SEGANDO NUESTRA SIEMBRA Pastor y maestro Reynaldo Estrada

1. Dice Gálatas 6:9 "No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe".

 

2. Todo lo que sembramos producirá una cosecha. Hay cosechas de tiempos cortos y de tiempos largos; porque eso depende del poder de la semilla. Nosotros debemos sembrar para cumplir el propósito de la semilla que es la cosecha. Diga conmigo: Yo soy un sembrador. Si usted es un sembrador, usted es uno que va a cosechar. Nadie puede recoger lo que jamás ha sembrado. ¿Por qué tú puedes esperar cosecha? Porque Dios da semilla al que siembra.

 

3. Pablo dice "No nos cansemos de hacer el bien; porque a Su tiempo segaremos, sino desmayamos". Diga conmigo: Segaremos, sino desmayamos. Cuando tú te cansas o desmayas en sembrar, la cosecha se detiene, no te produce, no te funciona. Cansarse de sembrar es no querer cosechar. ¿Qué activan tus cosechas? Las activan tus siembras.

 

4. Una semilla sembrada en la tierra requiere tiempo para su cosecha. Pablo dice "Porque a su tiempo segaremos". Usted sabe que un sembrador planta una semilla de aguacate, y hay un tiempo establecido para que de su fruto. Una semilla plantada es un fruto esperado en su tiempo.

 

5. Pablo dice que "hacemos el bien cuando sembramos". Y ¿Cuándo debes sembrar tus ofrendas? Cuando tengas la oportunidad. Cada vez que Dios te da semilla, siémbrala. Cada vez que tengas ese dinero en tu mano, ahí tienes la oportunidad para sembrar y a su tiempo cosechar.

 

6. ¿Qué cosecha te ha prometido el Señor? 2 Corintios 9:8 dice "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra". La cosecha de Dios siempre viene en abundancia. Efesios 3:20 dice "a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros" . Observa que Dios da mucho más abundantemente de lo que pedimos y entendemos. No te concentres en pedir ni en tratar de entender, concéntrate en sembrar, porque ahí Dios es poderoso para hacer todas las cosas.

 

7. Hebreos 11:4 dice "Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella". Génesis 4:4 afirma "Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda". Observa que Abel le sembró al Señor lo más gordo de sus ovejas, ¿Qué es sembrar? Es ofrecer, es sacrificar, es traer ofrenda al Señor.

 

8. Dios quiere que tú seas un Abel. Fue tan gorda esa ofrenda que aún muerto, esa ofrenda de Abel habla. Y tan excelente fue lo que ofreció que hizo hablar a Dios, porque dice que "Dios mismo dio testimonio de sus ofrendas". Y no sólo esa siembra de Abel hizo hablar a Dios, también lo hizo mirar y ¿Qué vio Dios? Dice que Dios con agrado a Abel y a su ofrenda. ¡Te das cuenta! Dios no sólo ve tus ofrendas, también te ve a ti. ¿Qué es lo que ve de ti? 2 Corintios 9:7 dice que Dios ve como es que tú propones en tu corazón lo que das, ofreces traes. Fíjate lo que ama Dios de tu corazón? Dios ama al dador alegre.

 

9. La siembra es uno de los principios más importantes de la Biblia. Cuando tú honras ese principio, Dios da testimonio, Dios te mira con agrado. En la Iglesia hay dos tipos de sembradores. Pablo en 2 Corintios 9:6 nos habla del que siembra generosamente. Este es un sembrador de ofrendas materiales. Pero en 1 Corintios 9:11 encontramos al sembrador espiritual, dice "Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? 12Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?".

 

10. Tú Pastor es el sembrador espiritual, ¿Por qué? Porque Gálatas 6:6 dice "El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye". El "hacer participe" implica dar o compartir cosas buenas con el que te instruye. Abel dio lo más gordo de sus ovejas. El "hacer participe" a su maestro es una expresión de amor y de apoyo a su labor o ministerio. En Colombia se celebra el día del maestro donde la mayoría de los alumnos les traen un regalo a sus instructores. Eso es hacer participe de cosa buena al que lo instruye.

 

11. Una cosa buena no es una sobra, es algo que suple, cubre y bendice al sembrador espiritual.  No es darle lo peor sino lo mejor. Por medio de tus siembras se sabe que clase de corazón tienes. El dinero demuestra quién eres por dentro. El recibir lo material es el derecho legitimo de tu Pastor, porque Pablo dice en 1 Corintios 9:14 "Que los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio". El pastorado es un trabajo, es un derecho, por eso, el V:9 dice "Que no le pongas bozal al buey que trilla" y el V:10 dice "…El que trilla, con esperanza debe  recibir del fruto". El fruto del trabajo, de la vocación, del llamado y ministerio de tu Pastor son tus siembras u ofrendas.

 

12. Así como cuando tú trabajas esperas un salario, un resultado, el dinero, porque con esperanza debe trabajar el que trabaja, bueno, de igual modo, tú Pastor trabaja el ministerio con la esperanza de que tú lo hagas participe de toda buena obra, porque él es digno de su salario. Tienes que educar tu mente en estos principios establecidos por Dios en el nuevo pacto.

 

13. Observa el trabajo del Pastor o de tu sembrador espiritual. Efesios 5:14 dice "Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo". ¿Quién es el que te alumbra? Cristo, pero ¿Por medio de quién? De tu Pastor que te anuncia el evangelio de la gracia. ¿Qué te alumbra el Pastor? Te alumbra conocimiento y ¿Cómo se come el conocimiento? Se come por medio del oír la palabra. El alumbramiento de Cristo entra por el oír la palabra de gracia.

 

14. Colosenses 3:5 dice "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: …avaricia, que es idolatría", observa que la avaricia está en nosotros y ella es idolatría y un ídolo es algo que desplaza a Dios de su legitimo lugar. ¿Cómo hacemos morir a ese ídolo de la avaricia? Sembrando. La avaricia amarra el objeto, pero la siembra lo libera. Comienza a segar tu siembra, sembrando.  No te canses de hacer este bien que a su tiempo segarás.