras extras ni huecas. En el Reino las palabras van acompañadas con señales que confirman la palabra Marcos 16:20

La tercera El Reino de los cielos no consiste en carne ni sangre porque no entrarán al susodicho reino 1 Cor. 15:50 “Esto empero digo, hermanos que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios…”

Todo esto es porque el Reino de Jesucristo es espiritual. Ahora en este momento el Reino es invisible. El Reino no es carnal, terrenal ni tampoco dirigido por ningún ser humano.

El Rey es invisible 1 Timoteo 1:17

El Rey es Espíritu Juan 4:23,24

El Rey es el Dios fuerte, el Príncipe de Paz, Padre eterno, el Consejero. Isa. 9:6, 7

“…su imperio y su paz son sin fin, confirmará el reino y el trono de David con juicio y justicia, desde ahora y para siempre…”                        

Predicadores y Maestros de la Santa Palabra de Dios, os ruego por las grandes misericordias de Jehová que antes de exponer la letra del libro Santo, oren, oren y oren, estudien, estudien y estudien. El Reino de Jesucristo nunca se corromperá por alguien o nadie. Daniel 2:44,45 No corrompemos el Reino pero si podemos confundir a las ovejas para las cuales fue preparado el Reino desde antes de la fundación del mundo.

El Reino no es…..

El Reino es : ‘Justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo.” Romanos 14;17          

El Reino es: Vida con abundancia de gracia y don de justicia Rom. 5:17

El Reino es inmóvil Hebreos 12:28  “Inamovible.”

El Reino tiene un Rey y ese es el grandioso Salvador Jesucristo.1 Tim. 6:14-16

Apocalipsis 17:14 ABBA, PADRE

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ESTUDIO # 10  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

EL TRIBUNAL DE CRISTO, LA IGLESIA Y EL REINO

Por Apóstol Domingo Hernández |


2 Timoteo 4:1 “…Jesucristo ha de juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino.”

En un tribunal el primero de todos sus componentes, es el Juez

En un tribunal hay un acusado

En un tribunal hay un fiscal acusador

En un tribunal hay testigos

En un tribunal todo se rige por las leyes establecidas y vigentes.

En el juicio divino donde las pruebas contra el pecador son contundentes, claras y fulminantes, se reconoce que a quien se juzga, condena y se ejecuta la sentencia, es contra la carne viviente del transgresor. Esta carne fue condenada por el pecado y murió en la cruz cuando Jesús murió. “Si estamos en Cristo.” Rom. 8:1-4,10

Es necesario que se separe al hombre interior del hombre exterior.

El hombre interior, es la nueva criatura, el nacido de nuevo, la simiente de Dios, que “no peca ni puede pecar porque es simiente de Dios” esto lo dice 1 Juan 3:9

El hombre interior es el que nació del Espíritu Santo Juan 3:3-6

El hombre interior es el corazón circuncidado Romanos 2:28…

El hombre interior es el hijo de Dios al cual el Espíritu Santo da testimonio que es hijo de Dios Romanos 8:16,17

Al hijo espiritual nadie juzga pero él juzga todas las cosas 1 Cor. 2:15

En el hombre carnal está el alma caída, pensamientos, emociones y deseos inadecuados. La carne está caída y viciada con deseos de engaño Efesios 4:22 La carne es corrupta, mortal y tiene inmundicias.

1 Cor. 15:     1 Pedro

Todo esto es escritural. Así dice la Palabra de Dios. No se le puede quitar y no se le puede añadir.

Pablo dice: “El cuerpo está muerto por causa del pecado.” Rom. 8:10

“Todo esto si Cristo está en vosotros.”

“Y el espíritu vive por causa de la justicia.”

La Justicia es el primer ingrediente del Reino de Dios, Romanos 14:17

En el Reino de Dios los justos no son juzgados para posible perdición.

Veremos lo que Pablo nos dice sobre el juicio en el tribunal de Cristo el Rey. Romanos 2:16 “En el día que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme a mi evangelio, por Jesucristo.”

Vivos y muertos…presentes y ausentes…nube de testigos, tribunal de Cristo.

2 Timoteo 4:1 “Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino.”

2 Cor. 5:8-10 “Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes, o presentes, serle agradables: Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno o malo.

La recompensa de acuerdo al evangelio de Pablo es dada en la presencia de Cristo estando presentes en el espíritu no en el cuerpo de carne.

Para los salvados la recompensa no es en la carne.

En el tribunal de Cristo no se juzga al espiritual sino que se recompensa por lo que hizo por medio del cuerpo “ora sea bueno o malo”

Esta es la nube de testigos a nuestro alrededor. (Nube significa sobre, arriba…)

Hebreos 12:1-3 Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta….”Puestos los ojos…”

Nos hemos allegado a los espíritus  de los justos hechos perfectos. Hebreos 12:22-24

10:14 “Porque  con una sola ofrenda hizo perfecto para siempre a los santificados.”

Moisés y Elías…

Ellos no habían alcanzado la promesa antes que nosotros. Hebreos 11:36-40 Nosotros en el nuevo pacto fuimos perfeccionados con una solo sacrificio y entonces ellos entraron en la misma provisión, hoy son espíritus de justos hechos perfectos y nos hemos allegado a ellos. Son la gran nube de testigos a nuestro alrededor….

Colosenses 1:20 “Y por él reconciliar todas las cosas a sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos.”

Gloria a Dios.

El juicio en el reino actual de Jesucristo es exponer la verdad del evangelio, las buenas noticias de que ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor.

Es salvar del error y de la apostasía a los creyentes por la locura de la predicación. 1 Cor. 1:

Cuando se predica la cruz y su sangre es potencia de Dios para los que se salvan y locura para los que se pierden. 1 Cor. 1:

Se hace juicio contra los que agradan a los hombres porque se denuncia contra ellos que no son ministros de Cristo Gálatas 1:10

El que deja la fe y la limpia conciencia se entrega para que se sufra en la carne 1 Timoteo 1:17-20

Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios…Himineo y Alejandro…(ejemplos de juicio)

Disciplina, corrección y azote Hebreos 12:5-11

El Padre de los espíritus…Dirige y ejecuta juicio…

 

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ESTUDIO # 11  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

EL REINO AVANZA MEDIANTE LA ORACIÓN y las visiones (LLAVES Y HERRAMIENTAS)

Por Apóstol Domingo Hernández |


El motor del reino la oración, hacerlo en el Espíritu Efesios 6:18 y Romanos 8:26-28

Orar es muy difícil, humillante y no sabemos como hacerlo.

Jesucristo nos dio el modelo de oración en el Padre nuestro.

Venga tu reino (en oración) Mateo 6:10

Ana adoraba y oraba Lucas 2:36-38 Con ayunos y oraciones…Estaba en el templo cuando llevaron al niño Dios-Rey …

Importante para Jesús Marcos 1:35 Muy de mañana aun siendo de noche, oraba

Jesús orando toda la noche para escoger a sus discípulos Lucas 6:12,13 

Pentecostés, orando Hechos 1:14 Espíritu Santo descendió para llenar a los hijos del reino…

Hechos 2:1-4

La Iglesia firme con el motor de la oración

Hechos 2:42

Hechos 4: vuelven a orar y descendió el Espíritu Santo…

Los Apóstoles dedicados a la oración y la predicación Hechos 6:3,4

El Centurión Cornelio (Gentil) oraba y ayunaba Hechos 10:4 …Un ángel se le apareció…

Hechos 10:30-33 Pedro tuvo una visión

Desciende el Espíritu Santo en la casa de Cornelio Hechos 10:44-46, 11:27

 Las visiones avanzan el Reino

Pablo Hechos 22:17-21

Pedro Hechos 10:10-15

Pablo y la visión del varón Macedónico

Hechos 16:9…14-18

“No fui rebelde a la visión celestial.”

Tampoco nosotros seamos rebeldes al impedir comunicarnos con el Rey de reyes y Señor de señores.

 

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ESTUDIO # 12  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

PROCLAMACIÓN DEL REINO, CON MANIFESTACIÓN Y SIN MANIFESTACIÓN

Por Apóstol Domingo Hernández |


La obra de Juan el Bautista

La profecía Isa. 40:1-3 y Mal. 3:1

“Voz que clama en el desierto” …He aquí, yo envío mi mensajero,  el cual preparará el camino delante de mi; y luego vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis…he aquí que viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Juan 1:19-23 “…Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.”

Juan solo proclamó pero no hubo manifestaciones

Juan 10:41,42 Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste era verdad. Y muchos creyeron allí en él.

Juan 5:35 El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis recrearos por un poco de su luz.

Juan estaba en el viejo vino, antiguo pacto, sin manifestación del poder de Dios.

Muchas denominaciones y cristianos actúan como Juan en el antiguo pacto con el vino viejo.

Viven una vida sin falta de poder

No hacen que el “reino venga”

Cruzar la línea del viejo al nuevo

Jesucristo comenzó cruzando la línea

       Mateo 12:28 “…si por el espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino…”

       Marcos 16:16- “Estas señales seguirán…”

Adán entregó el reino

El enemigo los poseyó Mateo 4:8,9 Lucas 4:6 “A mi son entregados..”

No hay tierra vacante (DE UN REINO O DE OTRO)

Mateo 11:12 “…desde Juan… HASTA AHORA…”

El reino de Dios sufre violencia, los valientes lo arrebatan…” Avanzan, establecen y poseen.

“Se pelea la buena batalla de la fe”

Juan predicó sin manifestación

Jesucristo predicó con poder y autoridad Mat 28:19,20

CRUZAR LA LÍNEA DEL VIEJO AL NUEVO

120 cruzaron la línea (oraron 10 días) Esperaron hasta que llegó el Poder y la autoridad..” Hechos 1:14, 2:1-7

Violencia al cruzar la línea

       Pedro “su sombra” sanaba a los enfermos

       Pablo “a través de sus manos” Hechos 19:11

       Felipe “en Samaria” Hechos 8:

       Esteban Hechos 6:

Jueces 1:1-3 los descendientes no tenían experiencia de guerra…Dios les dejó las naciones para enseñarles a guerrear.

David: Guerrero..cruzó la línea el solo, mató a Goliat

Armadura  Efesios 6:10-12 Confortaos..lucha contra   potestades, principados…”

Pedro: un sermón 3,000, Pedro: un sermón Cornelio y su casa…Hechos 10:

Amados lectores

Simplemente así de sencillo, la Amada Iglesia de Jesucristo existe dentro de un Reino incorruptible, un Reino dirigido por el Rey invisible 1 Tim. 1:17 Dentro del ambiente del Reino, existe toda la autoridad y poder debido a lo que sucedió en la cruz del Calvario y por supuesto por la gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Así como Dios Padre otorgó a su Hijo Jesús todos los poderes necesarios para establecer su Reino en la tierra, nos dio a nosotros sus hijos, los mismos poderes para continuar expandiendo su reino.

Es cierto que Juan Bautista anunció la llegada del Mesías, pero lo hizo sin hacer señales, milagros y maravillas, aunque Juan estaba en la esfera del Espíritu Santo, no se movía con la unción que se movió Jesucristo y que se supone que debemos movernos los hijos del Dios Alto.

En el Reino de Jesucristo hay armadura, armas y un ejército de millones de millones de ángeles que vienen a servir a los herederos de salvación Hebreos 1:14

Nosotros se supone que hemos cruzado la línea del antiguo pacto al nuevo, del otro vino al nuevo vino.

La manifestación de los que arrebatan el Reino, es hecha por la fuerza, sin contemplación, pacifismo, neutralidad y pactando con el reino de la oscuridad.

Penetramos en terrenos ocupados por los opresores, para traer libertad a los cautivos y sufrientes. Lucas 4:18,18 Penetramos con la Espada de dos filos, con las buenas noticias de gran gozo, con los cinco ministerios, con todos los dones espirituales, con nuestros bienes materiales, nuestro tiempo y poniendo nuestra vida sobre el altar como hizo el Rey Jesucristo.

“Solo los valientes arrebatan el Reino.”

Bendecidos todos los guerreros de Dios!

 


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ESTUDIO # 13  SOBRE EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

EL PERDÓN EN EL REINO

Por Apóstol Domingo Hernández |


Mateo 18:21-27

“Pedro le pregunta a Jesús ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mi? ¿hasta siete?  Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

Por lo cual, el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas a éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.

Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor, movido  a misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.”

Pedro da la pauta para que Jesús nos mostrase el amor y misericordia del Rey para con sus siervos y pone esta parábola del hombre que debía diez mil talentos para mostrar dos cosas muy importantes que solo por revelación pueden ser comprendidas.

Primero: Creemos que la deuda no se contrajo en un día, por el monto de la misma, esto tomó muchísimo tiempo, tiempo que el rey esperó para mostrarle al siervo deudor su amor y misericordia para con los que deben todo a Dios. Toda la familia estaba incluida en la deuda (ejemplo de Adán y sus descendientes)

Segundo: El siervo no sabía que nunca podía pagar los diez mil talentos y que su amada familia y todo lo que tenía  podían ser salvados de la esclavitud si el rey le daba un poco de tiempo con paciencia para pagar la deuda.

Si esto hubiera sido así como el siervo pidió, el rey le hubiera dado un poco más de tiempo.

Pero las maravillosas palabras del rey muestran que fue todo lo contrario a la petición del siervo. “El Señor, movido a misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.”

La posible esclavitud eterna fue eliminada por el perdón de la deuda y la razón de su liberación es porque estaba el siervo detenido en una cárcel como deudor que no podía saldar todo lo que debía.

Gran amor del Rey Jesús, misericordia del Dios bueno. El reino santo de Dios no tiene súbditos, todos somos  reyes y sacerdotes. Antes de ser hechos reyes para Dios y su Cristo, primero la deuda que teníamos fue absorbida por el Hijo de Dios pagando él con su vida todo lo que debíamos por causa del primer Adán.

“La paga del pecado es la muerte, pero el regalo de Dios, es vida eterna en Jesucristo Señor nuestro.”

Cuando el Señor Jesucristo resucitó y se apareció a sus discípulos, estuvo con ellos por cuarenta días con mandamientos del Espíritu Santo, hablándoles el reino de Dios.  Hechos 1:1-3

Leamos en Lucas 24:33-53 “…que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem…”

Pedro en casa de Cornelio el centurión Romano Hechos 10:1-48

Vs. 42 “…y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. A éste dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían  el sermón.”

Jesús como Juez de vivos y muertos. No olvidemos lo que el Rey juez le dijo al siervo deudor: Estas perdonado de todo lo que debes, también tu familia y todas las propiedades que posees, por lo tanto quedan libres y pueden irse.

Bendito sea Dios! El Juez asumió la deuda, para poder perdonar lo que se debía, él pagó todo lo que no podía pagar por el pecado, todo descendiente de Adan.

Cuando los Ministerios que Jesucristo puso en la Iglesia para edificarla y equipararla para la obra del ministerio, cuando estos gloriosos ministerios muestren al Juez perdonando la deuda de todo aquel que crea en él como un Juez justo y misericordioso, entonces caer♪á sobre cada uno de los oyentes el Espíritu Santo, como cayó en el día del Pentecostés y en la casa del Centurión Romano llamado Cornelio.

De seguro que así sucederá….!!!!!


Bendecidos.

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ESTUDIO # 14  CARA A CARA LE VEREMOS

CARA A CARA EN EL REINO

Por Apóstol Domingo Hernández | 5-24-2013


Apc. 22:4

Dios es Espíritu y solo los verdaderos adoradores le pueden adorar en espíritu y verdad Juan 4:23,24, 1 Tim. 1:17
A Dios nadie le ha visto, incluso los ángeles que están a su alrededor, cubren sus rostros con sus alas. Entonces cómo es posible que podamos ver la cara de Dios? He aquí la importancia de poder comprender nuestra posición como hijos de Dios en la nueva criatura, para poder experimentar estar en la presencia del Señor contemplando su excelsa gloria.

La obra que Jesucristo el Señor hizo en su vida de obediencia, muerte y resurrección, bien entendida en la comprensión espiritual que se necesita, podrá introducirnos en el gran misterio de la Piedad: "Dios ha sido manifestado en carne."
Una vez que se nos revele el misterio del evangelio, entonces sabremos como es posible ver la gloria de Dios cara a cara.

Comenzaremos poniendo las bases de este estudio y lo haremos paulatinamente, como se arma una cadena: eslabón a eslabón.

La obra del Señor Jesucristo en la cruz del calvario y en el momento crucial del sacrificio, Jesús exclamó: Consumado es, Hecho es, somos declarados inocentes. La salvación estaba asegurada para los elegidos por gracia, para todos los predestinados para la gloria recuperada.
Toda esta gran salvación, no era para el que quería o corría, sino para aquel en quien Dios tenía misericordia; (estas son palabras del Apóstol Pablo.)

Esta verdad gloriosa de la salvación, puede creerse y recibirse por fe, esta verdad oída a través de la predicación o por medio de la lectura del libro Sagrado (la Biblia) concientiza la mente y el espíritu; pero no realiza su obra completa para establecer al hombre perfecto en Cristo, hasta que los ministerios establecidos por Jesucristo, eduquen e informen del resultado del sacrificio, muerte y resurrección de Jesús.

Leeremos del Apóstol Pablo el proceso de la formación y presentación del hombre en Cristo y además de lo que éramos antes y después del comienzo del Nuevo Pacto.

El Apóstol Pablo recibió de Jesucristo la revelación del evangelio (Gálatas 1:12)
Dios mismo le mostró a Pablo los misterios del plan de salvación y por ende le tocó a él predicar, enseñar y aclarar la anchura, altura y profundidad de este misterio que es Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria. (Col. 1:27)
 
Comencemos.

Gálatas 4;19 "Hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros."

Notemos lo que Pablo quiere decir:

1.- Volver otra vez
2.- Estar de parto
3.- Hasta que Cristo sea formado en vosotros

Volver otra vez, significa que ya Pablo estuvo una vez con el mismo sentir pero que por alguna razón tuvo que volver a sentir lo mismo. (esto fue porque dejaron lo espiritual y volvieron a lo carnal de donde habían venido Gálatas 3:1-5

Cuando evangelizó a Galacia, fue con mucho dolor por el arduo trabajo, las oraciones y ayunos días y noches, así como la oposición de las tinieblas que trataban de impedir que nacieran de nuevo muchas criaturas salvas.

Una vez convertidos los paganos al evangelio de Jesucristo, ese era para Pablo el momento del glorioso parto que él experimentaba .

Nacidos de nuevo significaba para Pablo que Cristo había sido formado en cada creyente en Galacia.

Después que Cristo había sido formado en un creyente, notemos como Pablo lo presentaba:

Colosenses 1:27,28 "Nosotros anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús.

Para que Pablo pudiera engendrar hijos en la fe y después darles a luz, primero tenía que mostrarles su condición de destituidos de la gloria de Dios, muertos en delitos y pecados, condenados y con la ira de Dios sobre ellos, después enseñábales con la sabiduría del cielo para formarlos y poder presentarlos maduros, (hechos partícipes de la naturaleza divina, hijos del Espíritu Santo.) Perfectos en Cristo Jesús. Abba, Padre.

Al pueblo Hebreo se les entregó muchísima información, amonestación y sabiduría del cielo y esto fue por mucho tiempo. Ahora notemos lo que se les escribió para mostrar que es lo que por el tiempo deberían ser ya maestros, en esta gracia y salvación llena de justicia y misericordia.
 
Hebreos 5:12-14
Porque debiendo ser ya maestros a causa del tiempo, tenéis necesidad de volver a ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido. Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de justicia, porque es niño; mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Como ya dijimos: el hombre llega a ser maduro (perfecto en Cristo) por la amonestación y enseñanza con la sabiduría del cielo. Esta madurez se logra por la costumbre ejercitando los sentidos en el discernimiento del bien y del mal. Se cruza la línea del niño al hombre, se llega a la estatura que alcanza el maestro cuando se mantiene dentro de la enseñanza ejercitando los sentidos continuamente..
A Pablo le costaba llegar a sentir los dolores de parto cuando amonestaba y enseñaba con toda sabiduría.

¿Cuándo llegó lo perfecto?

Pablo nos dice que debemos vestirnos del Señor Jesucristo Romanos 13:14
Vestirnos de amor Colosenses 3:14
Vestirnos de la armadura de Dios Ef. 11-18

Vestirse significa que tenemos que conocer que ya estamos vestidos.
Vestidos de Cristo Gálatas 3:27
Vestidos de amor Romanos 5:5
Vestidos de la armadura de Dios, toda ella son dones de Dios que ya nos los dio.

Si no conocemos las vestiduras, andamos como si estuviéramos desnudos aunque no lo estamos.
Cuando Jesús expiró en la cruz, exclamó: Hecho es, (tetelestai) hechos de una vez y para siempre inocentes. Por poner Dios nuestros pecados sobre Jesús, lo hizo pecado por nosotros y ahora sus hijos redimidos, hemos sido hechos justicia de Dios en él.
(2 Cor. 5:21) Ahora nuestro espíritu "vive por causa de la justicia" Romanos 8:10

Cuando Jesucristo resucita de los muertos y asciende a los cielo llega ante el Padre y notemos lo que recibe por su victoria y triunfo sobre el pecado, la muerte y las fuerzas de las tinieblas. Daniel 7:13,14 "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él.
Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá."
Mateo 28:18 "…toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra."

Efesios 1:19-23 "el poder de la resurrección que obró en Jesucristo resucitándole de los muertos, y colocándole a su diestra en los cielos, sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo este siglo, mas aun en el venidero y sometió todas las cosas debajo de sus pies…"

Ahora podemos comprender lo que Pablo escribió a los corintios en 1 Cor.15:24-28
"él reine , hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies."
Ahora Dios es todas las cosas en todos.
Como el Padre y yo somos una cosa
Juan 17:21-23 y nosotros con Dios. "El que se junta con el Señor un espíritu es."
1 Cor. 6:17
2 Cor. 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad."

Dios nos conocía desde antes Rom. 8:29
Ovejas Mateo 25:31-42
Los hijos participamos de carne y sangre Hebreos 2:14
Ahora podemos conocer como éramos conocidos.
Ahora ya hemos vuelto a nuestro estado de gloria y perfección, como al principio, momento cuando Dios nos engendró en el espíritu.
1 Cor. 13:9-13 "Ahora vemos por espejo, en oscuridad: mas entonces veremos cara a cara: ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido..."
2 Cor. 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, comos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza como por el Espíritu del Señor.
Donde esta el Espíritu del Señor, allí hay libertad, libertad del pecado, la condenación, la ira y la muerte. Esta condenación era por la ley escrita en tablas, ley que nos decía que por ser nosotros débiles en la carne, ella no podía hacer nada por nosotros sino condenarnos y obrar ira.
Cuando el velo del antiguo pacto fue quitado por Dios, entonces nos convertimos y ahora podemos ver cara a cara la gloria de Dios, podemos conocer como hemos sido conocidos, ahora somos libres por el Espíritu de libertad. Gloria a Jesucristo
No tenemos que esperar, ahora mismo contemplamos la gloria del Señor y seguir siendo transformados a su semejanza.
Ya somos nuevas criaturas, nuevos espíritus, hijos e hijas del Altísimo Dios. Solo un espiritual puede ver la gloria de Dios, puede verse glorificado Romanos 8:30
Bendito el que vino en el nombre de Dios!
Todo está cumplido a nuestro favor.
Todo fue hecho para que participáramos de la nueva creación.
Vivir conociendo, vivir sabiendo, vivir en victoria, vivir testificando y vivir para seguir viviendo.
 

 


 

ESTUDIO # 15  EL REY INCOMPRENDIDO

EL REY INCOMPRENDIDO

Por Apóstol Domingo Hernández | 11-26-2012


 

Después de pasados más de dos mil años de la crucifixión de Jesucristo, todavía hay grandes regiones del planeta tierra con gran desconocimiento de las verdades del Reino de Dios.

Siendo que el Rey es Espíritu y por lo tanto es invisible 1 Timoteo 1:17 solo los espirituales a los cuales Dios les revela su sagrado consejo, pueden entenderlo para enseñarlo y aclararlo.

A donde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Y dícele  Felipe: Señor: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Y Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?

Se dieron cuenta como Jesús le dice a Tomás quien es él y ahora Felipe le sale diciendo que le mostrara al Padre.

Hoy es igual, en las iglesias que no predican y ni enseñan reino, es porque les pasa lo mismo que a Felipe y a los demás discípulos del tiempo de Jesús. Ignoran todo el consejo de Dios, las llaves, los frutos, y primordialmente la imagen de Dios que es Jesucristo.

En las iglesias se educa, se evangeliza, se moraliza, se entretienen a los feligreses, se mantienen a las ovejas con temor a la perdición. En el reino no hay súbditos, todos somos reyes y sacerdotes. Estamos bendecidos con toda bendición celestial Efesios 1:1-5

En el reino tenemos el real gobierno, este gobierno lo dirige el Espíritu Santo, sus ministros competentes del nuevo pacto,

somos ministros del Espíritu 2 Cor. 3: Los cinco ministerios de Efesios 4:11- edifican y equiparan a la iglesia y si falta uno de ellos la iglesia queda sin todo el consejo de Dios y por lo tanto sufre en vano y puede estar caída de la gracia.

Atento lector, el reino de Dios existe, está completo con todo el consejo y mandamientos del Espíritu Santo. El Maestro dijo: Mateo 6:33

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Se bendecido con toda bendición celestial

 

Bendecidos.

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ESTUDIO # 16  EL REINO DE CRISTO

EL REINO DE CRISTO

Por H. VIDALES


El Reino de Dios es ubicado, entendido, o mejor dicho, ofrecido, desde tres perspectivas globales.

 

1.- El Reino de Dios ofrecido al pueblo Israelita.

                  “… ustedes serán para mí un reino de sacerdotes

      y una nación santa”. Exo.,=19.6

 

2.- El Reino inaugurado de Jesús a los creyentes judíos.                              

            ” En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. 2 Decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca”. Mat 3.2

 

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca”. Mat 4.17, ver 4.23, 6.33, 10.7,

 

Este reino se menciona al mismo tiempo: está aquí y vendrá. Había ciertas llaves o condiciones. Muy acorde con el entender del pueblo a quien Jesús predicaba: Judíos. Mantenía una relación o puente entre el Reino inaugurado de Cristo, conquistado por la fe y por seguimiento de su persona. Con matices de obras o condiciones. Recordemos que el misterio del Evangelio a los gentiles no estaba plenamente revelado.

 

El reino es recibido por quien se comporta como un niño Mar. 10.14

Por el reino dejar casa y familia Lucas 18.29

Nacer de nuevo Juan 3.3

Nacer de agua y espíritu  Juan 3.5

 

 

3.- El reino pleno de Jesucristo revelado inicialmente a los apóstoles, desde el inicio de la obra de la Iglesia por el Espíritu Santo descrita en todo el libro de Hechos, pasando en forma muy abierta y objetiva por el concilio de Jerusalén (Cap 15), y revelado completamente a Pablo en la Carta a los Romanos, Gálatas, Efesio, Colosenses, Hebreos. Donde el reino llega por la Gracia de Cristo, y con la llave del Espíritu Santo como arras de la promesa, que lo ratifica con la respuesta motivada por el mismo Espíritu Santo por el don de la Fe. (Rom. 2.4)

 

El bosquejo del libro de Hechos revela una comprensión apostólica del Reino:

 

Aparece el poder del Reino (1.1–2.47)

El poder del reino se confirma (3.1–6.7)

El poder del Reino se extiende (6.8–8.40)

El poder del Reino conquista a un enemigo (9.1–31)

El poder del Reino rompe las barreras (9.32–12.25)

El poder del Reino constituye misioneros (13.1–14.28)

El poder del Reino sana las divisiones (15.1–16)

El poder del Reino alcanza a la gente receptiva (16.6–17.34)

El poder del Reino conquista fortalezas (18.1–20.38)

El poder del Reino apagado (21.1–23.30)

El poder del Reino contristado (23.31–26.32)

El poder del Reino prevalece (27.1–28.31)

 

Hayford, J. W. (1995). Estudio de Hechos: Poder del reino (electronic ed.). Nashville: Editorial Caribe.

                                                                                                                                     

Las llaves ahora son dones (Gálatas), frutos del Espíritu Santo.

 

La bienvenida o pase, (llave), es prerrogativa 100% de Cristo y ratificada por la Fe.

             A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. Rom. 8.30 ver hasta fin capitulo y cap 9.

 

      «Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla,

      y seré compasivo con quien yo quiera serlo.»

 

“El reino de Dios no consiste en comidas ni bebidas…” Rom. 14.17

 

Rom. 9

 

16 Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios. 17 Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra.» 18 Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer. Vs 15-18. Todo el 9 y seguir cap 10. Esto describe la voluntad soberana de Dios.

 

Las llaves:

        Describen los instrumentos que usamos para acceder a algo o para hacerlo funcionar.

        Definen los conceptos que desencadenan posibilidades que asombran la mente.

•        Describen las diferentes estructuras de las notas musicales que posibilitan la variación y las escalas.

 

Jesús habló de llaves: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mat 16.19).

 

Aunque no hay una lista específica de cuáles eran exactamente las llaves a las que Jesús se refería, está claro que confirió a su Iglesia—a todos los que creen—el acceso a una esfera de compañerismo espiritual con El en el dominio de su Reino. Aunque no es una llave que restringe la entrada, sino tiene que ver con la relación.

 

Algunos estudiosos fieles de la Palabra de Dios, que se mueven en la gracia práctica y la sabiduría bíblica de una vida y un ministerio llenos del Espíritu Santo, han observado algunos de los temas básicos que apuntalan esta clase de “compañerismo espiritual” que Cristo ofrece. Las “llaves” son conceptos, temas bíblicos, que pueden rastrearse a lo largo de las Escrituras y que son verificables cuando se aplican con una fe bien fundamentada bajo el señorío de Jesucristo.

 

El «compañerismo» es el rasgo esencial de esta descarga de gracia divina; (1) los creyentes buscan recibir la promesa de Cristo en cuanto a «las llaves del reino», (2) a la vez eligen creer en la disposición del Espíritu Santo de poner en acción su liberador e ilimitado poder en nuestros días.

 

 

Una  observación adicional a la propuesta de que las llaves del reino no están condicionadas para la entrada.

 

Iniciando con la parábola del reino de la perla de gran precio, observamos que el “reino” de los cielos es el comprador de la perla y da todo por adquirirla. En el libro de Romanos el apóstol Pablo nos mete de lleno en el reino de Cristo cuya entrada es solamente por fe. En los primeros capitulos1 al 4 observamos la condición del hombre, misma que no garantiza ninguna entrada, si es gentil, están destituidos de promesas, si son judíos de cualquier manera pecaron. Tanto judío o gentiles, expresa, “no hay justo ni aun uno”. En el capitulo 5 es directo con la condición de entrada: 1.- Es mediante justificación o por la justicia de Cristo. 2.- Es por gracia que tenemos acceso y 3.- Aun en la deplorable condición del hombre nos da la entrada al reino sempiterno. Observemos:

 

 “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2 También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. 3 Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; 4 la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. 5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

6 A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. 7 Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. 8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! 10 Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! 11 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación”. Rom. 5.1-9

 

En los versículos siguientes se nos describe reiteradamente, que por el pecado (Adan) la llave se perdió. Pero Jesucristo la recuperó por su gracia.  En los términos que estamos tratando, la llave ahora es la gracia de Cristo. El versículo 17 lo describe magistralmente:

 

“Pues si por la trasgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo”. Ver hasta el v. 21

 

Después de esta breve introducción, observemos el punto de vista teológico erudito del Reino.

 

REINO DE DIOS
 

El dato más histórico sobre la vida de Jesús es el símbolo que dominó toda su predicación, la realidad que dio sentido a todas sus actividades, es decir, el "reino de Dios". Los evangelios sinópticos resumen la enseñanza y predicación de Jesús en esta concisa sentencia: "Se ha cumplido el tiempo y el reino de Dios está cerca. Arrepentíos y creed en el evangelio" (Mar 1.14-15; Mat 4.17; Luc. 4.43). La expresión se encuentra 122 veces en el evangelio, y 90 en los labios de Jesús. 

Jesús predicó el reino de Dios no a sí mismo (K. Rahner), aunque en su propia enseñanza Jesús figura como el representante (Luc. 17,20-21), el revelador (Mar. 4,11-12; Mt 11,25-26), el campeón (Mar. 3,27), el iniciador (Mat 11,12), el instrumento (Mat 12,28), el mediador (Mar 2,18-19), el portador (Mat 11,5) del reino de Dios (BEASLY-MURRAY, Jesús, 296). El reino no es solamente el tema central de la predicación de Jesús, el punto de referencia de la mayoría de sus parábolas y el tema de un gran número de sus dichos; es también el contenido de sus acciones simbólicas, que forman una parte tan grande de su ministerio, a saber: su amistad con recaudadores de impuestos y pecadores hasta sentarse a la mesa con ellos, sus curaciones y exorcismos. Porque en su comunión con los proscritos; Jesús vivió hasta sus ultimas consecuencias el reino, demostrando con hechos el amor incondicional de Dios a los indignos pecadores (SOAREs PRABHU, Kingdom, 584).

 

La muerte y resurrección de Jesús situó su mensaje en un contexto nuevo, con el resultado de que en Pablo y Juan el reino de Dios no está ya directamente en el centro de la predicación cristiana. "Jesús, el predicador del reino de Dios, se convirtió después de la cruz en Cristo predicado" (Bultmann). Esto no es una falsificación del mensaje. Hay dos temas centrales en el NT: el reino de Dios y Jesús el Cristo.

 

No es fácil definir con precisión lo que significa realmente la expresión reino de Dios. En el curso de la historia de la teología la interpretación de esta expresión ha cambiado a menudo según la situación y el espíritu de la época. La palabra reinado" o "reino" es un término primitivo, que no evoca una resonancia en nuestra actual experiencia de la realidad. La expresión necesita ser traducida para extraer su significado. La cuestión, en relación al mensaje de Jesús del reino, es por tanto: ¿cómo podemos salvar el abismo hermenéutico entre lo que el reino de Dios significaba en la enseñanza de Jesús y lo que puede significar para nosotros hoy? (N. PERRIN, Language, 32-56).

En la discusión bíblica y teológica sobre el reino en los tiempos modernos podemos distinguir tres enfoques: el reino como concepto, el reino como símbolo y una nueva manera de enfocar el reino en cuanto relacionado con la liberación. Cada aproximación plantea diferentes cuestiones que deberían considerarse como complementarias.

 

a) El reino como concepto. La primera aproximación puede describirse como centrada en el autor". Aquí la cuestión es qué querían decir los autores de la Biblia con este concepto. Tratar la expresión reino de Dios como un concepto supone que detrás de ella encontramos una idea clara y constante; por ejemplo, el reino de Dios es la intervención final, escatológica y decisiva de Dios en la historia de Israel para cumplir las promesas hechas a los profetas. La cuestión es encontrar lo que la frase significaba en la enseñanza de Jesús, aunque Jesús mismo nunca definiera el reino en términos precisos.

 

b) El reino como símbolo. Podemos referirnos a la segunda como una aproximación "centrada en el texto". Intenta investigar lo que el propio texto significa y dice actualmente. Considerar el reino como un  símbolo abriría la expresión a evocar una serie completa de ideas, puesto que el símbolo, por definición, proporciona una serie de significados que no se pueden agotar ni expresar de manera adecuada mediante un único referente (PERRIN, Language, 33). El símbolo reino evocaba en Israel la memoria de la actividad de Dios, sea corno creador del universo, como creador de Israel en la historia o finalmente la expectación de su intervención final al fin de la historia. Es el Dios que actúa en la historia en favor de su pueblo, y en última instancia en favor de la creación entera; el referente que subyace y al que se refiere toda la enseñanza y predicación de Jesús. La expresión representa una muy rica y polifacética "experiencia religiosa". Expresa "relación personal" y está incluso ligada a áreas geográficas.

 

c) EL reino como liberación. La tercera aproximación, que ha surgido en tiempos recientes, se puede denominar aproximación "centrada en el lector". Los teólogos de la liberación apelan al reino de Dios para ayudarse a articular y hacer frente a la cuestión fundamental de la teología de la liberación: la relación entre el reino de Dios y la práctica de la liberación en la historia. "Tratamos aquí la cuestión clásica de la relación entre fe y existencia humana, entre fe y realidad social, entre fe y acción política o, en otras palabras, entre el reino de Dios y la construcción de este mundo" (G. GUTIÉRREZ, Teología, 45). Lo que está en juego es la dimensión transformadora del mundo del reino. Aquí la cuestión es: qué tiene que decir realmente la expresión reino de Dios a la situación concreta en la que nos encontramos ahora, a una situación que está marcada por la opresión y explotación absolutas. Esta aproximación, aunque no niega las otras, subraya muy fuertemente el aspecto dinámico del reino. El mensaje de Jesús persigue la transformación de toda realidad más que ofrecernos nueva información e ideas sobre ello. Pretende recuperarla dimensión histórica del mensaje de Dios y alejar ese mensaje de todo universalismo abstracto, de modo que el mensaje bíblico pueda ser más sensible al mundo de la opresión y a las estructuras de un orden social injusto (J. FÜELLENBACII, Hermeneutics, 37-48). 

 

Podemos concluir que mientras la primera aproximación intenta llegar detrás del texto", la segunda permanece "con el texto" y la tercera se coloca "frente al texto". La discusión en términos del primer enfoque, el reino como concepto, se desarrolló ampliamente en Europa (Alemania y Gran Bretaña); el segundo, el reino como símbolo, en América del Norte, y el tercer enfoque, reino de liberación, surgió en América Latina.

 

1. EL REINO DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. La expresión literal "reino de Dios" no se encuentra en el AT, pero se dice nueve veces que Dios reina en un reino. La mayoría de los exegetas insisten en que el término abstracto malkut está asociado a Yhwh, Dios de Israel, sólo aparece muy tarde en el AT, y significa el acto de Dios. El acento se pone en la autoridad y dominio regios, más que en un territorio o un lugar. Es visto, por tanto, como una idea religiosa. En época reciente esta tesis ha sido puesta en cuestión al abordar la noción reino no sólo desde el método histórico-crítico, sino también desde un punto de vista socio-político (N. LOHFINK, Begriff des Gottesreichs, 33-86). La  fe del AT descansa sobre dos certezas. Primera, que Dios ha venido en el pasado y que ha intervenido en favor de su pueblo. La segunda es la firme esperanza de que Dios vendrá de nuevo en el futuro para cumplir su propósito respecto al mundo que él ha hecho. Como lo expresó Martin Buber: "La realización de la soberanía de Dios que lo abarca todo es el próton y el ésjaton de Israel" (BEASLI'-MIJRRAZ', Jesus, 17).

 

Lo que sigue puede considerarse como los elementos básicos de la noción del reino de Dios en el AT. a) Dios es rey de toda la creación, y de Israel en particular, en virtud de la alianza. b) Este reinado sobre Israel es experimentado de una manera particular en la celebración litúrgica, es decir, en el culto. c) La esperanza de una venida final y decisiva de Yhwh en favor de su pueblo en el futuro para cumplir sus promesas hechas a los padres y los profetas (R. SCHNACKENBURG, God's Rule, 11-74).

 

Lo que era único era la experiencia de Yhwh como Señor de la historia, que actúa en favor de su pueblo, que cuida, protege, perdona, cura y hace una alianza con él. Todo esto forma parte de lo que significa decir: Dios es rey de Israel y de todas las naciones. El verdadero cuidado y presencia de Dios en medio de su pueblo son después expresados en símbolos como: padre, madre, pastor, novio, etcétera. Las funciones concretas de Yhwh como rey que reina en medio de su pueblo se convierten en componentes de esta experiencia: él crea un pueblo, organiza su estructura, lo alimenta, lo protege, dirige, corrige, redime e imparte justicia para él. Todo esto forma el trasfondo de la "experiencia religiosa" expresada en el símbolo del reino de Dios (CABELLO, El Reino, 16-18).

 

2. EL MENSAJE DEL REINO EN EL NUEVO TESTAMENTO. Jesús nunca definió el reino de Dios en lenguaje discursivo. Presentaba su mensaje del reino en parábolas. Las parábolas han de ser consideradas como "elección por parte de Jesús del vehículo más apropiado para entender el reino de Dios" (B. ScoTT, Jesus Symbol Maker, 11). Ellas son la predicación misma y no deben contemplarse como supeditadas meramente al propósito de una lección que es totalmente independiente de ellas. Aquí la participación precede a la información. Las parábolas tienen que seguir siendo el punto de referencia para comprender el mensaje del reino (J.D. CROSSAN, The Parables, 5152). El contenido básico del mensaje del reino puede resumirse en las siguientes características:

 

a) Está "ya "presente y "todavía" por venir. La propia mentalidad de Jesús, su enseñanza y predicación fueron modeladas de manera muy profunda por los grandes profetas del AT, particularmente por el DéuteroIsaías. Según Lucas (4,16-21) y Mateo (11,1-6), él entendió su misión en el marco de la tradición del jubileo, que anuncia el "gran año de gracia" como definitiva visita de Dios en favor de su pueblo (N. LOHFINK, The Kfngdom of God, 223). Jesús proclamó esta visita final de Dios no como un simple futuro más ni como un objeto de ansiosa expectación (Luc 3,15), sino como algo que ha llegado con él. El reino se ha convertido en una realidad presente, está "cerca" (Mar 1,14), "dentro de vosotros" (Luc 17,21), demuestra su presencia efectiva como una fuerza liberadora a través de exorcismos (Mat 12,28), curaciones y perdón de los pecados.

 

Aunque la presencia histórica del reino en y a través del ministerio de Jesús es afirmada con fuerza, el cumplimiento de lo que es ahora experimentado confusamente, de una manera anticipada, está todavía por venir. Esto crea la tensión del "ya" y el "todavía no". El acento, que recae bien en el "todavía no" o sobre el "ya" determina el modo en el que el mensaje de Jesús sobre reino es contemplado como afectando a este mundo ya ahora. Si el acento se pone en el "todavía no", se enfatizan los "juicios del reino" en el mundo presente, y la esperanza de su venida final se convierte en el factor determinante para la acción. Aunque nadie niega la presencia del reino, el acento en la teología tradicional se pone en el "todavía no" en detrimento del "ya". En palabras de Lohfink: "Para ser justos con el mensaje y práctica de Jesús, se debe, más que cualquier otra cosa, insistir con denuedo en la presencia de la basileia (reino de Dios. Nota de HV) que Jesús mismo mantuvo" (G. LOHFINK, Exegetical predicament, 103).

 

Aunque Jesús se situó en la tradición de los grandes profetas, su mensaje está profundamente influido por las expectativas apocalípticas de la época. Sin embargo, no compartió el pesimismo de los escritores apocalípticos en relación con este mundo, sino que trazó una visión realista del poder del mal. Su mensaje del reino de Dios sólo puede entenderse en su contraste con el reino del mal, que opera en este mundo invadiéndolo todo. Jesús entendió su misión como una ruina y derrumbamiento de los poderes del mal y trae una liberación que persigue el fin de todo mal y la transformación de la creación entera (W. KELBER, Kingdom in Mark, 15-18).

 

b) El reino como don gratuito de Dios y tarea para los seres humanos. Puesto que el reino de Dios es Dios mismo, que ofrece su amor incondicional a su criatura y que da a cada una participación en su propia vida, debe entenderse como un don gratuito, al que no tenemos en modo alguno ningún derecho. Podemos aceptarlo sólo como un don de amor de parte de Dios con gratitud y acción de gracias. Ésta es la principal enseñanza de las parábolas del crecimiento (Mar 4 y Mat 13). Se puede orar "venga tu reino" (Mat 6,10), se puede gritar a Dios día y noche (Luc 18,7), puede uno mantenerse en vela como las vírgenes prudentes (Mat 25,1-3); pero es Dios quien lo "da" (Luc 12,31). Sin embargo, el carácter de don del reino no hace de los seres humanos meros objetos pasivos. Las parábolas de los talentos (Mat 25,14,30) y del tesoro en el campo (Mat 13,44) muestran que los seres humanos son también actores en el reino. Aquí el reino es puro don, pero viene sólo asumiendo increíbles riesgos. La venida del reino de Dios es total y absolutamente obra de Dios, pero al mismo tiempo es también total y absolutamente obra de seres humanos (G. LOHFINK, Exegetical predicament, 104-105).

 

c) Las dimensiones religiosas y políticos del reino. El carácter religioso del reino es tan evidente en la Escritura que no requiere especial atención. El reino trasciende este mundo y tiene como meta los cielos nuevos y la nueva tierra. Este aspecto, sin embargo, es a menudo acentuado hasta tal punto que el reino no tiene cabida ya en este mundo. Consecuentemente, el mensaje de Jesús se convierte totalmente en un asunto privado y el aspecto social del reino es completamente ignorado y abandonado. Actualmente se han hecho intentos de rescatar a Jesús de la prisión del individualismo y devolverlo a la vida social de nuevo (P. HOLLENBACH, The historical Jesus, 11-12). Colocando a Jesús en la situación de su tiempo y contemplando su misión ante todo en el marco de restaurar a Israel y de anunciar el "gran año de gracia" para su pueblo, la implicación política del mensaje de Jesús se hace obvia en forma de exigencia de una reestructuración radical de todas las estructuras sociales del presente sobre la base de la alianza.

 

¿Hasta qué punto fue Jesús político? Jesús relativizó toda autoridad ante el Padre y ante el reino. Emprendió una actividad que tenía significación política, y lo más radical fue la negación de autoridad absoluta a cualquier poder de su tiempo. De este modo Jesús se nos presenta con una "política normativa"; es decir, toda autoridad legítima debe ser sometida al reino que irrumpe y que exige la reestructuración y el reordenamiento de todas las relaciones humanas.

Insistir en que el mensaje de Jesús sobre el reino fue puramente religioso y que no tenía nada que decir sobre las estructuras socio-políticas no se puede sostener sobre la base de las Escrituras, sino solamente desde una visión del mundo, más bien dualista, que niega toda relevancia del evangelio para las realidades intraterrenas (P. STEIDL-METER, Social Justice, 15-16).

 

d) El carácter salvador y universal del reino. Juan el Bautista anunciaba la venida inmediata del reino y rechazaba todo particularismo judío y toda pasividad ética. La ascendencia judía no era ninguna garantía de salvación. Al adoptar el bautismo como rito utilizado para prosélitos judíos declara de hecho que los judíos están al mismo nivel que los gentiles ante la perspectiva de la visitación mesiánica venidera. En contraste con Jesús, que compartía la mayor parte de la visión de Juan del reino venidero, éste anunciaba primero el gran juicio que precedería a la venida del reino escatológico. Nadie podía entrar en el futuro reino sin haber pasado por este juicio. Para Jesús el acontecimiento totalmente cierto, que está sucediendo en ese mismo momento en sus palabras y acciones, es que Dios está ofreciendo su salvación final a todos ahora, en este preciso momento. Esta oferta es absolutamente incondicional y persigue sólo una meta: la salvación de todos, pero especialmente de los pecadores y proscritos, que menos la esperaban. La venida no depende de nosotros ni podemos evitarla. El motivo para la acción ante el reino que irrumpe ahora no es el juicio que viene, como en la predicación de Juan, sino esta incondicional oferta de salvación La función del juicio futuro, que Jesús no niega, no es tanto una amenaza de condenación, sino más bien un aviso para no permanecer sordos y cerrados a la presente oferta de salvación (H. MERKLEIN, Die Gottesherrschaft, 146-149).

 

Para Jesús, el reino es un mensaje de paz y gozo. Ahora no es tiempo de lamento y de ayuno (Mar 2,18ss). El reino de Satán se está derrumbando (Luc 10,18). Ahora es tiempo de salvación; la separación del bien y del mal se hará al final (Mt 13,24-30). La oferta de salvación es ahora para todos: judíos y gentiles, justos y pecadores. Aunque Jesús restringió su misión a la "casa de Israel", él previó la entrada de los gentiles (Mat 8,11) en la imagen de la gran peregrinación de las naciones, tal como se describe en Is 2,2-3.

 

e) El desafío del reino: la conversión. A la proclamación indicativa de que el reino de Dios era una realidad inminente, Jesús añade un imperativo: una llamada a la conversión, como respuesta a la venida de Dios en persona. Esta respuesta al reino "que está cerca" se expresa con las palabras convertíos y creed. Puesto que el reino es un poder dinámico que constantemente irrumpe en este mundo, la llamada al arrepentimiento es una llamada permanente dirigida a todo el mundo; no sólo a los pecadores, sino también a los justos que no han cometido grandes pecados.

 

Convertirse significa volverse hacia, responder a una llamada. Se nos pide que dejemos entrar en nuestra vida este mensaje del todo inaudito, dejarse uno sorprender por esta gran noticia. Este dar la vuelta hacia el reino incluirá un alejarse de. Pero el motivo para la conversión es el reino de Dios que irrumpe como si ya hubiera llegado, y no ninguna demanda de prepararse para su futura venida. La conversión es una gozosa oportunidad, no un acontecimiento terrible de juicio y condenación. El hijo perdido ha vuelto a casa (Luc 15,25), el muerto ha vuelto a vivir de nuevo. "Porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida se había perdido y ha sido encontrado" (Luc 15,24.32). La l conversión, por tanto, va precedida por la acción de Dios a la que se nos llama a responder. Sólo su amor lo hace en absoluto posible. La conversión es una reacción de la persona a la acción previa de Dios (J. FUELLENBACH, Kingdom, 58-59):

 

Es importante que el reino de Dios, que irrumpe constantemente, sea contemplado como algo que siempre es buena noticia y nunca juicio o condenación. Jesús no abandonó el juicio (la palabra aparece 50 veces en su predicación), pero lo pospuso. Sólo aquel que no hace caso del reino ahora tendrá que afrontar el juicio cuando llegue la plenitud del reino. Por lo tanto, dondequiera que se predique el reino, no debe anticiparse el juicio. El evangelio tiene que seguir siendo siempre buena noticia y ser predicado como corresponde.

 

f) Compromiso con la persona de Jesús. El símbolo "reino de Dios" apunta fundamentalmente y revela de una manera muy concreta el amor incondicional de Dios a sus criaturas. Este amor incomprensible (Ef 3,1819) se manifestó e hizo tangible en la persona de Jesús de Nazaret. Por eso el reino no es sólo un "gran designio", un "sueño utópico que se ha hecho realidad", el "plan definitivo de Dios respecto a su creación"; es fundamentalmente una persona: Jesucristo. Lo que verdaderamente es, sólo lo podemos sentir e imaginar en un encuentro personal con él, "el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál 2,20). Conversión significa volverse hacia alguien.Significa acoger, aceptar a Jesús como el centro de toda nuestra vida. A él y su evangelio subordinamos todo lo demás (Me 10,28), incluso la propia vida (Me 10,32). Previamente a la pregunta sobre qué es el reino, está la pregunta: "¿Quién es Jesús para mí?" (R. CABELLO, El reino, 22). La conversión, en último análisis, es un compromiso personal con Jesús, una declaración abierta por él. La persona de Jesús se convierte en el factor decisivo de salvación, de aceptación o de rechazo del reino de Dios. Esta adhesión personal es un elemento nuevo y sin precedentes en las pretensiones de Jesús.

 

Resumiendo, pues, el mensaje fundamental de Jesús contiene un indicativo que compendia toda la teología cristiana y un imperativo que resume toda la ética cristiana. El indicativo es la proclamación del reino, es decir, la revelación del amor incondicional de Dios a todos. El imperativo es una llamada a volverse hacia su reino inminente y dejar que su poder entre en mi vida.

 

g) Una definición del reino. Jesús nunca definió el reino dé Dios. Describió el reino con parábolas y analogías (Mat 13; Mar 4); con imágenes como vida, gloria, gozo y luz. Pablo, en Rom 14,17, presenta una descripción que es lo más cercano a una definición: porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

 

A. Schweitzer consideraba este texto como "un credo válido para toda época': Algunos eruditos han deducido de aquí que el símbolo "reino de Dios" no sólo es el centro de los sinópticos, sino también de todo el NT. Justicia, paz y gozo son conceptos clave que expresan relaciones con Dios, con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con la naturaleza. Dondequiera que los cristianos se relacionan en justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, allí se hace presente el reino. El reino, definido en una breve fórmula, no es otra cosa que justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (H. WENZ Theologie des Reiches Gottes, 20-24).

 

3. LA PERSONA DE JESÚS Y EL REINO DE DIOS. ¿Cómo se relaciona el reino de Dios y la persona de Jesús?

 

a) El origen de la experiencia del reino por Jesús. La proclamación del reino por Jesús está enraizada fundamentalmente en su "experiencia del Abba". El mensaje del reino le fue "enviado" en su oración, y por tanto está íntimamente ligado a, y determinado. por su experiencia personal de Dios como Abba. Jesús experimentó a Dios como aquel que venía como amor incondicional, que tomaba la 'iniciativa y 'entraba en la historia humana de una manera y en un grado no conocidos por los profetas. Esta experiencia de Dios determinó toda su vida y constituyó el verdadero núcleo de su mensaje del reino (H. SCHURMANN, Gottes Reich, 21-64).

 

Jesús sabia de que Yhwh quería conducir a Israel, y en definitiva a todos los seres humanos, a aquella intimidad con él que él mismo experimentaba en su propia relación con Dios, a quien él llamaba Padre. Esto se expresa de manera más explícita en la oración del Señor. Aquí Jesús autorizó a sus discípulos a seguirle dirigiéndose a Dios como Abba. Al hacerlo así, les permite participar en su propia comunión con Dios. Solamente aquellos que puedan decir este Abba con una disposición de niños serán capaces de entrar en el reino de Dios (J. Jeremias). En Jesús, el Padre quiso hacer que la alianza fuera verdadera y quedara finalmente establecida. Esto es lo que Jesús concibió que es el reino de Dios que iba a venir por medio de él al mundo: el amor incondicional de Dios, que no conoce límites cuando viene a cumplir la antigua promesa de salvación para toda persona y para la creación entera. Puesto que Jesús mismo es la oferta definitiva de Dios a nosotros, puede decirse que él es el reino de Dios presente en el mundo. Jesús es el reino en persona, la "autobasileia"; o, como lo expresó Orígenes: "Jesús es el reino de Dios realizado en un yo".

 

b) La muerte de Jesús y el reino. ¿Qué conexión existe entre el reino que Jesús predicó y su muerte en la cruz? ¿Era la muerte de Jesús necesaria para que el reino, en su plenitud, pudiera venir? ¿Cómo entendió Jesús su muerte? A. Schweitzer defendía que la llegada del reino escatológico de Dios jamás podía haber sido proclamada por Jesús sin saber su intrínseca relación con las adversidades y sufrimiento que esta expresión apocalíptica evocaba. Si Jesús proclamó el reino de Dios como inminente, entonces la idea de sufrimiento tenía que venirle del modo más natural. No era posible separar del reino escatológico la idea de la prueba escatológica, del mesías venidero y del sufrimiento en la época que precedería inmediatamente a la llegada del reino. El sufrimiento tenía que ser proclamado como necesario para la venida final del reino de Dios. Jesús, que se entendió a sí mismo claramente en relación con el reino venidero, sabía que tenía que asumir el sufrimiento y la muerte como un prerrequisito necesario para que el reino irrumpiera finalmente en esa época y en ese tiempo. W. Kasper, haciendo suya la visión de Schweitzer, concluye: "Jesús ciertamente vio las pruebas de sufrimiento y persecución como parte del carácter humilde y oculto del reino de Dios, y como tal lo transmitió en su línea principal de predicación. Existe, por tanto, una línea más o menos directa del mensaje escatológico de Jesús sobre la basileia, del reino, al misterio de su pasión" (W. KASPER, Jesus the Christ, 116). 

 

c) La última cena y el reino de Dios. La perspectiva escatológica de la muerte de Jesús es evidente en el pasaje que trata de la última cena (Me 14,17-25 y 1Cor 11,23-25). Las reuniones en torno a la mesa, que provocaron tanto escándalo porque Jesús no excluía a nadie de ellas, ni siquiera a pecadores públicos, y que expresaban de ese modo el centro de su mensaje, eran tipos de la fiesta que iba a, venir en el tiempo de la salvación (Mar 2,18-20). La última cena, como todas las reuniones en torno a la mesa, es una anticipación o "donación anticipada" de la consumación del reino. Es un "ya" del "todavía no", una prefiguración de la consumación del reino, el advenimiento del perfecto reino de Dios, el cumplimiento del gran banquete, todo lo que sólo puede llegar a ser plena realidad después de su muerte. La reunión final presupone esta entrega de sí mismo por todos.

 

La referencia escatológica de Luc 22,16 tiene el siguiente significado: Jesús no se sentará ya más a la mesa con los discípulos en la tierra, pero lo hará de nuevo durante un nuevo banquete en el reino de Dios venidero. Para que esto suceda, su esperada muerte es una condición necesaria. Los discípulos pueden tomar parte en el banquete escatológico final sólo si Jesús entrega primero su vida por ellos (Luc 22,20) (J. JEREMIAS, Theology, 299). Tomar parte en el reino de Dios sólo es posible después de que Jesús haya cumplido la condición previa para ello; después de que él "haya bebido el cáliz y haya sido bautizado con un bautismo" (Mar 10, 35-40) (R. SCHNACKENBURG, God S Rule, 193).. La verdadera naturaleza de la tarea que Jesús tenía que cumplir para llevar el reino a su plenitud está expresada en las palabras relacionadas con el pan y el vino. Él debe ofrecer su vida para que todos los hombres puedan compartir la fiesta del reino con él. "Su resolución de completar la misión que Dios le había confiado en relación con el reino, y su confianza en que él pronto estaría participando en su gozo, parece la idea fundamental de su última comida con sus discípulos. La última cena está enmarcada en la afirmación de la muerte de Jesús en la perspectiva del reino de Dios" (BEASLEY-MURRAY, Jesus and the Kingdom, 263).

 

d) La muerte de Jesús, revelación definitiva de Dios. En un determinado momento de su vida, Jesús debe haberse dado cuenta de que el único camino posible para cumplir su misión era demostrar la inmensidad del amor de Dios por nosotros hasta el fin (Jn 13,1). La cruz y su muerte aparecen como el único camino que quedaba para demostrar el amor redentor de Dios en la historia de la humanidad transida de pecado.

 

El Padre le tomaría como "humanidad en su estado de abandonada de Dios, de perdida". Jesús tendría que experimentar este estar completamente identificado con nosotros en nuestro pecado y ser tratado como representante nuestro ante Dios. El grito en la cruz debe considerarse como el momento en que Jesús más se identificó con nuestro abandono de Dios (Mar 15,34). En aquel momento parecía como si el amor del Padre, del que él recibía la vida, hubiera cesado de fluir. Las "tribulaciones escatológicas" son, precisamente esta experiencia de nuestro verdadero estado sin Dios: abandonados, condenados sin ninguna esperanza por nuestra parte. En la cruz, Jesús experimentó a Dios como alguien que se apartaba (Mar 15,34) y le dejaba experimentar toda nuestra desolación, la verdadera prueba del reino inminente, que iba a vencer al pecado, la condenación y la muerte (J. FUELLENBACH, Kingdom, 85-95).-

 

Experimentando el efecto del pecado como condenación, Dios tomó sobre sí en Jesucristo lo que hubiera sido el destino de la humanidad. "¡Descendió a los infiernos!" Éstas son las "tribulaciones escatológicas" que tenía que soportar para que el reino pudiera finalmente venir en toda su gloria.

 

4. EL ESPÍRITU SANTO Y EL REINO. El Espíritu Santo es descrito en la Escritura como el "principio de vida'." o como el "dador de vida". Por medio del Espíritu llegó a existir la antigua creación y se mantenía en la existencia. Se cree que el mismo Espíritu construye los nuevos cielos y la nueva tierra al final de los tiempos.

El tiempo escatológico es visto como la "edad de oro" del Espíritu. La misión de Jesús en el evangelio de Juan se describe como "liberación del Espíritu del tiempo final", que realizará la transformación de lo viejo en nuevo. Como revelación definitiva del amor incondicional de Dios a su criatura, la muerte de Jesús libera este amor y lo transforma en el poder del Espíritu Santo. El primer hecho de este amor crucificado, puesto en libertad en el Espíritu, es la resurrección del cuerpo muerto de Jesús en la nueva creación. Según Pablo, el, Espíritu Santo es el poder por el cual el Padre resucitó a Jesús de entre los muertos. Y por el mismo Espíritu, el reino, llevado a cabo de una forma nueva a través de la muerte y resurrección de Jesús, se convierte ahora en una fuerza que transforma y que da vida al mundo. Es, por tanto, el Espíritu Santo quien continúa la obra de Cristo a través de los siglos y conduce a la humanidad y a la creación entera hacia su realización final en la plenitud del reino (J. FuELLENBACH, Kingdom, 97-107).

 

5. LA IGLESIA Y EL REINO. El Espíritu del Señor resucitado, el Espíritu de la nueva creación, origina la nueva comunidad escatológica, la Iglesia. La Iglesia es; por tanto, una anticipación en el espacio y el tiempo del mundo venidero. Ella está en "el mundo, pero no es del mundo". Su esencia y su misión deben ser entendidas a la luz del reino presente en ella, pero orientado a la transformación y salvación de la creación entera:

 

a) La Iglesia no es el reino de Dios en la tierra. El reino se hace sentir fuera de la Iglesia también. La misión de la Iglesia es servir al reino, y no ocupar su lugar.

 

b) El reino está presente en la Iglesia. Es el reino presente ahora el que crea la Iglesia y la mantiene constantemente en la existencia. La Iglesia es, por tanto, el resultado de la venida del reino de Dios al mundo. El poder dinámico del Espíritu que hace presente de modo efectivo la intencionalidad salvadora final de Dios es la verdadera fuente de la comunidad llamada Iglesia. Aunque el reino no puede ser identificado con la Iglesia, ello no significa que el reino no esté presente en ella. El mismo se hace presente de una manera particular. Podemos decir que la Iglesia es una realización "inicial", "proléptica" o anticipada del plan de Dios para la humanidad.

"El reino crea la Iglesia, trabaja a través de la Iglesia y es proclamado en el mundo por la Iglesia. No puede haber reino sin Iglesia -aquellos que han reconocido el reinado de Dios y no puede haber Iglesia sin el reino; pero siguen siendo dos conceptos distintos: el reinado de Dios y la fraternidad de los hombres" (G.E. LADD, The Presence, 277).

c) La misión de la Iglesia. Jesús ligó el reino de Dios, que antes pertenecía al pueblo de Israel, a la comunidad de sus discípulos. Con esta elección de una nueva comunidad, el propósito del pueblo del AT queda transferido a este nuevo pueblo. Ellos deben convertirse ahora en un "signo visible del designio de Dios para con el mundo" y en portadores activos de esta salvación. A ellos se les hace salir de las naciones para asumir una misión en favor de las naciones. Lo que importa es que el reino permanecerá ligado a una comunidad visible, que debe ponerse al servicio del definitivo plan de salvación de Dios para todos (G. LOHFINK, Jesus and Community, 17-29).

Desde esta perspectiva la Iglesia es vital para que el reino permanezca en el mundo. "Es la comunidad que ha empezado a saborear (aunque sólo como anticipo) la realidad del reino, la única que puede proporcionar la hermenéutica del mensaje...; sin la hermenéutica de tal comunidad viviente, el mensaje del reino puede tan sólo llegar a ser una ideología y un programa, no será un evangelio" (L. NEWBEGIN, Sign of the Kingdom, 19). La misión de la Iglesia a la luz del reino se describe de una triple forma: a) Proclamar mediante la palabra que el reino de Dios ha venido en la persona de Jesús de Nazaret. b) Ofrecer su propia vida como una pruebade que el reino está presente y operativo en el mundo hoy. Esto se puede ver en la propia vida de la Iglesia, donde la justicia, la paz, la libertad y el respeto a los derechos humanos son manifestados de manera concreta. La Iglesia se ofrece a sí misma coma una "sociedad de contraste" para la sociedad en general (G. LOHFINK, Jesus and Community, 157-180). c) Desafiar a la sociedad entera a transformarse de acuerdo con los principios básicos del reino inminente: justicia, paz, hermandad y derechos humanos. Esto es un -elemento constitutivo de la proclamación del evangelio, puesto que la meta última del reino es la transformación de la creación entera y la Iglesia debe entender su misión al servicio del reino inminente.

 

 

REINO DE DIOS.

 

Definición literal

 

Es la totalidad del reinado de Dios en el universo. La Biblia habla con frecuencia del reino de Dios de tres maneras. Algunos pasajes lo mencionan en sentido universal: el gobierno de Dios sobre todas las cosas. Otros hablan del reinado espiritual de Dios en la vida de los creyentes en la tierra. Otros se refieren a un reino futuro en el cual el cielo, la tierra y los seres humanos serán reunidos para experimentar la plenitud del reinado de Dios al final de los tiempos. En un sentido más restringido, el reino de Dios representa su señorío particular sobre los seres humanos que voluntariamente le reconocen como Rey. Incluye el efecto de su acción sobre la historia, la influencia para bien de aquellos que le son obedientes, y su soberanía general sobre el universo. Particularmente es el reino de la salvación, al cual los seres humanos entran mediante su entrega a Jesucristo como Señor, por medio de la fe. Los cristianos deben orar y trabajar para que venga el reino de Dios, y para que la voluntad del Rey sea hecha sobre la tierra. La plena consumación del reino de Dios se realizará cuando vuelva el Señor Jesucristo en el fin de los siglos.

 

Deiros, P. A. (1997). Diccionario Hispano-Americano de la misión. Casilla, Argentina: COMIBAM Internacional.

 

Doctrina según la cual el reino de Dios se haya dividido en dos dimensiones: la espiritual y la física. Y, sobre ambas, el Señor reina absoluto, controlando todo el movimiento de cuantos las pueblan.

 

de Andrade, C. C. (2002). Diccionario Teológico: Con un Suplemento Biográfico de los Grandes Teólogos y Pensadores (128). Miami, FL: Patmos.

 

«Dentro de la perspectiva de Mateo, encontrar el Reino es encontrar a Jesucristo» (Senior y Stuhlmueller 1985:321s.). En Jesús el Reino de Dios se ha acercado a la humanidad. Esta frase tan singular, «el evangelio de la basileia»,

 

Bosch, D. J. (2000). Misión en transformación: Cambios de paradigma en la teología de la misión (98). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

 

La expresión «Reino de Dios» (malkuth Yahweh en hebreo) no aparece en el Antiguo Testamento (Bright 1953:18). Aparece por primera vez en el período tardío del judaísmo, aunque la idea en sí tiene raíces antiguas. El concepto se desarrolló en varias etapas. Primero se creía que el gobierno real de Dios se manifestaría a través de la dinastía davídica (cf. 2 S. 7:12–16). En una época posterior se creyó que Dios reconciliaría y gobernaría el mundo desde el templo por medio del sacerdocio (cf. Ez. 40–43). Ninguna de estas dos expectativas resultó cierta (Bright 1953:24–70). Entonces creció otra convicción, característica de los períodos de dominación extranjera: el Reino de Dios era una entidad netamente futura que se manifestaría en un cambio radical de las posiciones, dejando a Israel arriba y convirtiendo a los opresores en oprimidos (cf. Bright 1953:156–186; Boff 1983:56s.). Esta última visión prevalecía en la época del ministerio terrenal de Jesús. Se puede palpar, por ejemplo, en la pregunta de los discípulos después de la resurrección: «Señor, ¿restaurarás el Reino a Israel en este tiempo?» (Hch. 1:6).

 

El Reino de Dios (basileia tou Theou) es, sin duda, la columna vertebral del ministerio de Jesús. Es la clave también para su comprensión de su propia misión. Podríamos afirmar que el Reino de Dios es «el punto de partida y el contexto de la misión» (Senior y Stuhlmueller 1985:194) para Jesús, y que «cuestiona los valores tradicionales del judaísmo antiguo en puntos muy decisivos» (Hengel 1983b:61).

No es fácil definir la visión de basileia comunicada por Jesús. Se refiere a dicho concepto sobre todo en parábolas, cuyo propósito discursivo es encubrir intencionalmente el misterio del Reino de Dios (en el sentido de Mr. 4:11) y, a la vez, descubrirlo (cf. Lochman 1986:61).

 

La predicación de Jesús sobre el Reino de Dios abarca dos aspectos clave que nos permiten apreciar la dimensión misionera de la comprensión que Jesús tenía de sí mismo y de su ministerio. Ambos aspectos clave son fundamentalmente distintos de los de sus contemporáneos.

 

En primer lugar, el Reino de Dios no se comprende en términos exclusivamente futuros, sino como futuro y presente a la vez. Hoy a duras penas podemos captar la dimensión verdaderamente revolucionaria que tenía el anuncio de Jesús, según el cual el Reino de Dios se ha acercado y «está entre ustedes» (Lc. 17:21 VP). Según los dos evangelistas Mateo y Marcos, Jesús inaugura su ministerio público anunciando la cercanía del Reino de Dios (Mr. 1:15 y Mt. 4:17). Algo totalmente nuevo está ocurriendo: la irrupción de una nueva era, de un nuevo orden de vida. La esperanza de la liberación no es un cántico distante sobre un futuro lejano; el futuro ha invadido el presente.

Queda, sin embargo, una tensión entre este presente y las dimensiones futuras del Reino de Dios. Ya está aquí, pero todavía está por venir. Por esto último, el Padrenuestro insta a los discípulos a orar por su venida.

 

Dichos como éstos, aparentemente contradictorios, crean una situación embarazosa para nosotros. Por esta razón los cristianos, a lo largo de siglos de historia sagrada, han tratado de resolver la tensión. Bajo la influencia de Orígenes y Agustín, refirieron la expectativa del Reino futuro de Dios al peregrinaje personal del creyente o a la Iglesia como el Reino de Dios en la tierra. Poco a poco, la escatología futura fue desapareciendo de la corriente principal de la Iglesia para finalmente quedar relegada al nivel de una aberración herética (cf. Beker 1984:61). Para la teología liberal de siglo 19, el Reino de Dios equivalía más o menos a un orden moral ideal expresado en las categorías de la civilización y cultura occidental. Ya entrando al siglo 20, Johannes Weiss y Albert Schweitzer fueron al otro extremo: eliminaron toda referencia al presente y consideraron la proclamación de Jesús exclusivamente en términos de un Reino venidero, cosa típica dentro del género de la literatura apocalíptica. Al fin y al cabo, según Schweitzer, Jesús provocó su propia crucifixión esperando así precipitar la venida del Reino, hecho que, tristemente, no sucedió. Hoy día, sin embargo, la mayoría de los estudiosos admiten que esta tensión entre el «ya» y el «todavía no» del Reino de Dios en el ministerio de Jesús es parte integral de la esencia de su persona y de su percepción de sí mismo, y que no debe ser «resuelta», ya que precisamente en esta tensión creativa la realidad del Reino de Dios adquiere significado para nuestra misión contemporánea (Burchard 1980).

 

 

Bosch, D. J. (2000). Misión en transformación: Cambios de paradigma en la teología de la misión (50–52). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

 

 

 

Cuestiones relacionadas con las leyes del Reino de Dios

 

 

29. ¿Qué es el Reino de Dios? (Lc 17.21)

 

Un reino es el lugar donde gobierna un monarca. El Reino de Dios está allí donde el Señor reina sobre la vida de las personas. El Reino de Dios no es visible porque Él no lo es. Se trata de un Reino espiritual, no de uno visible. Jesucristo dijo: «El reino de Dios está entre vosotros» (Lc 17.21).

Jesús nos enseñó, en la oración del Señor, a elevar a Dios la siguiente petición: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mt 6.10). Esta oración muestra la importancia que concedió Jesús al Reino de Dios. ¿No podemos afirmar que el Reino de Dios vendrá cuando su voluntad se respete en la tierra como se respeta en los cielos, cuando el mundo visible refleje por completo al mundo invisible? Pienso que sí. En el Reino de Dios todas las cosas están sujetas al poder divino, al instante, sin dilación. En el mundo visible se resiste la voluntad de Dios.

El Reino de Dios es eterno. Por el momento se trata de un reino invisible que está entre nosotros. Dondequiera que se reúnan dos que honran a Jesucristo, el Rey, y dondequiera que se halle su Espíritu, allí está el Reino de Dios (véase también «Dinámica del Reino»: el Reino de Dios, comenzando en Gn 1.1).

 

 

30. ¿Cuál es la mayor de las virtudes en el Reino? (Mt 18.1–4)

 

Si la soberbia es el mayor de los pecados (y lo es), la humildad debe ser la mayor virtud. La humildad es la que me permite reconocer que Dios reclama mi vida, que soy una criatura mortal y falible y que Él es el dueño del universo. La humildad es la que me hace decir: «Soy un pecador, necesito ser salvo». En la humildad está el origen de toda sabiduría (Pr 22.4). Las verdades del Reino solamente son percibidas por los humildes. Ningún soberbio recibirá nunca nada de Dios, porque «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (Stg 4.6). Los humildes reciben la gracia de Dios y los secretos del Reino, porque vienen a Él como mendigos. Jesucristo dijo: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5.3).

 

 

31. ¿Cuál es el pecado más grande en el Reino? (Mt 23.2–12)

 

El mayor de los pecados es la soberbia, debido a una serie de razones (Sal 59.12; Pr 8.13; 16.18; 29.23). En primer lugar, la soberbia fue la causa de que Satanás pecara la primera vez que desobedeció. La soberbia dice: «Puedo hacerlo mejor que Dios», ¡y Satanás pensó que podía gobernar el universo mejor que su creador! (Is 14.12–14; Ez 28.12–19). En segundo lugar, la soberbia conduce inevitablemente al pecado de rebelión. Llevar a cabo llenos de orgullo nuestros propios planes nos pone necesariamente en conflicto con el plan de Dios. Por eso la Biblia dice: «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (Stg 4.6).

No hay forma de mantenerse neutral en el Reino. O estamos con Jesús o en su contra. Los soberbios se ponen inmediatamente contra Él, porque no le han rendido sus vidas, poniéndolas al servicio de su causa.

Por último, la soberbia da lugar a los sentimientos de autosuficiencia, haciendo que no estemos dispuestos a aprender de Dios ni de otras personas. Jesús dijo que nos convirtiéramos y fuésemos como niños (Mt 18.3, 4). Estos son confiados y capaces de aprender; siempre están atentos a las enseñanzas del Padre.

Pero el soberbio supone que lo sabe todo y no quiere aprender, mientras las bendiciones del Reino son para aquellos que las imploran. Si no pides, no recibes.

El nombre de Dios revela esta verdad. Él es «Yo soy el que soy» (Éx 3.14). ¿Qué soy? La respuesta: El que provee tu necesidad. Soy sanidad, sabiduría, santificación, provisión, victoria y salvación. Su gran poder se extiende a todos como un cheque en blanco. Sólo hay que llenar el espacio de acuerdo con nuestra necesidad. Sólo puedes experimentar verdaderamente a Dios cuando comprendes que tienes necesidad de Él. Si creemos que nada nos hace falta, si somos totalmente autosuficientes, no dejamos lugar para Dios en nuestras vidas. De ahí que la soberbia nos prive de todas las bendiciones del Reino. La soberbia nos hace pecar contra Dios y contra nosotros mismos.

 

 

32. ¿Qué ley del Reino sostiene todo desarrollo personal y colectivo? (Mt 25.14–30)

 

A esto se le llama «la ley del uso». Jesús contó de un hombre rico que iba a efectuar un largo viaje y distribuyó sus bienes entre sus siervos (Mt 25.14–30). Les dijo: «Negociad con ellos hasta que yo regrese». Dos de los siervos invirtieron lo que habían recibido, pero el tercero no. Cuando su señor volvió les hizo rendir cuentas. Los primeros dos recibieron alabanzas y premios por su diligencia, pero cuando Jesús concluyó la historia, su final pareció injusto. El viajero le quitó el talento a quien no lo había invertido y se lo dio al que tenía más, anunciando con firmeza la siguiente ley del Reino: «Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado» (Mt 25.29). En otras palabras, si usas lo que se te da, ganarás más. Si no usas lo que has recibido, perderás hasta lo que piensas tener. En cualquier tipo de tratos, ya sean materiales, personales, intelectuales o financieros, usa cualquier cosa que te haya sido dada, no importa lo insignificante que sea. Hazlo diligentemente y en una escala creciente. Busca alcanzar metas más altas cada día. Este es el secreto del Reino, lo que garantiza el éxito a cualquier cristiano que sepa ponerlo en práctica.

 

 

33. ¿Qué ley del Reino rige todo tipo de relaciones entre los seres humanos? (Mt 7.12)

 

Jesucristo formuló un importante principio, el cual debe ser adoptado por toda sociedad: la ley de la reciprocidad. Utilizo el término «ley» porque se trata de una norma universal: «Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos» (Mt 7.12). ¡Qué profundos efectos se derivarían de esta «regla de oro» si ella se aplicara a todos los niveles en el mundo de hoy!

Si no te gusta que tu vecino robe tus cosas, no tomes tú las de él. No quisieras ser atropellado por un chofer negligente, no manejes descuidadamente. Anhelas recibir ayuda en momentos de necesidad, auxilia a otros cuando lo necesiten. No nos agrada que la gente de la industria contamine el curso superior del río que nos pasa por delante, no lo hagamos nosotros a quienes viven corriente abajo. No queremos respirar aire lleno de toxinas, no hagamos sufrir a otros ese inconveniente. En nuestro centro de trabajo, no aceptamos ser oprimidos, así que no oprimamos a nuestros empleados. Si se aplicase esta ley del Reino no serían necesarios los ejércitos, la policía ni las prisiones; los problemas se resolverían pacíficamente, las cargas públicas se reducirían y se liberaría la energía de todos. «Haz con otros como quieres que los demás hagan contigo», llevado a la práctica, revolucionaría la sociedad. Este es el principio del Reino que debe regir todas nuestras relaciones sociales.

 

 

34. ¿Qué ley del Reino se necesita para que las leyes sobre la reciprocidad y el uso den resultado? (Mt 7.7, 8)

 

Jesús nos enseñó la ley de la oración constante (dirigida a Dios) y de la perseverancia (en la conducta humana). En una ocasión dijo: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mt 7.7). El presente griego hace énfasis en la acción continua: Jesús no decía llama una vez y detente, sino sigue llamando hasta que se abra la puerta. Dios, en su maravillosa sabiduría, ha construido el mundo de tal manera que solo los diligentes y los que perseveran obtienen la victoria. Las personas decididas a alcanzar la meta que Dios les ha fijado, por encima de cualquier obstáculo, triunfarán. Los temerosos y vacilantes, los que no perseveran, siempre perderán.

Dios nos hace elevarnos para que alcancemos metas superiores. Sólo algunos se esfuerzan lo suficiente para lograrlo.

Hace falta perseverar todo lo que sea necesario para que las leyes de la reciprocidad y el uso den resultado. El apóstol Pablo declaró con orgullo: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Ti 4.7). También escribió a los Gálatas: «No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos (Gl 6.9). En cualquier tarea que Dios te haya encomendado, no te des por vencido, sigue adelante.

 

 

35. ¿Qué ley garantiza la posibilidad de realizar lo imposible? (Mc 11.22, 23)

 

La ley de los milagros garantiza la realización de cosas imposibles. Los milagros ocurren en nombre de Jesús, debido al poder que fluye del mundo invisible donde está Dios. Esto se realiza a través del espíritu humano, donde se halla el centro de nuestro ser, por medio de la mente, donde surgen las ideas, y desde donde se comunican hacia el mundo que nos rodea a través de la palabra hablada (véase la pregunta #8 en cuanto a los pasos a seguir).

Pero existe una condición. No dudes en tu corazón (Mc 11.22–24). Quienes vacilan no recibirán respuesta (Stg 1.6–8). Jesús dijo además: «Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas» (Mc 11.25). El gran obstáculo para que se produzca un milagro es la renuencia a perdonar. Esté justificada o no esa actitud por las circunstancias, tenemos que librarnos de la amargura y el resentimiento, o no habrá milagros que muevan montañas. No puede haber resentimiento, ni amargura, ni celos, ni envidia, ni nada por el estilo. Si queremos ver milagros, tenemos que amar y perdonar.

 

 

36. ¿Cómo es posible que un reino se destruya? (Lc 11.17, 18)

 

Jesús dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae» (Lc 11.17, 18).

Esta es una verdad universal. El mejor de los proyectos fracasa si no hay unidad. Cuando hay división, ningún plan prospera. Por ello Satanás causa divisiones entre los cristianos. Al dividirnos, sospechar unos de otros y fijarnos en nuestros puntos débiles, estamos violando el más sagrado principio del éxito colectivo: la unidad.

Jesús dijo que el mundo sabría que Dios lo había enviado si sus discípulos eran uno (Jn 17.20–23). La unidad sirve para mostrar al mundo el origen sobrenatural de la iglesia cristiana. «¡Cómo se aman unos a otros estos cristianos!», decía asombrada la gente del Imperio Romano. Con unidad, la iglesia puede ganar al mundo para Cristo. Sin unidad, la iglesia es impotente. Aun los impíos tienen éxito cuando se unen. Observando la torre de Babel, Dios dijo: «He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje... y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer» (Gn 11.6). Esta es la visión divina en cuanto a una humanidad unida. ¡La unidad posee una fuerza increíble! Nada es imposible para un pueblo unido.

En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando Dios deseó destruir a los enemigos de Israel, puso división en su seno e hizo que se enfrentaran entre sí. A menudo Israel no tuvo que acudir al campo de batalla, porque sus enemigos se destruyeron a sí mismos. Siempre que comienzan los enfrentamientos dentro de una organización, ésta se debilita. A menos que avance unida, nada puede hacer, ni para bien ni para mal. Medita en lo que puede lograr el pueblo de Dios trabajando unido, y bajo Su bendición, de acuerdo con las leyes del Reino.

 

 

37. ¿Cómo llega uno a ser grande en el Reino de Dios? (Lc 22.25–27)

 

El Señor Jesús escogió hombres —por lo general, gente humilde— para que fuesen sus discípulos. Como sucede con la generalidad de las personas, eran orgullosos y tenían ambiciones (Mt 20.20–23). Ante esa situación, Jesús puso un niño en medio de ellos, diciéndoles que en el Reino serían como aquel niño: humildes, confiables, ávidos de aprender (Mt 18.4). Más tarde, cuando de nuevo se manifestó su preocupación por la posición que ocuparían en el Reino, Jesús formuló el principio de que el mayor entre ellos sería «como el que sirve» (Lc 22.25–27). ¡Esta norma está vigente en nuestros días! Los más destacados en nuestra sociedad son los que sirven al enfermo, al necesitado, al herido. Son grandes porque se han entregado a otros. Y Jesús encabeza la lista; es el mayor de todos porque entregó su vida para quitar el pecado del mundo (Flp 2.1–11).

El principio de la grandeza se manifiesta en la vida cotidiana de nuestros días. Aquellos que sirven a más personas pueden a menudo ser los más famosos y prósperos, pero sus motivos no son esos; más bien es que el reconocimiento público parece ser el fruto inevitable de la entrega desinteresada al servicio de los demás.

 

 

38. ¿Qué pecado en particular impide que fluya el poder del Reino? (Mt 18.21–35)

 

La renuencia a perdonar obstaculiza el acceso al Reino y a su maravilloso poder (véanse también Mt 6.5–15; Mc 11.22–26).

La primera persona que probablemente no has perdonado eres tú mismo. A muchos les hace falta perdonarse a sí mismo más que a cualquier otra persona. Son renuentes a perdonarse y reconocer que Dios dijo: «Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones» (Sal 103.12). Si eres creyente, el Señor ya ha limpiado tu conciencia de obras muertas, para que sirvas al Dios vivo (Heb 9.14). Dios nos limpia de pecado, a fin de que sirvamos sin que nos estorbe el sentimiento de pasadas culpas. Estas deben estar muertas, enterradas y olvidadas.

«Si nuestro corazón no nos reprende», dice la Biblia, «confianza tenemos en Dios» (1 Jn 3.21). Obviamente, no podemos continuar pecando y esperar ser perdonados. Debemos librarnos del pecado consciente y de las rebeliones contra Dios. Pero si andamos en la luz, y en la senda del perdón, la sangre de nuestro Señor Jesucristo nos limpia continuamente de todo pecado (1 Jn 1.7).

La segunda persona que debemos «perdonar», si estamos amargados, es al mismo Dios. Hay quien culpa a Dios por la muerte de un hijo, porque el esposo o la esposa lo abandonaron, porque se han enfermado, porque no ganan suficiente dinero. Consciente o inconscientemente acusan a Dios de todas estas cosas. Si existe un fondo de resentimiento, no puedes experimentar el poder del Reino fluyendo a través de tu vida; debes librarte de todo resentimiento hacia Dios. Eso puede requerir cierta introspección. Debes preguntarte a ti mismo: «¿Estoy culpando a Dios de mi situación?»

La tercera persona que debes perdonar quizás sea algún miembro de la familia de quien te hayas alejado. Ahuyenta los resentimientos, especialmente hacia quienes están más cerca de ti. Los esposos, las esposas, los hijos, los padres, todos deben ser perdonados cuando surgen pequeños resentimientos en el seno de la familia. Muchos dicen: «No pensé que eso tenía importancia. Para mí era solamente un asunto de familia». Toda renuencia a perdonar debe ser eliminada, especialmente hacia otro miembro de la familia.

Por último, debes perdonar a cualquier persona que haya hecho algo contra ti. Puede que tu resentimiento esté justificado. Es posible que alguien haya hecho algo terrible contra ti. Quizás tengas pleno derecho y suficientes razones para rechazar y odiar a esa persona. Pero si quieres ver la vida y el poder del Reino fluyendo a través de tu vida, es absolutamente necesario que aprendas a perdonar.

Perdona hasta el punto que te sientas libre de resentimiento y amargura, y seas capaz de orar por quienes te hayan herido. Si no lo haces, la renuencia a perdonar impedirá que el poder de Dios te alcance y llene tu vida. Una vida milagrosa depende ciento por ciento de tu relación con Dios el Padre. Esta relación se levanta estrictamente sobre el firme cimiento del perdón que Dios te concede.

El perdón constituye la clave de todo. Puede que existan otros pecados, y si tu corazón te acusa de algo más, tampoco, como es lógico, te sentirás confiado delante de Dios. Pero es la renuencia a perdonar lo que con mayor frecuencia separa a la gente del Señor.

 

 

Biblia plenitud: La Biblia de estudio que le ayudara a comprender a aplicar la Plenitud del Espiritu Santo en su diario vivir. 2000 (electronic ed.) (Ap 22.20). Nashville: Editorial Caribe.

 

 

 

LA IGLESIA Y EL REINO DE DIOS

 

Las frases “reino de los cielos” y “reino de Dios” se hallan más de ochenta (80) veces en el Nuevo Testamento. El reino de Dios obviamente es un tema importante. Surgen varias preguntas, sin embargo, en relación con la identidad y manifestación del reino de Dios: ¿qué se quiere decir con la palabra “reino”? ¿El reino de Dios es una realidad espiritual interior, o un gobierno exterior visible? ¿Son idénticos el reino de Dios y el reino de los cielos? ¿Qué relación tiene la iglesia con el reino de Dios? ¿ El reino de Dios es presente o futuro? Estas y otras preguntas serán tratadas, y en cuanto sea posible, serán suplidas con respuestas de la escritura.

 

 

A. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA “REINO.”

 

La palabra griega basileia de la que se deriva la palabra “reino” tiene dos significados principales: (1) “el gobierno, reino, dominio, o autoridad de un rey” y (2) “el territorio o gente sobre el cual reina un rey.” W. E. Vine define basileia de la siguiente manera: “Basileia es principalmente un sustantivo abstracto indicando soberanía, poder real, dominio, por ej., Ap. 17:18 traducido ‘que reina,’ literalmente ‘tiene un reino;’ luego, por metonimia, un sustantivo concreto, indicando el territorio o gente sobre el cual reina un rey, por ej., Mt. 4:8; Mr. 3:24.”

En el Antiguo Testamento griego, basileia traduce la palabra hebrea malkut que también tiene dos significados: (1) “reino real” (Dn. 1:1) y luego, (2) “dominio de un rey.” La palabra “reino” es utilizada más frecuentemente en el Nuevo Testamento con el primer significado de “reino” o “poder real.” Respecto al significado de la palabra “reino”, el Dr. Ladd dice:

 

  “El significado de la palabra reino, basileia, en el Nuevo Testamento, es ‘reino’ antes que ‘dominio’ o ‘gente.’ Se le ha dedicado una gran cantidad de atención a este tema en recientes años por doctos críticos, y hay prácticamente un acuerdo unánime que ‘poder real, autoridad’ es el significado más básico de basileia que ‘reino’ o ‘gente.’ ”

 

 

B. ¿ES EL REINO DE DIOS PRESENTE O FUTURO?

 

El reino de Dios es ambos, presente y futuro. El reino como el dominio del pueblo de Dios de todas las épocas, sobre el cual Cristo reinará en justicia, todavía es futuro; comenzará con la segunda venida de Cristo (II Ti. 4:1; Ap. 11:15). El reino como el “gobierno” o “poder real” de Dios está presente en la obra redentora de Jesús que vino a destruir las obras del diablo. El Dr. Ladd declara:

 

  El reino ha venido en el sentido de que los poderes del reino futuro ya han entrado en la historia y a la experiencia humana a través del ministerio sobrenatural del Mesías que ha efectuado la derrota de Satanás. En el reino escatológico futuro, Satanás será completamente destruido, echado en un lago de fuego y azufre (Ap. 20:10) para que los hombres puedan ser librados de toda influencia del mal. Sin embargo, el pueblo de Dios no necesita esperar la venida del reino futuro para saber qué significa ser liberado del poder satánico. La presencia de Cristo en la tierra tenía por propósito la derrota de Satanás, su atadura, para que el poder de Dios pueda ser una realidad vital en la experiencia de aquellos que se rinden al reino de Dios haciéndose discípulos de Jesús. En Cristo, el reino, en la forma de su poder, ha venido a estar entre los hombres.

 

 

C. ¿ES EL REINO INTERIOR Y ESPIRITUAL, O EXTERIORMENTE VISIBLE?

 

El reino futuro (escatológico) será un reino manifestado exteriormente sobre el cual reinará Cristo en poder y gloria. Este reino prevalecerá sobre toda la tierra y cumplirá las profecías del Antiguo Testamento al fiel remanente de Israel, en lo que concierne al reino del Mesías sobre el trono de David (Is. 9:6, 7; 11:1–10; 24:23; 32:1; Dn. 2:44; 7:18, 27; Mi. 4:7). Los santos del Nuevo Testamento gobernarán y reinarán con Cristo como reyes y sacerdotes (Mt. 25:21, 23; I Ti. 6:14, 15; Ap. 5:9, 10; 19:14–16; 20:4–6). El reino de mil años de Cristo sobre la tierra se conoce como su “reino del milenio.” Aunque la palabra “milenio” no ocurre en la Biblia, es la palabra latina para “mil años” (Ap. 20:4–6).

Por otro lado, el reino presente (soteriológico) de Cristo es espiritual e invisible, porque consiste de la majestad, el poder y la autoridad de Jesús como Salvador y destructor de Satanás.

Está claro que el reino de Jesús es espiritual por dos declaraciones de Jesús. La primera, a los fariseos en respuesta a su pregunta acerca de cuándo vendría el reino, Él dijo: “El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lc. 17:20b, 21). La segunda, a Pilato quien le preguntó si era un rey, Él contestó: “Mi reino no es de este mundo” (Jn. 18:36, 37). Jesús continúa diciendo, sin embargo, que Él nació para ser rey sobre el dominio de la verdad divina y que “todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.”

Jesús dijo a Nicodemo, “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios … El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Jn. 3:3, 5). El nacido de nuevo entra en el reino de la verdad salvadora y divina del evangelio. El reino presente de Jesús sobre la tierra es un reino de evangelio, un hecho que se relaciona a la razón por la que el evangelio es llamado el “evangelio del reino” (Mt. 4:23, 24; 9:15; 24:14; Mr. 1:14; Lc. 4:43). (Vea Hch. 1:3; 8:12; 19:8; 28:23, 31.) Aquellos que aceptan el evangelio de Jesús también lo aceptan como soberano Señor en su reino convirtiéndose en “ciudadanos del cielo” (Fil. 3:20).

El evangelio es el mensaje central del reino o “majestad” presente de Jesús, pero éste no es un evangelio abstracto o pasivo, sino un evangelio que es “poder de Dios para salvación.” (Rom. 1:16). Escribiendo a los tesalonicenses acerca del evangelio, Pablo dijo: “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre” (I Tes. 1:5). El resultado de la predicación de Pablo a los tesalonicenses fue que “os convertísteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (I Tes. 1:9b). Está claramente declarado que el creyente en el presente entra al reino de Dios: “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:13). Jesús declaró claramente que Él trajo su “reino” a esta era presente en la forma de “dominio” sobre Satanás y su potestad de tinieblas: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lc. 11:20). La naturaleza espiritual del “reino presente de Dios está afirmada por Pablo en Romanos: “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14:17).

 

 

D. ¿SON IDENTICOS LA IGLESIA Y EL REINO DE DIOS?

 

La manifestación final y completa del reino “escatológico” de Dios todavía es futura; pero el poder, la autoridad y el mensaje del reino fueron introducidos a la era presente por Jesús, y puesto sobre la iglesia, a cuyos apóstoles dijo, “Sobre esta roca edificaré mi iglesia; … Y a ti daré las llaves del reino de los cielos” (Mt. 16:18, 19a). El reino de Dios como “establecimiento físico” de Dios aún ha de venir, pero el reino como “dominio” ya ha entrado a la presente era y la iglesia esta ejercitando el poder del reino. La iglesia no es idéntica al reino de Dios, porque el reino es más grande que la iglesia; sin embargo, la iglesia es el instrumento presente del reino y heredará el reino (Stg. 2:5; II P. 1:11).

El reino final de Dios incluirá no sólo a la iglesia, sino a los santos del Antiguo Testamento, el futuro remanente de Israel reunido y las naciones justas que serán parte del reino del milenio de Jesús (Mt. 25:32, 33; Ap. 20:4, 7, 8; Is. 66:18–23; Jer. 3:16–18; 23:3–6; 31:10–12; Zac. 14:8, 9).

 

 

E. ¿ES DIFERENTE EL REINO DE LOS CIELOS DEL REINO DE DIOS?

 

Algunos doctos bíblicos (incluyendo a los editores de la Biblia de referencia Scofield, [vea las notas al pie de la página sobre Mt. 3:2]) enseñan que “el reino de los cielos”, encontrado solamente en Mateo, generalmente se refiere al cristianismo protestante, mientras que “el reino de Dios”, usado por Marcos, Lucas y Juan, se refiere al reino soberano de Dios. No hay duda que Jesús en sus parábolas, a veces extiende el concepto del “reino” para incluir a la esfera de profesión exterior (el trigo y la cizaña, Mt. 13:24–30); sin embargo, una comparación cercana de los dos términos “reino de Dios” y “reino de los cielos”, como son usados en los cuatro evangelios, mostrará que tienen el mismo significado. Por ejemplo, en las bienaventuranzas, el Evangelio de Mateo dice que los pobres heredarán el reino de los cielos, mientras que en el Evangelio de Lucas heredarán el reino de Dios (Mt. 5:3; Lc. 6:20); en Mateo, los discípulos son enviados a predicar que el reino de los cielos se ha acercado; mientras que en Lucas, anuncian que se ha acercado el reino de Dios (Mt. 10:6, 7; Lc. 9:2). (Vea también Mt. 4:17; Mr. 1:15.) En el mismo contexto donde Jesús se refiere a las parábolas (incluyendo aquella del trigo y la cizaña) como enseñando los “misterios del reino”, el evangelio de Mateo se refiere a ellos como misterios del reino de los cielos (13:11), mientras que el en evangelio de Marcos (4:11) son misterios del reino de Dios. En un pasaje en Mateo, Jesús usa ambos términos, en el mismo sentido figurativo con exactamente el mismo significado (Mt. 20:23, 24); en una oración, “difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos;” en la próxima, “es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Es obvio que los términos “reino de los cielos” y “reino de Dios” en estas comparaciones eran completamente intercambiables en su uso.

 

 

Duffield, G. P., & Van Cleave, N. M. (2006). Fundamentos de Teologı́a Pentecostal (480–484). San Dimas, CA: Foursquare Media.

 

 

Tema central de las parábolas: el reino de Dios

 

Sería difícil leer las parábolas de Jesús sin reconocer que su temática más importante es lo que se denomina el reino de Dios. Muchas de sus parábolas comienzan con “¿A qué es semejante el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?” (Luc. 13:18) o “¿A qué compararé el reino de Dios?” (Luc. 13:20). Por fácil que sea reconocer el tema principal en las parábolas de Jesús, no es nada fácil determinar precisamente lo que Jesús mismo entendía por el reino de Dios. Prueba está en las múltiples interpretaciones históricas que se le han dado durante toda la trayectoria de la iglesia cristiana. Si uno puede determinar lo que Jesús significaba por el término “reino de Dios”, entonces tendrá con qué evaluar las distintas interpretaciones históricas. Una apreciación de éstas dependerá en gran manera del acierto que uno tenga en torno a la pregunta básica: ¿Qué quería comunicar Jesús cuando hablaba del reino de Dios? Se abordará este asunto antes de seguir con las interpretaciones históricas.

 

 

Fricke S., R. (2005). Las parábolas de Jesús: Una aplicación para hoy (245–246). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

 

 

 

LA VENIDA DEL REINO DE DIOS

 

 

“Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo iba a venir el reino de Dios, y él les respondió:

-La venida del reino de Dios no se puede someter a cálculos. No van a decir: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!” Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes.

A sus discípulos les dijo:

-Llegará el tiempo en que ustedes anhelarán vivir siquiera uno de los días del Hijo del hombre, pero no podrán. Les dirán: “¡Mírenlo allá! ¡Mírenlo acá!” No vayan; no los sigan. Porque en su día el Hijo del hombre será como el relámpago que fulgura e ilumina el cielo de uno a otro extremo. Pero antes él tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por esta generación.”

 

Un reino es un pueblo o nación en el cual quien ejerce la autoridad lleva el título de rey, con leyes y reglamentos que potencian o limitan tal autoridad. En el caso del Reino de Dios, es el lugar donde Dios ejerce su autoridad fehacientemente con límites geográficos, legales, históricos, y derechos que han sido establecidos desde la eternidad. La palabra en griego que se tradujo como reino es basileia, la palabra hebrea que tiene el mismo significado es malkuth. En ambos casos hace referencia a la autoridad de un rey sobre una ciudad, nación o sociedad.

Este Reino de Dios se ejerce sobre los hombres y sobre toda la creación de un modo naturalmente legal, pues Dios mismo es el creador y constructor del mismo, el que también lo construyó y el que sostiene todas las cosas con la palabra de su poder, tal como lo declara enfáticamente la Palabra de Dios.

 

Como hemos visto en los capítulos ya comentados, la predicación y enseñanza básica del Señor Jesucristo es fundamentalmente sobre el Reino de Dios, casi su tema excluyente. La expresión de evangelio del reino significa buenas noticias del Reino, porque el momento predicho por los profetas había llegado, para establecerse en la mente y corazón del hombre, tal como había sido profetizado en Jeremías 31:33 “… daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón, y yo seré a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo.”

 

Cuando Jesús enseñó la oración modelo, uno de los tópicos importantes de esa oración fue el pedido: “Venga a nosotros tu Reino”. En otro momento les dijo a los discípulos: “Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Jesús venía enfatizando vez tras vez, ante los fariseos y discípulos, la importancia del Reino de Dios. Mateo lo llamaba, refiriéndose al mismo reino: “Reino de los Cielos”.

 

San Agustín describió al Reino de Dios, como un sinónimo de la Iglesia en su célebre obra de la antigüedad, que todavía está en vigencia, llamada “La Ciudad de Dios”. Calvino también describió al Reino de Dios como la Iglesia, la cual es la manifestación terrenal del Reino de Dios o Reino de los Cielos. Decía Calvino que la función de la Iglesia es convertir a las naciones de este mundo en partes integrantes del Reino de Dios.

 

Muchas personas importantes de la historia comenzando con Carlomagno, dieron importancia y veracidad a lo escrito por San Agustín. Muchos dicen que Carlomagno conquistó a las naciones europeas con el libro de San Agustín “La Ciudad de Dios” en su mano derecha.

 

Este mismo concepto muy desarrollado hizo que Juan Calvino estableciera en Ginebra una república teocrática cristiana. El tema del Reino de Dios era de especial atención en ese tiempo en la Universidad de Ginebra. Se hacía referencia a la levadura, de la cual hablaba el Señor Jesucristo en una de sus parábolas, la cual leudaría y todas las naciones serían integrantes del Reino de Dios.

Muchos teólogos de la actualidad coinciden en que el Reino de Dios es un nuevo orden de contenido social, político y económico que se establecerá gradualmente en la tierra.

 

En San Marcos 1:14–15 dice: “Después que encarcelaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios. Se ha cumplido el tiempo –decía–. El reino de Dios está cerca.

 

¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas”

En Romanos 14:17 dice: “Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas, sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo” Muchos tienen la tentación de pensar que el Reino de Dios estará relacionado con la economía, la dirección de los asuntos terrenales, políticos, educacionales, etc. La palabra de Dios nos revela que la acción del Espíritu Santo en la vida de los integrantes de este reino trasciende esas necesidades, las suple, pero brinda a sus ciudadanos un modo de vida mucho más relacionado con la calidad de vida de acuerdo al punto de vista de Dios, que con los aspectos humanos.

 

El ser integrante del Reino de Dios no es un asunto de ciudadanía política, sino más bien el resultado de haber nacido de nuevo, recibir la misma vida de Dios y de esa manera experimentar la liberación del reino de las tinieblas. En Colosenses 1:13–14 dice: “Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de los pecados”.

 

En realidad el estudio de lo relacionado con el reino de Dios requiere equilibrio y mesura y saber sopesar espiritualmente los anuncios del mismo, ya que se dan afirmaciones espirituales que deben ser discernidas también espiritualmente como por ejemplo en San Juan 18, Jesús le dijo a Pilato “Mi reino no es de este mundo” pero en Lucas 13 dijo que el reino de Dios comenzaría de una forma muy pequeña, como una semilla de mostaza que al crecer alcanzaría a todo el mundo.

 

Por ello el mensaje es, que aunque el esplendor total del Reino de Dios llegará en el futuro, ya ha comenzado a operar en la tierra. Jesús dice en el párrafo que estamos comentando que el reino de Dios está entre nosotros. Por ello la declaración que ya estudiamos, “Más buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas”.

 

Como vemos, existen dos reinos entre los cuales se reparte todo lo creado: El Reino de Dios y el reino de las tinieblas. La buena noticia de Dios está relacionada con el establecimiento inicial y progresivo del Reino de Dios entre nosotros. Por lo tanto la pregunta sobre la venida del reino estaba fuera de lugar, ya que se está estableciendo inexorablemente hasta que llegue a la culminación total, que será cuando de estos dos reinos quede solamente uno en la tierra.

 

De manera que el Reino de Dios se está estableciendo entre los hombres desde la llegada de Jesús; en este reino las leyes a cumplir son las leyes que Dios ha revelado. Aunque ya está en funcionamiento entre aquellos que dicen a Jesús, Señor, por el Espíritu Santo, este reino será una realidad muy gloriosa en el futuro, como dice en II Pedro 1:10–11:”Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás, y se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”

 

El reino de Dios todavía no es visible a los ojos naturales. Sin embargo es algo que está establecido desde la eternidad y aunque no es visible, inevitablemente terminará siéndolo. El Salmo 145:13 dice: “Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las edades.”

 

Es una experiencia cristiana contemporánea que dondequiera que el Señor Jesucristo ha sido recibido por las personas de todo corazón, ha comenzado a establecerse el Reino de Dios y sus reglas. Los modales y aún los idiomas se vuelven mucho más dulces, casi todas las situaciones de la vida diaria de las personas cambian totalmente, así como la conducta actual y expectativas del futuro de aquellos que a partir de la relación con Jesucristo van transformándose, como dice en II Corintios 3:18, de gloria en gloria, hasta llegar a tener la misma imagen de Cristo Jesús, en una acción que está desarrollando activamente el Espíritu Santo.

 

 

Dı́az, S. (2007). Comentario bı́blico del continente nuevo: San Lucas. Miami, FL: Editorial Unilit.

 

El reino y el Islam

 

…es de mucho interés para el obrero cristiano es lo que los musulmanes han hecho con la idea del reino de Dios que es mencionado varias veces en el Corán. Maulana Muhammad Alí al comentar el capítulo inicial del Corán, dijo:

 

  Al cristiano se le enseña a orar para que venga el reino de Dios, mientras que el musulmán es enseñado a buscar su lugar en ese reino, que ya vino, sin duda el indicio de que la venida del Profeta (Mahoma) fue realmente el advenimiento del reino de Dios acerca del cual Jesús predicó a sus discípulos (Mr. 1:15).

 

Esta es simplemente la idea de Maulana Muhammad Alí, la cual no se encuentra explícitamente citada en el Corán. Él no comprende que Jesús estableció el reino durante su vida terrenal y que es una realidad en las vidas de los creyentes cristianos ahora, y que al regreso de Cristo, será totalmente instalado y visiblemente manifestado.

Aunque la mayoría de los musulmanes creen que el reino de Dios es el islam, es también verdad que la sura 22:56 habla de una futura realización del reino: «Ese día el dominio será de Dios y Él decidirá entre ellos: quienes hayan creído y obrado bien, estarán en los jardines de la Delicia». Tal como lo percibe Mahoma, sugiere que el reino de Dios está representado por las recompensas del paraíso. Hay un capítulo en el Corán que es llamado El Dominio (sura 67). Y nuevamente M. M. Alí hace un comentario revelador sobre él:

 

  El enunciado aquí de que el reino está en las manos de Dios (Alá) y que tiene poder sobre todas las cosas es como una afirmación profética para el establecimiento del reino del islam, el cual es verdaderamente el reino de Dios. Esto quedó claro cuando Jesucristo dijo: «El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él» (Mt. 21:43).

 

Alí erró totalmente al no darse cuenta que Jesús se dirigía a los judíos y les decía que el reino iba a ser quitado de ellos y dado a los gentiles, esto es, a los gentiles que vendrían a ser seguidores de Cristo.

Algunos líderes musulmanes han expresado sus ideas acerca de lo que significa el reino de Dios en el Corán. Por ejemplo, cuando le preguntaron a Maulana Abul–Alá Maududi sobre el tema, dijo: «El reino de Dios es el islam tanto en la tierra como en el cielo». En junio de 1985, cuando pregunté al director del Instituto Islámico de la Universidad de Filipinas cuál era la definición del reino de Dios, contestó: «Nadie jamás me hizo esta pregunta. Supongo que quiere decir la imposición de la Ley Islámica en todo el mundo».

 

El reino y el obrero cristiano

 

Para los musulmanes que han aceptado una de las definiciones islámicas mencionadas anteriormente acerca del reino de Dios, será necesario que el obrero cristiano les muestre pacientemente cómo el reino fue instaurado por nuestro Señor Jesús, explicar su naturaleza espiritual—trabajando como levadura en medio de todas las culturas humanas—, y cómo será completamente establecido en su segunda venida.

En realidad, la mayoría de los musulmanes no tienen ni idea de lo que significa el reino de Dios. Para ellos, la enseñanza de un reino espiritual extendiéndose y transformando culturas por doquier se considerará como un soplo de aire fresco o una amenaza peligrosa.

Así que es importante para el obrero cristiano que comprenda no sólo lo que significa el reino de Dios y las buenas nuevas del reino, sino que sea capaz de enseñarlo claramente, sin quedar atrapado en ninguna cultura. El sello del reino de Dios no es el ser reconocido por formas culturales particulares, sino que los ciudadanos del reino son aquéllos que adoran al Padre en espíritu y en verdad.

 

 

McCurry, D. (1996). Esperanza para los musulmanes (189–191). Miami, Florida: Editorial Unilit.

 
 

 

 

Dinámica del Reino

 

Toda la predicación, el ministerio y la enseñanza de Jesús se resumen en estas palabras: «El reino de Dios se ha acercado» (Mc 1.15). El Señor vino como el Cordero-Salvador para rescatar y redimir a la humanidad, a darle a conocer el lugar que originalmente le correspondía como parte del orden divino. La dinámica de la vida y el ministerio cristianos se fundan en la comprensión del Reino de Dios, que «no es comida ni bebida» (esto es, práctica ritual), «sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Ro 14.17). Este tópico se trata en treinta y nueve breves artículos, bajo ocho encabezamientos; 1) fundamentos, 2) terminología, 3) mensaje, 4) carácter, 5) ministerio, 6) conflicto, 7) adoración y 8) profecía del Reino. Aquí hay un tesoro de materiales para trazar una perspectiva completa del Reino de Dios, la esencia de la vida y el mensaje de la Iglesia. El autor de este estudio otorga similar importancia al llamado de recibir hoy la vida y el poder del Reino, y al mismo tiempo seguir esperando su futura consumación final.

 

 

LOS FUNDAMENTOS DEL REINO

 

1.      La soberanía divina (Gn 1.1) El dominio de Dios es trascendente; su Reino está sujeto a la voluntad, la palabra y la acción divinas; su autoridad se funda en su preexistencia y santidad.

 

2.      El dominio «delegado» a la humanidad (Gn 1.26–28; 2.16, 17) Dios ha delegado su dominio, y ello hasta el punto que el ser humano obedezca fielmente su Ley.

 

3.      Antes de la caída (Gn 1.31) La voluntad perfecta de Dios no se manifiesta en presencia de la muerte, la enfermedad, la discordia o el desastre.

 

4.      Impacto de la caída (Gn 3.16-24) El dominio de los seres humanos pasa a manos de Satanás; la maldición se extiende por toda la tierra, pero Dios se mueve para llevar redención a la humanidad caída.

 

5.      Luego del diluvio (Gn 8.20-9.17) Se establece un orden renovado: los animales temen ahora al hombre. Se crea un ámbito nuevo donde buscar primero el Reino de Dios, y resurge la esperanza.

 

6.      La persona prototipo del «Reino» (Gn 12.1-3) Abraham ilustra dos cuestiones claves: una relación de fe con Dios, y el plan divino para restaurar el dominio humano en el mundo.

 

7.      Ejemplos patriarcales (Gn 26.1–5; 28.1–22) Los patriarcas revelan la dualidad de la redención; una relación restaurada con Dios y recuperación del dominio sobre la vida bajo Dios.

 

8.      Responsabilidad humana (1 Cr 29.10-16) Al ser humano se le considera responsable por la tierra. Los redimidos deben asistir a Dios al restablecimiento de su dominio sobre ella.

 

 

TERMINOLOGÍA DEL REINO

 

9.      Definición de la esperanza (Mt 3.1, 2) «El reino» alude al gobierno soberano de Dios y la venida del Mesías, la cual significa el fin del dominio de la muerte y la extinción de los sistemas del mundo.

 

10.      Expresiones sinónimas (Mt 19.23, 24) «El reino de Dios» y «el reino de los cielos» son sinónimos del «reino» a secas; no es necesario preocuparse tratando de establecer diferencias entre estas expresiones.

 

11.      Los escritos de Juan (Jn 18.36) Juan utiliza el término «vida eterna» para mostrarle a sus lectores que el Reino es espiritual.

 

12.      Los escritos de Pablo (Col 1.27, 28) Pablo usa la expresión «en Cristo», que describe cómo un creyente entra a formar parte del Reino y recibe todas sus bendiciones.

 

 

EL MENSAJE DEL REINO

 

13.      El evangelio del Reino (Mc 1.14, 15) Los Evangelio Sinópticos y el libro de Hechos dicen que Cristo predicó «el evangelio del reino» y lo trasmitió a sus discípulos, quienes fueron testigos de señales que lo confirmaban.

 

14.      Arrepentimiento (Mt 3.1, 2; 4.17) El primer llamado para entrar al Reino es el del arrepentimiento, y así nacer de nuevo, crecer y llevar fruto.

 

15.      Nuevo nacimiento (Jn 3.1-5) El creyente inicia una nueva vida, que hace nacer una relación con Dios y una nueva perspectiva.

 

16.      El Reino presente y el Reino futuro (Mt 13.1-52) El Reino presente es ahora, cuando Dios está rescatando la perdida relación con el ser humano. El Reino futuro llegará con la Segunda Venida de Cristo.

 

17.      La gente del Reino (Col 1.13) La gente que ha recibido a Jesús ha sido transferida a otro Reino, del cual son ahora ciudadanos, milicia y embajadores.

 

18.      El Reino entre vosotros (Lc 17.20, 21) El Reino de Dios es una realidad espiritual que penetra en nuestra vida, la gobierna y se manifiesta a través de ella en amor y servicio.

 

 

EL CARÁCTER Y EL REINO

 

19.      Rasgos del creyente (Mt 5.1-7.27) En el Sermón del Monte, Jesús revela nueve rasgos fundamentales de la gente que se somete a las normas del Reino.

 

20.      Ser como niño (Mt 18.1-4) El llamado de Cristo a ser como un niño establece el espíritu en que debe ser ejercida la autoridad del creyente como agente del poder del Reino.

 

21.      Perdón (Mt 18.18-35) No perdonar puede restringir lo que Dios es capaz de hacer en otros, y acarrear juicio al que no perdona, además de cobrar un tributo a sus cuerpos, mentes y emociones.

 

22.      Integridad y moralidad (1 Co 6.9, 10) La santidad del corazón y la vida mantiene abiertos los canales de comunicación con Dios y le da libre acceso al Espíritu Santo para llevar a cabo la voluntad del Padre.

 

 

MINISTERIO DEL REINO

 

23.      El Espíritu Santo (Mc 1.15) El haber nacido de nuevo no es suficiente para aspirar al ministerio; necesitamos dotes espirituales para ello.

 

24.      Autoridad para el ministerio (Lc 9.1, 2) Debemos aspirar al poder sobre las tinieblas; somos los representantes autorizados de Cristo y Dios nos proveerá de paz y poder.

 

25.      Oración e intercesión (Lc 11.2-4) La oración es nuestra tarea como «administradores del reino», para que veamos al ministerio elevarse y triunfar.

 

26.      Echar fuera demonios (Lc 11.20) El poder sobre los demonios es una señal del verdadero ministerio, pero debemos regocijarnos de la salvación.

 

27.      Recepción del poder del Reino (Hch 1.3-8) El Espíritu Santo trae poder al ser humano y debe ser recibido; no constituye una experiencia automática.

 

 

EL CONFLICTO Y EL REINO

 

28.      El malvado «gobernante» de la tierra (Lc 4.1-12) Los presentes sistemas del mundo dependen del gobierno destructivo de Satanás.

 

29.      Arrebatado por fuerza (Mt 11.12) El Reino de Dios entra con cierta fuerza, oponiéndose al estado de cosas en el mundo al llenarse la gente del poder del Espíritu Santo.

 

30.      Bases de la autoridad (Col 2.13-15) La cruz es la única esperanza del ser humano para establecer relaciones con Dios y recuperar su lugar en el mundo.

 

31.      Esfuerzo por entrar (Lc 16.16) El Reino de Dios avanza por medio de la predicación, la oración ferviente, la lucha contra lo demoníaco, la esperanza del milagro y un corazón ardiente.

 

32.      Sufrimiento, tribulación (Hch 14.21, 22) El poder del Espíritu y el Reino no inmuniza contra las luchas de la vida, pero traen la promesa de victoria.

 

 

LA ADORACIÓN Y EL REINO

 

33.      Un Reino de sacerdotes (Éx 19.5-7) A través de la adoración, el Reino de sacerdotes descubrirá los medios de su futuras victorias.

 

34.      El establecimiento del trono de Dios (Sal 22.3) De Dios es el poder; de nosotros el privilegio de reclamar su gloriosa presencia.

 

35.      Invitación a que Dios gobierne (Sal 93.2) El poderoso Espíritu de Dios se invoca en cualquier situación difícil orando: «Venga tu reino», «sea hecha tu voluntad», y llenando nuestra vida de alabanzas.

 

36.      Adoración y alabanza (Ap 1.5, 6) La autoridad que debemos ejercer como «sacerdotes de Dios» sólo obra en el espíritu de adoración y alabanza.

 

37.      Prioridad de la adoración (1 P 2.9) Colocar la adoración y el crecimiento espiritual como prioridades da lugar a grandes victorias espirituales y triunfos en la evangelización.

 

 

LA PROFECÍA Y EL REINO

 

38.      El Antiguo Testamento: La posesión del Reino (Dn 7.21, 22) Los santos poseen el Reino tras una larga batalla, una mezcla de victorias y derrotas que anticipan el triunfo definitivo que llegará con la Segunda Venida de Cristo.

 

39.      Nuevo Testamento: La guerra de los siglos (Ap 12.10, 11) Esta es la era de una larga batalla en la que los creyentes son provistos de los recursos de Dios para alcanzar las victorias del Reino.

  

Biblia plenitud: 2000 (electronic ed.). Nashville: Editorial Caribe.

 

 

Jesús y el Reino de Dios

 

Otro enfoque sobre Lucas 17.20-21

 

Lección sobre la inminencia y certidumbre del reino, 17:20, 21. Un tema clásico y frecuente en las discusiones rabínicas fue acerca del reino de Dios, por lo que los fariseos, sin desaprovechar la oportunidad, preguntaron a Jesús acerca de cuándo vendría el reino (v. 20). La pregunta, en cierto modo, era lógica por cuanto el Señor había hablado ya por más de tres años del reino como el tema central de su predicación. Además, ellos querían saber cuáles eran las señales que indicaban la presencia o proximidad del reino. Para los fariseos, como para la gran mayoría de los judíos, el reino de Dios significaba la liberación sociopolítica de Israel del gobierno romano, el castigo de los paganos malvados y la vindicación de Israel como nación en el concierto internacional. Por supuesto, la imagen de Mesías que tenían subyacía a aquella concepción como un hombre con poder y habilidad política para provocar dicha redención.

 

La respuesta de Jesús puede parecer decepcionante, porque el reino vendrá sin hacerse sentir, sin preanuncios espectaculares. Jesús refirió que el reino de Dios no vendrá con advertencia, porque simplemente el reino de Dios está en medio de vosotros (vv. 20, 21, comp. 9:2; 10:9, 11). El reino no estaba entre los fariseos, paradójicamente, ellos eran los más alejados del mismo (comp. 14:1, 15–24). El sentido de las palabras de Jesús es que el reino está dentro de vuestro alcance, o dentro de vuestra posibilidad como nación elegida. El reino no era patrimonio de Israel, pero sí estaba dentro de su espacio, por causa del Mesías. Lo que el Señor quiso decir es que él estaba justo en medio de ellos y que todo lo que necesitaban era creer en él como el verdadero Mesías. El reino estaba entre ellos en la persona del Rey. El reino presente era la misma presencia del Señor: su persona, palabra y obra. Jesús enseñó que lo más importante del reino ya estaba entre ellos: el Rey mesiánico, que vino a establecer el reino hasta la consumación de los tiempos. El reino de Dios es su gobierno soberano sobre la historia, la humanidad y el discípulo.

 

El reino consiste en una profunda transformación de las relaciones humanas, generada a partir de una verdadera relación personal con Dios. Y aquello era evidente en todo el ministerio de Jesús. El reino no es solamente una realidad interior; Jesús esta diciendo que él mismo es el reinado de Dios. El reino de Dios se hizo manifiesto y presente como realidad concreta en la persona, palabra y obra de Jesús, señalados por la justicia de Dios que estaba transformando las realidades de injusticia y opresión. Allí está, no sólo la señal del reino—que los fariseos tanto buscaban—, sino el reino mismo. Pero como sus expectativas eran distintas, y además su orgullo y vanidad obnubilaba su discernimiento, nunca lo vieron. El reino estaba en su cara y nunca sintieron su aliento. Existe una relación consustancial entre reino de Dios y la justicia de Dios (comp. 12:31, 32; Mat. 6:33; Rom. 14:17).

 

e. Lección sobre la manifestación del Hijo del Hombre, 17:22–37. El tiempo de Jesús fue de mucha expectativa de transformación sociopolítica y religiosa. El pueblo judío venía de soportar sistemáticos cautiverios extranjeros, que habían minado su fuerza y alimentado—y tergiversado—sus expectativas mesiánicas. La injusticia era pan de todos los días. Esperaban con ansiedad el día del Hijo del Hombre, aquel personaje misterioso que vendría de parte de Dios para establecer el juicio e instaurar el reino de Dios (comp. Dan. 7:9–18). A toda costa se buscaban signos o señales que indicaran la proximidad de ese día, terrible para sus enemigos y glorioso para la nación judía. Jesús mantiene el discurso, pero cambia de auditorio; ahora se dirige a sus discípulos. No sería de extrañarse que ellos mismos sostuvieran algunos pensamientos equivocados respecto del reino y del Mesías de Dios, y al parecer así fue (comp. Hech. 1:6, 7).

 

El reino ya estaba entre ellos, y se había de establecer en el mundo a través de los creyentes, sin duda (v. 21), pero la pregunta que Jesús levanta sí le preocupa al mismo Dios: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (18:8). Para los judíos contemporáneos de Jesús, el término “Hijo del Hombre” tenía un significado bélico, como si se tratase de un gran general de los ejércitos celestiales. Connotaba autoridad y poder. Fue el título favorito de Jesús para autoidentificarse. El título aparece al menos 82 veces en el NT; 81 veces en los Evangelios y 80 veces en los labios de Jesús. El título proviene sin lugar a dudas del profeta Daniel (cap. 7). Allí se habla de cuatro imperios representados por bestias feroces, voraces y violentas: Babilonia, Medopersa, Grecia y Roma. Pero uno tras otro son vencidos y el Anciano de Días (Dios) recibe en su presencia al Hijo del Hombre. A él se le confía la autoridad, la gloria y el poder soberano. El Hijo del Hombre, por lo tanto, era un símbolo de triunfo, de conquista, de juicio y de retribución para los judíos. Por eso, cuando Jesús habló del Hijo del Hombre en términos de poder, viniendo en las nubes con poder y autoridad, de su trono glorioso a la diestra del Padre; el pueblo lo aclamó y entendió. Pero cuando mencionó que el Hijo del Hombre sufriría, que sería muerto y que resucitaría, el pueblo calló, porque esa visión simplemente no encajaba en su expectativa de reivindicación nacional (v. 25). Jesús es el Hijo del Hombre glorioso que escoge ir a la cruz para saldar la santidad de Dios con su amor, y siendo el general decide morir en lugar de los soldados, campesinos, marginados, excluidos, proscritos de la sociedad (19:10). Esa imagen es la que Jesús procura reajustar, en los siguientes pasajes, en la mente de sus discípulos y apóstoles. El énfasis de Jesús en este texto es hablar del día de la manifestación del Hijo del Hombre. A lo menos cuatro veces pone énfasis en esta idea (vv. 22, 24, 26, 30).

 

El Señor precisó a sus discípulos algunos hechos respecto del reino de Dios y de los días del Hijo del Hombre (v. 22). Es posible que se trate de un parangón de la frase el día del Señor del AT. Manifestó que los discípulos desearán verlo regresar, pero no lo verán (v. 22). Cuando se manifieste todos lo sabrán, con la misma claridad con la que se distinguen las señales del cielo en una tormenta (vv. 23, 24). Él se estará manifestando en todo lugar y tiempo, en el mundo entero, por medio del testimonio del evangelio del reino de Dios y su justicia. Antes de aquello, es necesario que el Hijo del Hombre padezca y sea rechazado por su generación (v. 5) De este modo, Jesús prepara a sus discípulos para enfrentar los acontecimientos que sobrevendrán dentro de no mucho tiempo en Jerusalén.

 

Luego proveyó dos ilustraciones del Antiguo Testamento, para señalar el cómo de los días de la manifestación del Hijo del Hombre. Este será un día imprevisto e imprevisible. Jesús usa al menos tres veces el adverbio como, para establecer un símil, entre su manifestación futura y algunos eventos conocidos por sus oyentes (comp. vv. 24a, 26a, 28a). Jesús introduce y concluye dichos ejemplos de la misma manera (comp. vv. 26, 30). Tanto los días de Noé como los de Sodoma eran una imagen judía típica del mal (comp. 10:12). Ninguna de las actividades mencionadas en los dos casos es mala en sí; lo que Jesús censura, y al mismo tiempo advierte, es que aquella gente ignoró el mensaje de Dios. Parece haber un doble énfasis: primero, un total abandono hacia la mundanalidad y el paganismo, sin ningún interés sincero por Dios; y segundo, una total inmersión en la promiscuidad y el desenfreno moral. Vivir como si Dios no existiera, en realidad, es el peor crimen que un ser humano puede cometer contra sí mismo. Al mencionar estos eventos, Jesús estaba señalando la dimensión de juicio del reino de Dios. Entonces quedará claro para todos que el reino es el triunfo de la justicia sobre la injusticia. En esta sección, Jesús no está enseñando sobre el rapto de la iglesia, sino sobre el juicio antes de entrar en el reino.

 

 

Cevallos, J. C., & Zorzoli, R. O. (2007). Comentario bíblico mundo hispano, Tomo 16: Lucas (268–270). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

 

El reino de Dios en el cuerpo epistolar.

Aunque no es un tema dominante en las cartas de Pablo, en Colosenses presenta dos instancias que merecen su atención. Él puede hablar de los “que me ayudan en el reino de Dios” (RVR60), asumiendo que el reino es el objetivo de su trabajo misionero (4:11). En este caso el reino parece estar como término global de la actividad de Dios a favor del hombre. De todos modos esto debe entenderse en el contexto de 1:13, 14, donde se dice que Dios “nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”. La transferencia ha sido del dominio de la oscuridad. Así que para el apóstol, los creyentes inmediatamente pertenecen a un tipo diferente de dominio, que es la antítesis del estado previo. En realidad, es el mismo tipo de expulsión de los poderes del mal como encontramos en los exorcismos de los Sinópticos, sólo que expresado de otra forma.

Piccardo, H. R. (2006). Introducción al cuerpo epistolar del Nuevo Testamento: Tomo 2 (111). Buenos Aires, Argentina: Ediciones del centro.

 

 

La Misión De Jesús 

Si es cierto que donde Jesús estaba presente, Dios estaba presente, entonces ¿qué había venido Dios, en Jesús, a hacer? Marcos salpica en su narrativa varias referencias explícitas a las razones para la venida de Jesús. Él «vino» para destruir el poder de los demonios (1:24), para predicar las buenas nuevas de que el reino de Dios estaba cerca (1:38; cf. 1:14–15), para llamar a los pecadores y no a «los justos» (2:17) y para morir como rescate «por muchos» (10:45). Estas cuatro afirmaciones de propósito abarcan los dos propósitos principales para la venida de Jesús en el Evangelio de Marcos: traer el largamente esperado reino de Dios y morir por los pecadores.

 

Jesús proclama y establece el reino de Dios

Marcos muestra de varias maneras, tanto abierta como sutilmente, que creía que Jesús cumplía las promesas de Isaías de que Dios restauraría la fortuna de su pueblo y reinaría sobre ellos con justicia. Marcos empieza su Evangelio con un mosaico de citas bíblicas de Éxodo 23:20, Malaquías 3:1 e Isaías 40:3, pero Marcos atribuye toda la colección a Isaías. De esta manera, alerta al lector a la importancia de la descripción de Isaías de que Dios haría volver a su pueblo del exilio a Jerusalén para comprender la significación de los eventos que está a punto de narrar. Juan el Bautista cumplirá el papel de Elías según Malaquías 4:5 y preparará el camino para que Dios dirija a su pueblo, en un nuevo Éxodo, fuera de su exilio a una Jerusalén restaurada. Como Isaías 40:1–5 lo dice:

 

    ¡Consuelen, consuelen a mi pueblo! —dice su Dios—. Hablen con cariño a Jerusalén, y anúncienle que ya ha cumplido su tiempo de servicio, que ya ha pagado por su iniquidad, que ya ha recibido de la mano del Señor el doble por todos sus pecados.

     3 Una voz proclama: «Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios.

    4 Que se levanten todos los valles, y se allanen todos los montes y colinas; que el terreno escabroso se nivele y se alisen las quebradas.

    5 Entonces se revelará la gloria del Señor,  y la verán todas las personas. El Señor mismo lo ha dicho.»

 

En Jesús, Dios estaba realizando esta liberación escatológica de su pueblo. Marcos muestra esto de varias maneras. En el bautismo de Jesús Dios abre los cielos y desciende como el lamento de Isaías 64:1 le insta a hacerlo (Marcos 1:10); cuando hace esto, reconoce a Jesús como su Hijo en palabras que recuerdan la descripción de Isaías 42:1 del Siervo de Dios que liberaría a Israel: «Éste es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre él he puesto mi Espíritu, y llevará justicia a las naciones» (cf. Mr 1:11).

Jesús entonces pasa de inmediato cuarenta días en el desierto (1:13) —lugar donde, según Isaías 40, Dios aparecería para restaurar a su pueblo— y, como para poner en acción el «nuevo éxodo» que Isaías profetizó, emerge del desierto como el mensa Jero de Isaías 52:7 (cf. 62:1), para traer las buenas noticias de Dios (Mr 1:14).

Marcos resume las «buenas noticias» (euangelion) que Jesús «vino» a predicar (1:38) en términos de la llegada o cercanía del «reino [basileia] de Dios» (1:15). Lo que esta frase significa precisamente y el sentido en el cual el reino de Dios «está cerca» (engiken) ha sido tema de toda una biblioteca virtual de debates académicos. A la luz de la cita explícita de Isaías con la que Marcos empieza su Evangelio y las claras alusiones a Isaías por todo el prólogo de su Evangelio, sin embargo, puede haber escasa duda de que entendía la proclamación de Jesús del reino de Dios en términos de Isaías.

Cuando Isaías hablaba de que Dios restaurará a su pueblo, a veces usó lenguaje similar al lenguaje que Marcos usa para resumir la predicación de Jesús. Isaías 52:7–10 resume la liberación del pueblo de Dios de los babilonios, que han sido el enfoque del profeta desde 40:1. En 52:7 muestra a un mensajero que anuncia las «buenas noticias» (LXX, euangelizomenou) de que el Dios de Sion «reina» (LXX, basileusei). En Isaías, Dios también puede hablar de la restauración inminente de su pueblo como «Mi justicia no está lejana» (LXX, engisa; Is 46:13; cf. 51:5; 56:1). Marcos parece haber entendido la proclamación de Jesús de la cercanía del reino en esos términos. Jesús anunció que el tiempo de espera por la restauración profetizada por Isaías se había cumplido; el reino de Dios se había acercado en la predicación de Jesús.

No era suficiente que Jesús meramente «predicara» estas buenas noticias, sin embargo; su misión también era poner en efecto esta restauración largamente esperada. Por consiguiente, como Dios en Isaías 40–66, cuyo brazo está extendido como el de un guerrero para presentar batalla contra los enemigos de su pueblo (Is 40:10; 42:13–17; 49:24–26; 51:9–11; 52:10) y dirigirlos en «el camino» para salir del exilio y de regreso a Jerusalén (Is 35:8–10; 40:3; 42:16; 43:16, 19; 49:9, 11; 57:14), Jesús conquista a los demonios en 1:16–8:26 y después en 8:27–11:1 dirige a sus discípulos en «camino» a Jerusalén. De modo similar, tal como Dios en Isaías 35:5–10 restaura la vista a los ciegos, oído a los sordos, y fortalece a los cojos antes del retorno jubiloso de Israel a Sion por el «camino de santidad», Jesús les da vista a los ciegos (8:22–26; 10:46–52), oído a los sordos (Mr 7:31–37; 9:13–29), y fuerza a los cojos (2:1–12) antes y durante su recorrido con sus seguidores por el «camino» a Jerusalén.

Para Marcos, por consiguiente, la proclamación de Jesús del reino de Dios y su establecimiento de este reino mediante exorcismos, curaciones y alimentaciones fueron todas señales de que por Jesús, Dios había visitado a su pueblo para efectuar la restauración que Isaías había prometido.

Thielman, F. (2006). Teología del Nuevo Testamento: Síntesis del Canon del Nuevo Testamento (71–73). Miami, FL: Editorial Vida.

 

Bendecidos.

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ESTUDIO # 17  HACIENDO LOS FRUTOS DEL REINO

HACIENDO LOS FRUTOS DEL REINO

Por Apóstol Domingo Hernández | 05-09-2011


Mateo 21:42,43 “….Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él.”

Desde que Jesucristo comenzó su ministerio terrenal en pleno terreno israelita, les comunicó a los Judíos que a ellos había llegado el reino de Dios. La oportunidad y privilegio de pertenecer y hacer crecer este grandioso reino, duró hasta el año 70 cuando Jerusalem fue destruida y muchos de sus habitantes perecieron y otros fueron esparcido por muchos lugares muy alejados de su amada patria.

En el mismo evangelio de Mateo 23:37,38 “Jerusalem, Jerusalem, que mata a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta.”

La casa desierta, el reino traspasado y el injerto de los Gentiles, fue una transición muy dolorosa para el Padre de las luces y Dios sobre todo. Llamar a un pueblo que no era pueblo, a gente que no participó del antiguo pacto con sus reglamentos y disposiciones, fue algo bien paradójico. Sin embargo, comenzar con gente que estaba en cero, extranjeros, desconocedores de los pactos de Dios, fue más fácil para Dios que continuar con los que mataban los profetas y a los que Dios les enviaba.

Romanos 11:11-32“Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud a los Gentiles, para que fuesen provocados a celos…”

Los Israelitas son parte del reino de Dios pero sin frutos, ahora los Gentiles llamados y una vez en el reino a producir  frutos , y si no los producen individualmente, también son endurecidos y no disfrutan del reino de vida con abundancia de gracia y don de justicia. Romanos 5:17

El reino de Dios es: Romanos 14:17 “Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.” Vs. 18

Característica de los integrantes del reino

            Disfrutan y esparcen la justicia de Dios (tienen el don de justicia Rom. 5:17)

            Son hechos justicia de Dios en Cristo 2  Cor. 5;21

            Poseen una paz que no la da el mundo sino Jesucristo Juan 14:27

Hebreos 13;20,21 “Y el Dios de paz que sacó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del  testamento eterno. Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

La justicia, rectitud de Dios que se nos adjudicó en Jesucristo, produce la paz que se perdió por el pecado de Adam, pecado que nos separó y alejó de la bendición.

Hoy por hoy, los hijos de Dios que hemos sido justificados y reconciliados con Dios por Jesucristo, poseemos la paz que trae el gozo que es por el Espíritu Santo.

Un hijo de Dios que ha sido concientizado con la verdad del evangelio, posee gozo del Espíritu santo. Gálatas 5:22 un sabor del fruto del Espíritu es el gozo.

El saber que Dios nos tiene en el libro de la vida para siempre trae gozo. Filipenses 4:3-6 (Están en el libro de la vida) “Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis.”

Teniendo la justicia de Dios en nosotros, teniendo la paz de Jesucristo y el gozo del Espíritu Santo, entonces sí podemos producir en nosotros los frutos del reino.

La paz del reino

Isaías 9:6,7 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable. Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

El reposo en el reino

El Rey nos dice: Mateo 11:28-30 “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. …”